A principios de los años 2000 era imposible escapar de Dragostea din tei. Bastaban unos segundos para que sonara aquello de “ma-ia-hii, ma-ia-huu” y cualquier pista de baile, fiesta de pueblo o programa de televisión se viniera arriba.

El trío moldavo O-Zone logró algo extraordinario: convertir una canción en rumano en un fenómeno global y, de paso, protagonizar uno de los primeros grandes virales de internet.O-Zone nació en Moldavia en 1999 de la mano de Dan Bălan. Inicialmente era un dúo, junto a Petru Jelihovschi, pero pronto se separaron y a la formación, junto a Bălan, se incorporaron Arsenie Todiraș (Arsenium) y Radu Sîrbu, componiendo el trío definitivo que conquistaría Europa.

Antes de alcanzar el éxito internacional ya habían conseguido cierta popularidad en Moldavia y Rumanía con temas como Despre tine. Pero su gran explosión llegó en 2003 con Dragostea din tei, incluida en el álbum DiscO-Zone.

La canción alcanzó el número uno en varios países europeos y acabó convirtiéndose en uno de los mayores éxitos del eurodance de la década. Asimismo, fue impulsada por el fenómeno viral del llamado Numa Numa, un vídeo casero de Gary Brolsma que ayudó a que el tema se hiciera conocido incluso en mercados donde apenas sonaba en radio.

Paradójicamente, cuando parecían tener el mundo a sus pies, el grupo decidió separarse en 2005. El motivo oficial fue que los tres integrantes querían desarrollar carreras independientes.

Luego de la ruptura, cada miembro siguió un camino diferente. Dan Bălan fue quien alcanzó una mayor repercusión internacional.

Primero creó el proyecto Crazy Loop, una suerte de alter ego que lanzó en 2007, y posteriormente desarrolló una carrera en solitario con especial éxito en Europa del Este. Arsenie Todiraș, conocido como Arsenium, continuó publicando música y representó a Moldavia en Eurovisión 2006 junto a Natalia Gordienko y Connect-R con la canción Loca.

Continúa teniendo una carrera musical discreta, y hace dos años fue padre por primera vez junto a la modelo Agnes Makoto.Por su parte, Radu Sîrbu mantuvo una carrera como cantante, compositor y productor musical, colaborando con diversos artistas y proyectos. Es padre de tres y en su cuenta de Instagram lo mismo comparte fotos familiares, que publicidad de restaurantes que pequeñas producciones propias.Aunque la banda parecía definitivamente enterrada, los tres músicos protagonizaron varias reuniones puntuales.

En 2017 volvieron a actuar juntos en conciertos celebrados en Chisináu y Bucarest, despertando una enorme nostalgia entre los seguidores. Más de veinte años después de su gran éxito, O-Zone sigue siendo uno de los ejemplos más llamativos de cómo una canción aparentemente improbable puede conquistar el planeta.