La desigualdad volvió a subir: ¿quién se queda con la mayor parte del ingreso en la Argentina?

El coeficiente que mide la desigualdad pasó de 0,427 en el cuarto trimestre de 2025 a 0,442 en el primer trimestre de 2026, revirtiendo la mejora que había reflejado la Evolución de la distribución del ingreso (EPH) a fin de año. El último relevamiento del INDEC mostró también que la brecha entre el decil de mayores ingresos y el de menores ingresos aumentó de 13 a 15 veces.Según el informe oficial, el coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar alcanzó 0,442, por encima del 0,427 informado para el cuarto trimestre del año pasado.El dato marca un deterioro distributivo en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares.
El coeficiente de Gini mide el nivel de desigualdad: cuanto más se acerca a 1, mayor es la concentración del ingreso; cuanto más se aproxima a 0, más igualitaria es la distribución.La comparación interanual refuerza el cambio de tendencia: ya que a fines del año pasado, distintos indicadores habían mostrado una leve mejora en la distribución del ingreso. No obstante, el inicio de 2026 reflejó un nuevo empeoramiento: aumentó el Gini, se amplió la distancia entre los extremos de la pirámide y el sector de mayores ingresos volvió a concentrar una porción muy superior del ingreso total.La brecha entre los extremos también se amplió.
La mediana del ingreso per cápita familiar del decil más alto fue 15 veces superior a la del decil más bajo. En el primer trimestre de 2026, la mediana del decil 10 fue de $2.081.317, mientras que la del decil 1 fue de $143.300.
En el cuarto trimestre de 2025, esa relación había sido de 13 veces.La concentración del ingreso se observa en la distribución por deciles: el 10% de la población con mayores ingresos concentró el 33,5% del ingreso per cápita familiar, mientras que el 10% de menores ingresos recibió apenas el 1,8%. En términos de ingreso medio, el decil superior alcanzó $2.435.937, frente a $130.550 del decil inferior.El informe también muestra que el ingreso promedio per cápita familiar fue de $728.008, mientras que la mediana se ubicó en $500.000.
Esto significa que la mitad de la población tuvo un ingreso per cápita familiar por debajo de ese nivel.La desigualdad también se expresó en el mercado laboral. Entre la población ocupada, el ingreso promedio de la ocupación principal fue de $1.104.227, aunque con fuertes diferencias por estrato.Mientras llos primeros cuatro deciles promediaron $405.245, los deciles medios alcanzaron $1.065.844 y los deciles 9 y 10 llegaron a $2.579.304.Otro dato relevante es la brecha de ingresos entre varones y mujeres que alcanzó un diferencia de 29%.
Los varones tuvieron un ingreso promedio de $1.352.247, mientras que las mujeres percibieron $959.030. En los hogares, los ingresos laborales explicaron el 77,7% del total, mientras que los ingresos no laborales representaron el 22,3%.
No obstante, en los hogares de menores ingresos, la dependencia de ingresos no laborales fue mucho mayor: en el primer decil, esas fuentes representaron el 61,0% del ingreso total familiar.Los datos del INDEC reflejan así un escenario de mayor desigualdad al comienzo de 2026, con una alta concentración del ingreso en el segmento superior, una brecha más amplia entre los extremos de la distribución que tambien se refleja en los ingresos de varones y mujeres.
Información de El Cronista. Edición y redacción: Noticias Today.
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