En el Tecnológico de Costa Rica (TEC), para acceder a un préstamo de beca, se exigen dos fiadores con ingresos sólidos. Si su familia no los tiene, no entra.

Así comienza la exclusión en la educación superior “pública”, una que no se mide en pruebas de admisión, sino en la capacidad de las redes de apoyo que tenga el estudiante.Yo soy uno de esos estudiantes. En el TEC me asignaron una beca parcial, pero igual debo hacer actividades informales para pagar mis estudios y renuncié a esa beca.

Mi caso no es una excepción. Un estudio de la Universidad Nacional (Rodríguez Pineda, 2025) revela que en una cohorte de 19.242 estudiantes, el 38,3% no estaba becado, y de ese grupo, el 70% terminó desertando.

Casi siete de cada 10 jóvenes sin beca abandonan la universidad.La pregunta incómoda: ¿por qué estos 7.366 estudiantes no fueron becados? El sistema actual aplica una fórmula rígida en que el ingreso familiar pesa más del 50% (Robles Murillo, 2022), pero no considera si ese ingreso es suficiente en una región cara, ni si la familia tiene deudas o si el vehículo de reparto que usa el estudiante para trabajar es una herramienta o un lujo.Las universidades no publican sistemáticamente cuántos estudiantes becados logran graduarse.

El Décimo Informe Estado de la Educación (PEN, 2025) señala que el sistema “carece de metas concretas y un seguimiento sistemático” de la graduación. Como resultado, los estudiantes del quintil más rico tienen una tasa de graduación mayor que los del quintil más pobre.

La beca ayuda a entrar, pero no asegura salir. ¿A quiénes estamos subsidiando?

Hace unos días, estudiantes del TEC protestaron porque la administración postergó el depósito de becas. Pedían pagar el alquiler y la comida.

Y es justo. Pero hay una contradicción: los mismos que hoy exigen al Estado como si se les debiera algo son los que mañana se oponen a devolver nada cuando les va bien.

Exigen derechos, rechazan responsabilidades. Esa es la solidaridad selectiva: exigir para los propios, ignorar a los demás.

El sistema de becas, tal como está, premia esa lógica.La solución no es eliminar las becas, sino complementarlas. Propongo un sistema de préstamo contingente al ingreso, en que el Estado actúe como garante y el estudiante solo pague después de graduarse y si supera un umbral de ingresos.

Si gana poco o pierde su trabajo, la cuota se reduce a cero. En Chile, una simulación de la University College London proyecta que el Estado recuperaría el 94% de su inversión con este modelo.

Conape ya presta sin fiador a través del Fondo de Avales, pero depende de una medición de pobreza que no siempre acierta. No es una solución universal, es un parche limitado.

Propongo ampliar esa lógica a todo el sistema universitario, eliminando la barrera de la calificación de pobreza y convirtiéndola en un sistema universal de préstamo contingente al ingreso. El fiador no es una garantía de pago, es una barrera de clase que deja fuera a quienes más necesitan la educación superior.adguzman@estudiantec.crAdrián Guzmán Salazar es estudiante del TEC.