Las organizaciones criminales están demostrando una fuerte capacidad de adaptación y transformación, en el marco de un “fluido ecosistema criminal” que hace muy difícil combatirlas: de los 821 grupos que Europol identificó en un innovador mapa de la criminalidad europea hace dos años, el 76% ya no figura en la nueva radiografía presentada este viernes por la Oficina Europea de Policía, gracias a operaciones policiales cada vez mejor coordinadas. Lo cual no quiere decir, no obstante, que se pueda cantar victoria: han surgido nuevas bandas, o se han regenerado las anteriores, con lo que sigue habiendo 731 peligrosas redes de tráfico de drogas, de trata humana o cibercriminales, sobre todo, que campan por territorio europeo y más allá.

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