Nathy Peluso: "Mi vida ha estado marcada por los desplazamientos, por empezar de nuevo, por adaptarme"
Será porque sonaba el Indestructible de Ray Baretto, pero en ese momento todo parecía sacado de una salsa. El sudor corría a raudales, se bailaba, se jaleaba, apenas se respiraba.
La pista no podía hacerse ya más pequeña. Hasta que se abrió uno de los cortinones.
Detrás, un pasillo, una puerta que se abría, una luz que encendía y un tacón que ardía. Escoltada por tres moles, apareció la Malportada, la Mafiosa, la Sandunguera.
Nathy Peluso. “Cú-Cu-Cú”, irrumpió con su ya mítico grito de combate. Segundos después, estaba subida a la barra, entregada al público y haciendo honor a cada uno de sus apodos.
Cantó himnos propios como Sana Sana, coreó sobre los vinilos de maestros tan dispares como Dr. Dre o Willie Collon, y, sobre todo, se desvivió por infiltrar la salsa hasta en las caderas de la última alma del local.
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Información de El País. Edición y redacción: Noticias Today.
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