Lo que se dice en los billares

Por lo general, los hombres no somos muy dados a hablar entre nosotros de sentimientos, preocupaciones o anhelos. Para engrasar la palanca de la apertura emocional suele venir muy bien que haya un elemento que dinamice al personal.
Un juego. El billar, por ejemplo.
Mientras se suceden las jugadas, se prepara el taco con un poco de tiza y se dan vueltas a la mesa para localizar las mejores opciones, la conversación se va abriendo camino. Como si al haber algo aparentemente más importante entre medias —la victoria o una apuesta— el ambiente se relajara lo suficiente como para poder hablar de asuntos realmente importantes.Seguir leyendo
Información de El País. Edición y redacción: Noticias Today.
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