La explicación publicada en La Nación sobre el tema de ACAM no me convence. Se dice que pagar una película no da derecho a abrir un cine.

Entiendo el ejemplo, pero me parece que no aplica del todo al caso de muchos negocios.En un restaurante o un hotel, la música usualmente funciona como ambiente; el cliente no llega específicamente para escuchar canciones, sino por el servicio principal que recibe.Por eso, me pregunto: ¿también pagan derechos de ACAM las miles de tiendas de ropa o bazares que ponen música a alto volumen frente a sus locales? ¿Y qué pasa con los televisores encendidos en oficinas, bancos o supermercados?

¿Existe el mismo criterio para todos?No cuestiono el derecho de los autores a recibir una compensación por su trabajo. Lo que sí me parece válido discutir es dónde debería estar el límite entre el uso comercial directo y el uso de la música para fines de simple ambientación.Tal vez hace falta una regulación más clara y consistente para todos.Cornelia Neck Bühler, residente permanenteJuventud o experienciaEs difícil comprender por qué tantos patronos prefieren contratar únicamente a recién graduados, dejando de lado a quienes alcanzaron los 45 años, con mayor experiencia.

A esa edad, buscar un empleo o una oportunidad mejor suele convertirse en un camino cuesta arriba, lleno de ferias de empleo infructuosas.Esta realidad nos golpea de forma distinta. Por lo general, las mujeres con mayor preparación académica, al postergar la vida en pareja, llegan mejor plantadas a esta etapa.

En contraste, quienes cuentan con menor escolaridad suelen asumir cargas familiares a edades tempranas con escaso apoyo económico. Para ellas, la urgencia de un ingreso fijo y la falta de orientación se vuelven retos abrumadores.A los 45 años, todavía restan dos décadas para alcanzar la jubilación de la CCSS.

Por eso, iniciativas como Sigo Vigente + 45, de Ageco, son tan valiosas. Al ofrecer guía y apoyo para el empleo formal o el emprendimiento, combaten un edadismo injusto y devuelven la oportunidad de aportar a quienes aún tienen mucho por dar.Silvia Gagneten Barbetta, RohrmoserMarina en LimónLa aprobación del proyecto sobre una posible marina en Limón, ahora sometido a los controles de ley, es prueba de que no existía un proyecto concreto de marina limonense.

Era solo una idea de algo que se podría desarrollar, luego de los estudios pertinentes que jamás se han hecho. Ahora corresponde establecer un grupo de trabajo para visualizar lo que vendría.

Por ejemplo, el tamaño de la marina, según la eventual demanda determinante. No se quiere una marina para 100 yates, si se van a recibir 50.

Igualmente, habrá que determinar los servicios de alojamiento, entretenimiento, dique seco, abastecimiento de combustible, estacionamiento para visitantes, servicio de agua potable, control de contaminantes y viabilidad ambiental, así como la posible identificación de empresarios privados genuinamente interesados en participar junto a Japdeva en el proyecto. En fin, por el momento no hay nada concreto, más que el aval que dieron las diputaciones para empezar a planificar, pues, como no existía el tal proyecto de marina, se estaría partiendo prácticamente de cero.

Freddy Pacheco León, Heredia Vergüenza ajenaCada vez se evidencia más el descaro del gobierno para colocar en puestos de relevancia a individuos con diversas causas pendientes y deudas de décadas con los bancos o la CCSS. Para muestra, algunos diputados oficialistas y, ahora, el embajador en la ONU, Boris Marchegiani.

A cualquier pobre “pata en el suelo”, por una deuda de unos cuantos pesos, el banco lo trata sin misericordia: simplemente, le quitan la casa. Este gobierno debe explicar por qué insiste en proteger y alcahuetear a personas con estos antecedentes.Yamileth Chaverri Salazar, San Pablo de HerediaCartas por WhatsAppEstimados lectores: recibimos cartas a la columna también por WhatsApp.

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