Ausencias, reencuentros y desplantes: así fue la entrega de credenciales a los 130 diputados electos¿Qué pasará con Rafael López Aliaga?: Los posibles escenarios para su candidatura y su curul en el SenadoEl jueves 4 de junio pasado, tres días antes de la segunda vuelta, Roberto Sánchez apareció en una conferencia de prensa en el Hotel Bolívar, flanqueado por Alfonso López Chau, Ricardo Belmont y George Forsyth. Tres ex candidatos presidenciales respaldándolo contra Keiko Fujimori.

Ella no pudo replicar algo parecido. Apenas Rafael López Aliaga hizo un pronunciamiento, desganado, llamando a votar por ella.

Su tocayo, Rafael Belaunde Llosa, ex candidato de Libertad Popular, apareció al lado de Keiko en el debate, a costa de varias renuncias en su partido.MIRA: Diez virtuales congresistas de Juntos por el Perú cargan con sentencias e investigacionesMientras a Keiko le costaba tanto lucir aliados; Roberto los tenía en la foto, oyéndolo con atención, comiendo de su mano. Casi gana por ello, pero hubo otros factores que hicieron la diferencia en su contra.

A pesar de la concordia fotogénica, apenas se confirmó la proyección favorable a Keiko, Sánchez y Juntos Por el Perú (JP) entraron en una espiral fraudista que perturbó a los aliados. En primer lugar, una explicación histórica y de identidad política: el anti fujimorismo que unió a algunas izquierdas en la 2da. vuelta atribuye a Keiko, como uno de sus mayores defectos, la piconería vengativa luego de sus derrotas.

El fraudismo es la versión electoral de ese rencor (auto)destructivo. Mal harían esas izquierdas en plegarse al mal que achacan a su bestia negra.Hay una excepción relativa.

Se llama Primero La Gente (PLG). El partido qué llevó de candidata a Marisol Pérez Tello tuvo una buena performance que lo acercó a saltar la valla.

Consumada la primera vuelta, vino el cisma, provocado por Roberto. Marisol no quería apoyarlo ni a él ni a Keiko.

De igual parecer era su candidato a vicepresidente Raúl Molina y los gremios e independientes agrupados en el llamado Frente Social. Estoy hablando nada menos que del SUTEP, el gran sindicato magisterial.

En el 2021 sus dirigentes apoyaron a Pedro Castillo, a sabiendas de que este venía de las canteras de su rival, la Fenatep. Tuvieron que padecer la gestión de Íber Maraví, entonces Ministro de Trabajo, reconociendo oficialmente a la Fenatep y desconociéndolos a ellos.

El Sutep no iba a repetir el plato de ninguna manera. También se alejó Rudecindo Vega, vocero del Frente Social, que era el candidato a la alcaldía de Lima.

PLG se quedó sin carta para Lima. Manuel Ato, miembro del CEN (comité ejecutivo nacional) del partido, me ha dicho evaluarán a qué candidato de izquierda apoyarán en Lima.Dije que PLG es una excepción, porque resulta que Marco Zevallos, su principal dirigente, sigue areciendo en la foto con Sánchez.

Pero hay que hacer una salvedad. Es abogado electoral de JP.

Se le vio cumplir ese rol, junto al abogado Roy Mendoza, en la audiencia televisada en la que el pleno del JNE atendió los pedidos de nulidad de JP. “Su defensa es a título personal, no la hace a nombre del partido, pero él está en el partido y tiene el respaldo del partido” me dice Manuel, conciliando con su correligionario. Zevallos tiene experiencia lidiando con el sistema electoral pues fue responsable de la ardua recolección de firmas para inscribir al Partido Morado y luego a PLG.

Ha desarrollado una extraña convicción de derecho electoral más allá de la política: que la duda sobre una votación (a pesar de no aportar pruebas de fraude), vale más que el principio esencial de respeto del voto y, por lo tanto, amerita la nulidad no de una, sino de muchas mesas. Conversé con Marisol Pérez Tello, que no quiere ahondar la separación con su ex partido, y me expresó esto: “El fraudismo, venga de donde venga, es una expresión de derrota que no se quiere asimilar.

Tiene que haber dignidad en la derrota. Le pasó a Rafael López Aliaga y le está pasando a Sánchez”.El pasado sábado 13, pocos días después de la segunda vuelta, ya instalada la percepción del triunfo de Keiko; la dirigencia y los parlamentarios electos de Ahora Nación (AN), habían pasado la página de la 2da. vuelta.

Estaban reunidos en un taller en un centro de convenciones en Chaclacayo, planeando su ‘abducción’ a la bicameralidad. Los llamaron de JP para conversar.

