Siempre es difícil hablar de una serie o película con una base enorme de fans sin enfrentarnos a los spoilers. Para quienes nos dedicamos a esto, la confianza de los estudios es parte fundamental del trabajo.

Pero el público no está —ni tiene por qué estar— sujeto a esta regla de oro: no arruinar la trama ni las sorpresas. Y en la era de los memes, sobre todo cuando son tan divertidos como los de La casa del dragón, guardar un secreto parece imposible, o hasta una desventaja.Recuerdo que uno de mis primeros encuentros con ejecutivos de Netflix tuvo que ver con una columna de hace casi 14 años, llamada “Los spoilers en los tiempos de Netflix”.

¿Cuánto tiempo es suficiente para guardar estos secretos una vez estrenada una serie? ¿Cuántas experiencias puedes arruinar por hablar demasiado rápido?Cuando se trata de muertes impactantes en series tan populares, HBO parece dejar claro algo: véanla en su estreno, porque la emoción es tal que no controlaremos ni siquiera a nuestros actores.

Así vimos a uno de los protagonistas (no diré a quién, porque todavía soy vieja escuela y apenas han pasado cinco días) presumiendo cómo se ven las flechas que acaban con su vida después de una de las batallas más grandes que hemos visto por televisión.¿Es por diseño? Los memes son incontrolables.

Pero también hay un público que sólo quiere juntar capítulos para no esperar semanas entre una parte de la batalla y otra. Creo que hay series y películas que ya no cuentan con ese privilegio.

Y sí, están los libros, las disonancias y la comunidad de fans que ya esperó demasiado. ¿Pero cuál es el tiempo adecuado para mantener esos secretos?

No dejo de pensar cómo The Mousetrap, de Agatha Christie, lleva desde 1952 corriendo en Londres y en cada función se pide no contar jamás quién fue el asesino. Todos le entran al pacto.

¿Sería mucho pedir? Ya lo sé.

Sí lo es.