Agarra la guitarra igual que una madre coge a su bebé recién nacido, como si le diera miedo que alguien la secuestrara o la dañara en un descuido. Vicente Amigo (Sevilla, 1967) es un hombre pegado a ella, un artista en perfecta simbiosis con un instrumento del que saca pasión, rabia, dolor, felicidad, alma, vida, desengaño... lo bueno y lo malo del ser humano.

Mientras hablamos, todos esos sentimientos están allí, saliendo entre sus manos, y así ha sido durante cuarenta años. Habla y rasga al mismo tiempo, en un único lenguaje que aprendió cuando le regalaron la primera guitarra de su vida, con apenas 6 años.

Para festejar cuatro décadas de escenarios y de cuerdas, Amigo ha iniciado en Córdoba (su ciudad adoptiva) una gira que le llevará por todo el país, incluso, hará parada en Venecia. Estará con sus músicos de siempre en Zaragoza el 7 de octubre, el 17 de noviembre, en Madrid y el 5 de diciembre en Vigo, aunque el calendario es amplio y generoso, como su repertorio.

Deudor de los grandes del flamenco, Vicente Amigo solo quiere que su música fluya. Igual que circula la sangre que mueve el corazón de la gente.Tengo unas 15 guitarras, pero solo toco seis o siete.

Una guitarra es para tocarla no para tenerla en un mueble guardadaNo concibo mi vida sin la guitarra, es como una parte de mi cuerpo. Nos olvidamos de que es un cacho de palo con cuerdasMi hijo mayor compone muy bonito, rap, trap...

El pequeño canta en 'yanquee'. Mariah Carey le expresó que lo hacía muy bienHace años me pasaron un casette de Rosalía, era una niña y pensé que cantaba muy bien, como la Niña de los PeinesA todos mis discos los respeto por igual.

Son un reflejo de tus momentosNervioso no me pongo, pero la procesión va por dentro