Las medusas son uno de los visitantes menos deseados del verano. Cada año, estos cnidarios de cuerpo gelatinoso provocan cierres de playas, cientos de picaduras e incluso generan problemas millonarios en infraestructuras costeras como desalinizadoras o centrales eléctricas.

Ahora, un equipo de investigadores del Laboratorio Marino de la Universidad de Alicante ha desarrollado una tecnología que podría, en un futuro, ayudar a mantenerlas alejadas mediante una barrera invisible basada en campos electromagnéticos. El sistema consiste en una boya equipada con emisores capaces de generar campos electromagnéticos que, según han demostrado, alteran temporalmente la forma de comportarse de las medusas.

El proyecto ha sido desarrollado por la Cátedra Interuniversitaria del Mar y Sostenibilidad del Sector Náutico, impulsada por la Universidad de Alicante y la Universidad Politécnica de Valencia. "Lo que hemos conseguido demostrar es que se puede alterar el comportamiento de las medusas", explica a 20minutos César Boherderoe, profesor del Departamento de Ecología de la Universidad de Alicante y codirector de la cátedra.Las pruebas se han realizado con especies del género Rhizostoma, una de las medusas que más problemas genera en determinadas instalaciones industriales.

Según explica el investigador, el objetivo inicial no estaba centrado en los bañistas, sino en reducir el impacto económico que estos organismos pueden causar. "Nuestro primer objetivo fue minimizar el impacto de las medusas en instalaciones industriales, como centrales nucleares o plantas desaladoras", señala.La tecnología actúa sobre las pulsaciones que las medusas realizan para desplazarse con su umbrela, la estructura gelatinosa que constituye gran parte de su organismo.

"Según la secuencia a la que utilizamos los campos electromagnéticos, el efecto será uno u otro", explica Boherderoe. En la práctica, los investigadores han comprobado que pueden acelerar o ralentizar esos movimientos según las frecuencias aplicadas, sin generar daños en el animal.

"Podemos hacer que se reduzca o se acelere la pulsación de la medusa", resume. Al modificar una de las fuerzas que determinan su desplazamiento, también cambia su trayectoria final.No obstante, la imagen de playas completamente libres de medusas queda aún lejana, y el propio investigador reconoce que el desarrollo se encuentra en una fase temprana.

Hasta ahora, todas las pruebas se han realizado en condiciones controladas: "No se ha probado en mar abierto; ha sido todo en un acuario o en un laboratorio", afirma. La siguiente etapa será precisamente trasladar el sistema al mar.

"Ahora hay que pasarlo a campo para ver hasta qué punto modifica el destino final de esa medusa", explica. Los investigadores deberán analizar si la alteración observada en laboratorio es suficiente para desviar agrupaciones de medusas en condiciones de mar abierto, con corrientes, oleaje y otros factores ambientales.Otro de los interrogantes es el posible efecto sobre otras especies marinas.

Aunque los estudios específicos aún deberán realizarse durante la fase de pruebas en el mar, Boherderoe subraya que el sistema no busca causar daños. "Esta tecnología no es letal, no genera un impacto, no hace nada más que alterar el comportamiento", asegura.

El investigador compara su funcionamiento con una perturbación temporal, "como un ruido", que provoca que los animales se alejen de una zona concreta, sin efectos permanentes conocidos.Respecto a su aplicación en playas, el investigador también rebaja las expectativas. Considera que la tecnología podría resultar útil en espacios reducidos, pero no en grandes extensiones de costa.

"Las playas también se pueden aplicar, pero estaríamos hablando de playas confinadas, playas más pequeñas", explica. En cambio, para arenales de muchos kilómetros considera que en la actualidad sería una solución poco operativa.

Donde sí existe un interés inmediato es en el ámbito industrial. Según revela Boherderoe, ya mantienen contactos para futuras pruebas con operadores europeos preocupados por las interrupciones que pueden causar las acumulaciones masivas de medusas.