SANTA FE.— El cruce mundialista entre las selecciones de Egipto e I rán , programado para este viernes en el Lumen Field de Seattle, sumó un fuerte condimento geopolítico y cultural que trasciende estrictamente lo deportivo. La FIFA confirmó oficialmente que se autorizará el ingreso y la exhibición de banderas del Orgullo y otros emblemas vinculados a la orientación sexual y la identidad de género dentro del recinto, una decisión tomada bajo el amparo de su Código de Conducta de los Estadios pero que choca de frente con las legislaciones y solicitudes expresas de ambas naciones competidoras.

El reclamo unificado de Egipto e Irán Las federaciones de fútbol de Irán y Egipto manifestaron formalmente su absoluto rechazo a la presencia de símbolos de la comunidad LGBTQ+ durante el encuentro. La Federación de la República Islámica de Irán envió una petición restrictiva argumentando similitudes culturales y religiosas con su par egipcio como países musulmanes.

Mediante un portavoz, la delegación iraní remarcó: "Nuestra postura es que no deben realizarse ceremonias ni actividades promocionales relacionadas con este movimiento dentro del estadio ni como parte del ambiente del partido". Vale señalar que, según datos de Human Dignity Trust, Irán contempla la pena de muerte como castigo máximo para las relaciones entre personas del mismo sexo.

Por su parte, la Asociación Egipcia de Fútbol canalizó su reclamo a través de una carta oficial enviada al secretario general de la FIFA, Mattias Grafstrom, y mediante declaraciones públicas en su web y redes sociales. El ente regulador egipcio —país donde el código penal sanciona la homosexualidad con multas y cárcel— aseveró su negativa rotunda a "la realización de cualquier actividad relacionada con el apoyo a la homosexualidad" , detallando que estas manifestaciones "contradicen directamente los valores culturales, religiosos y sociales de la región, especialmente en las comunidades árabes e islámicas".

La postura de FIFA y los límites reglamentarios Ante la presión de los seleccionados, la FIFA emitió un comunicado ratificando las garantías para los aficionados en Estados Unidos. La federación internacional recordó que la Copa Mundial 2026 está catalogada como un "evento inclusivo".

No obstante, desde el organismo aclararon detalladamente los límites reglamentarios para evitar desbordes ideológicos. Las insignias estarán permitidas siempre y cuando cumplan estrictamente con las normativas estándares respecto a las dimensiones de los trapos y banderas.

Asimismo, la FIFA reiteró la prohibición absoluta de ingresar con objetos que posean leyendas estrictamente políticas. La aclaración de Infantino y la postura de la sede Para amortiguar el impacto político, la FIFA buscó trazar una línea separatoria estricta entre el partido oficial y las masivas festividades por el fin de semana del Orgullo que coinciden temporalmente en Seattle.

El propio presidente de la institución, Gianni Infantino, se encargó de disipar equívocos al señalar que "no habrá ningún 'Partido del Orgullo' en el Mundial". El dirigente suizo aclaró que los eventos festivos corresponden a programaciones de organizaciones externas y del comité anfitrión local, desarrollándose fuera del perímetro y de la jurisdicción del estadio.

Desde el comité organizador de Seattle, las autoridades locales ratificaron la impronta de la ciudad norteamericana. Hedda McLendon, integrante de dicha organización, defendió las actividades del fin de semana señalando que la celebración "Pride" se realiza allí desde hace más de 50 años y continuará vigente más allá de la coyuntura del torneo deportivo.