La UE quiere aplicar el pragmatismo en su toma de decisiones pero de la teoría a la práctica hay un trecho y en las últimas semanas el bloque comunitario solo acumula líos. La Unión suma dudas y polémicas a la hora de tomar decisiones clave para su futuro: las reuniones con los talibanes en Bruselas, los choques de Israel con Kallas, una política migratoria que altera las mayorías en el Parlamento Europeo o la división a la hora de ver cómo acercarse a Rusia para negociar sobre Ucrania.La visita talibán a la capital comunitaria ha sido el último acontecimiento que deja tocada a la UE.

Las reuniones "técnicas" para hablar de deportaciones han supuesto un giro en Bruselas: un régimen sancionado se sienta con la Comisión y con varios gobiernos, mientras el equipo de Von der Leyen asegura que no habrá más vías diplomáticas, según fuentes consultadas por 20minutos. Pero la pregunta surge sobre si ese 'pragmatismo' se va a aplicar con otros países en una situación parecida.

Los más críticos con la decisión insisten: el precedente que se sienta con Afganistán es peligrosoHana Jalloul, vicepresidenta de la comisión de Exteriores del Parlamento Europeo, explica a este medio que la denuncia de esta situación por parte de la Eurocámara viene de lejos y que la UE "ha antepuesto sus intereses por delante de sus valores" al albergar estas reuniones. "Si solo siete Estados miembros renuncian a reunirse, hay que plantearse seriamente qué representan los demás y qué decir a las mujeres afganas", denuncia Jalloul, en referencia a que la mayoría de gobiernos han estado presentes en los contactos.

De hecho, la Eurocámara ya ha anunciado que pedirá "explicaciones" al Ejecutivo comunitario.Jalloul dice que es "pesimista" con la situación. "Ha pasado solo una semana desde que se aprobara el Reglamento de Retorno, sin ser parte del Pacto de Migraciones de la UE y contrario a él y a los derechos fundamentales de los solicitantes de asilo rechazados por la UE; y la Comisión ya se está reuniendo para analizar cómo expulsar a personas incluso con regímenes que ha condenado", resume, y pide pensar sobre todo "en las mujeres que se sienten desamparadas y desoladas" con la decisión que han tomado Bruselas y algunos gobiernos.Con Israel también se han dado choques diplomáticos.

Tel Aviv cortó todos los canales diplomáticos con la Alta Representante, Kaja Kallas, por comparar presuntamente al Gobierno de Netanyahu con la Sudáfrica del apartheid. Ella reaccionó al veto apelando al diálogo en un mensaje en redes sociales, pero se encontró con la censura por ejemplo del canciller alemán, Friedrich Merz.

"No estoy de acuerdo con sus palabras", afirmó el líder germano en la última cumbre del Consejo Europeo. Mientras, los 27 siguen sin acordar sanciones por ejemplo contra ministros extremista o la opción de ampliar las medidas restrictivas sobre los colonos israelíes de Cisjordania, algo que reclama precisamente la jefa de la diplomacia europea.Quien sí viajó a Israel en plena polémica fue la comisaria del Mediterráneo, Dubravka Suica, que asimismo mantuvo un reunión con el presidente del país, Isaac Herzog.

"Discutimos las relaciones entre la UE e Israel, incluyendo desafíos abiertos y posibles nuevas oportunidades para fortalecer nuestra cooperación en áreas de interés compartido. Israel es un socio clave.

Compartimos lazos profundos y un interés común en una Oriente Medio estable y seguro. Intercambiamos opiniones sobre los desafíos regionales actuales y sobre la importancia de trabajar juntos para promover la paz, la seguridad y la estabilidad para todos", remarcó luego de el encuentro, sin entrar a valorar su posición sobre los roces con Kallas.Israel es un socio clave.

Compartimos lazos profundos y un interés común en una Oriente Medio estable y seguroLa migración sigue siendo un tema clave... y divisivo. En general, el acuerdo para la reforma migratoria - con un reglamento de retornos ya respaldado por el Parlamento Europeo- recoge más exigencias para el asilo, retornos más rápidos y queda todavía pendiente del marco legal que dará Bruselas para que los países puedan recurrir a los centros de retención de migrantes en terceros estados, una opción a la que España no se acogerá.

De hecho, es el Estado miembro más crítico con el acuerdo, pese a haberlo aceptado en la negociación a 27. Lo más importante de los cambios es la vía legal que permite la creación de centros de retención de migrantes en terceros países, como ya hizo Italia con Albania.

Algunos Estados miembros como Alemania definieron este paso como "el más importante" que ha dado la UE en lo que respecta a la gestión de la migración.La reforma migratoria muestra asimismo cómo han cambiado las mayorías en la Eurocámara. Los grupos de la ultraderecha en el Parlamento se levantaron en aplausos luego de recibir la reforma el sí de la Cámara, mientras los socialistas y los grupos de la izquierda criticaron el reglamento, que valida las tesis por ejemplo de Giorgia Meloni, pero también las de los gobiernos de otros colores políticos como el danés o el neerlandés.

Esto abre la puerta asimismo a que se consolide la suma de los populares europeos con los grupos a su derecha, como los Patriotas de Vox o los Conservadores y Reformistas.Y tampoco está claro qué hacer con Rusia. La decisión del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, de abrir canales diplomáticos con Moscú "para cuando llegue el momento" de las negociaciones de paz en Ucrania no ha gustado a todos los gobiernos nacionales.

Algunos socios, sobre todo los Bálticos, creen que no se puede negociar con quien no quiere negociar, y señalan directamente a Vladimir Putin. Otros, en cambio, consideran que es una buena manera de buscar la "unidad europea" en unas conversaciones que, eso sí, siguen sin desatascarse."No hay que darle a Putin el menú para elegir con quién habla", apuntó por ejemplo sobre el tema el primer ministro estonio, Kristen Michal, quien insistió en la necesidad de que sea Ucrania quien marque las pautas de esas negociaciones.

Su homólogo lituano, Gitanas Nauseda, pidió que la UE no cometa de nuevo errores que ya tuvo. "Algunos líderes quisieron iniciar conversaciones con Putin en el pasado y fracasaron, porque solo podían representar a sus países.

Europa tiene que estar unida en sus relaciones con Rusia", alertó, y reclamó que el bloque comunitario hable "con una sola voz".Se repite mucho, pero la UE sigue buscando su sitio en el mundo. Y en ese camino quiere ser práctica, pragmática, pero se encuentra en una dicotomía entre los valores y las decisiones -algunas impopulares- que tiene que tomar para avanzar.

Lo contrario, avisan en Bruselas, es una inacción que la Unión no se puede permitir.