En el próximo mes de agosto, una enorme aeronave plateada cruzará el océano Pacífico para realizar una prueba que pretende mejorar la conectividad móvil desde el cielo. El vehículo, desarrollado por la empresa estadounidense Sceye, viajará hasta Japón desde el suroeste de Estados Unidos, donde trabajará junto a SoftBank en un experimento destinado a ampliar la cobertura de internet y telefonía móvil.Según informan desde Technology Review, la tecnología utilizada pertenece a una categoría conocida como HAPS (High Altitude Platform Stations, por sus siglas en inglés, o plataformas de gran altitud en español).

Son una serie de aeronaves capaces de volar mucho más alto que los aviones comerciales, situándose en la estratosfera (a unos 18 kilómetros de la superficie terrestre). Su función consiste en actuar como una especie de torre de telecomunicaciones flotante capaz de enviar y recibir señales de datos.Explican que la prueba consiste en demostrar que estas plataformas pueden complementar las actuales redes 5G.

Para poder hacerlo, la nave utilizará una antena diseñada para transmitir datos directamente a los dispositivos de los usuarios. El plan es que pueda reforzar la cobertura en zonas donde las infraestructuras terrestres son insuficientes o difícilmente construibles, asimismo de ayudar a mantener las comunicaciones durante los desastres naturales o situaciones de emergencia.Su posición es la principal ventaja, pero no es tan sencilloAl encontrarse en la estratosfera, solo una plataforma puede cubrir una zona muy amplia y, al estar mucho más cerca de la Tierra que los satélites, las señales necesitan menos energía para viajar, por lo que pueden llegar con mayor rapidez.

Eso sí, dejan claro que el mantenimiento de este tipo de plataforma en funcionamiento no es nada fácil.Para empezar, la aeronave debe ser muy ligera para permanecer en el aire gracias al helio, pero también tiene que poder transportar material como antenas, baterías, paneles solares o sistemas de propulsión. Añadido a esto, tiene que generar y almacenar la energía suficiente para quedarse en la posición deseada, incluso cuando las corrientes de aire la desplazan.La compañía ya ha realizado varios vuelos de prueba exitosos y ahora esperan comprobar si esta tecnología puede convertirse en una nueva herramienta para ofrecer un internet más estable y accesible.