No había que ser adivinos para intuir que Sánchez buscaba reconstruir la misma concordia pre electoral para respaldar sus reclamos. En AN se les sucedió esta idea: ‘que venga Roberto y nos cuente sus planes’.He ahí que se apareció Sánchez, acompañado de su secretario general Ernesto Zunini, de su candidata a primera vicepresidenta Analí Márquez y de José Castillo Terrones, senador electo y hermano de Pedro Castillo.

Según mis fuentes, les expuso el sentido de los recursos legales que presentarían, se tomaron fotos amicales que Roberto posteó ese mismo día en X, y eso fue todo. En AN están en otros afanes.

Le pregunté al vocero del partido, Carlo Magno Salcedo, por su posición: “Los resultados se tienen que reconocer, pero también reconocemos el derecho de JP de desconfiar y de seguir hasta que se pueda con sus reclamos legales”.Alfonso López Chau había dicho, entrevistado en Epicentro, que apuesta a “una alianza de los tres, JN, Obras y AN” en el parlamento. Carlo Magno me dice: “Esto [los reclamos] no compromete la alianza.

Nosotros firmamos una alianza de gobernabilidad, ahora tendrá que traducirse en una alianza en el espacio del Congreso pero con un programa que tendremos que discutir”. López Chau posteó el miércoles en X que “AN cree firmemente en la democracia y, por ello, respetará los resultados electorales”.

El martes, Sánchez, en conferencia de prensa, había dicho que si el JNE no atendía sus reclamos, “no reconoceremos el gobierno de la señora Fujimori”. Si el post de Alfonso les pareció un jalón de orejas a Roberto por su lance radical, pues a mí también.Intenté conversar con Daniel Barragán, secretario general de Obras y el que lleva las riendas del partido ante la presencia intermitente de Ricardo Belmont, quien luego de haber dado a entender que ‘tiraba la toalla’ luego de la primera vuelta, hoy es candidato a alcalde de Lima, cargo que ocupó dos veces, en 1989 y 1993.

Barragán no me respondió. Obras esté inmersa en resolver un impasse que podría costarle su inscripción: ha presentado candidaturas en un porcentaje menor al 30% mínimo de gobiernos regionales que manda la ley como requisito -asimismo de saltar la valla en las elecciones presidenciales- para mantener la inscripción.

Quien está con tamaños problemas propios no va a estar pendiente de la pica del aliado derrotado.La alianza Venceremos y su principal partido, Nuevo Perú, que aportó a JP cuadros para el debate de segunda vuelta (Pedro Francke y Gustavo Guerra García) tampoco están en la foto de la trinchera fraudista. Pero el pasado 17 de junio, el partido sacó un comunicado ‘combativo’, destacando que JP había triunfado en territorio peruano y “que la señora candidata del ‘kaos’ no cante victoria antes de tiempo”.

Al parecer, Sánchez y su entorno fueron persuasivos al explicar a la dirigencia de este aliado su estrategia legal ante el JNE. NP, al final del comunicado, llamó a participar en la movilización del viernes 19.

No ha habido otro comunicado de NP respaldando la movilización de ayer sábado. Por otro lado, hay ilustres independientes como el ex canciller Manuel Rodríguez Cuadros, quien junto a Francke acompañó a Sánchez en el debate, que ha marcado distancia proclamando su confianza en el cuerpo diplomático y su respeto del voto de los PEX.Los aliados que pesan porque tienen bancada, asimismo del ya citado resquemor de plegarse a narrativas fraudistas y anti PEX (peruanos en el exterior), quieren visualizar de una buena vez el panorama de la transición para fijar sus prioridades de oposición.

Y necesitan un piso parejo para responderse estas preguntas de urgencia política: ¿cómo ajustar la narrativa de las ‘leyes pro crimen’ si FP convoca a la comisión de ilustres que ha prometido?; ¿cómo organizar la resistencia política del Sur y a la vez negociar con la lista de sus reclamos prioritarios?, ¿cómo actualizar el reclamo de justicia para las víctimas y deudos de las protestas anti Boluarte?, ¿cómo distinguirse en el debate parlamentario de los ‘radicales’ de JP y de los ‘tibios’ del Partido de Buen Gobierno? De los primeros, aunque los siguen tratando con cariño, ya han tomado cierta distancia zafando de la foto fraudista.

Los propios senadores y diputados electos de JP han pasado la página mucho antes que Roberto Sánchez, candidato no electo a diputado. Mentalmente ya están ‘abducidos’ desde hace muchos días, por la promesa del poder congresal.

Si hay un sector dentro de JP que, aunque con electos en su haber, no puede pasar la página tan fácil, es el castillismo. Para los castillistas, el fraudismo no es por Roberto, es una excusa para calmar a Pedro.

Es una ilusión que solo puede mantenerse viva con rebeldía y presión callejera. La bancada de JP, en cambio, en la que destaca su secretario general Ernesto Zunini, no sucumbe a esas ansias.

Menos lo harán los aliados.