Cuando Jay de la Cueva era chiquito encontraba un lugar seguro y fascinante debajo del piano, pero no sólo porque a los niños les gusta explorar diferentes lugares, sino porque en ese sitio nacía música para cine mudo que su papá creaba con las teclas. Jay percibía todo eso que salía de las manos de su papá, Javier de la Cueva, a través del piano, y eso fue lo que inició a germinar la semilla del talento que le había heredado a quien es el rey del rock n’ roll en español. “Lo lindo de esto es, de alguna manera, provocar un encuentro por medio de la música, que ha sido la forma en que yo tuve ese regalo de heredar.

En un buen sentido, porque de alguna manera pues he trabajado yo todo lo que he hecho en la música con las bandas que he trabajado y que he tocado, pero el legado y la herencia natural del don de mi papá, no de alguna forma genéticamente también, pues pasó de generación y soy muy afortunado de tener este regalo que es la música. Jay es la máquina de chambeo musical por excelencia, eso es claro, pero ese amor por lo que hace tiene un origen, y como él dice, es algo que le heredó a su papá con quien, si bien puede diferir en distintas cosas, ese amor filial siempre está presente.

Jay lo sabe, Javier también, por eso, a esta altura de la vida no quieren dejar pasar la oportunidad de compartir el escenario, uno frente al otro en un mano a mano con piano. “Estamos ilusionados, yo entusiasmadísimo y agradecidísimo con mi hijo precioso que me está ofreciendo esta reivindicación para mi carrera, que es muy larga y que no había tenido justicia social. Entonces estoy agradecido con ustedes también por apoyarnos.

Nunca me he ido”, expresó Javier visiblemente emocionado durante la entrevista donde también estaba presente. “Me pareció algo muy lindo poder compartir la música con mi papá, como él te decía, él tiene como ideas, por ejemplo, ahorita de que decía que es una justicia que él tiene, yo no, yo no veo, no comulgo nada de eso, pero para mí es muy lindo tratar de aceptar su forma como él ve las cosas, pero para nosotros, los músicos, tenemos un lenguaje que es bellísimo, que es la música”, agregó Jay. El domingo 28, el Polyforum Siqueiros se convertirá en el escenario donde dos generaciones de música se encontrarán frente a frente, y donde el talento que ebulle en ambos explote a dos pianos. “La verdad no hemos ensayado nada, no tenemos planeado absolutamente nada.

Realmente parte de lo bello que vamos a hacer es improvisar, porque sí te puedo compartir que durante mucha época mi papá musicalizaba cine mudo, siendo yo muy pequeño. Crecí abajo de un piano y para mí, curiosamente hasta incluso el estar abajo de un piano que medio te abraza, es una casa, es un referente. “Tocar con mi papá, compartir la música, buscar el punto de encuentro, honrar su trabajo, agradecerle porque no nada más, obviamente vino esta herencia natural, sino también él tuvo la paciencia y el amor de un padre hacia un hijo.

Eso es lo más bello que me ha dado, la herencia musical y el tiempo que me dedicó”, explicó Jay. Para ambos es una aventura completamente nueva, es la primera vez que estarán juntos en un escenario haciendo lo que ha sido su vida por más de 60 años para Javier y más de 40 para Jay, por eso quieren que todo se vaya dando, sí estructurado, pero no con un guion, quieren vivir la libertad que también da la música. “Gran parte de eso va a ser improvisación, canciones de las que yo escuché a mi papá tocar desde niño, tocar algunas canciones también de mi catálogo, del de él, o sea, es improvisar, y eso es lo que es bello. “Hoy, en un mundo en que todo está ya muy maquillado y con filtro, y que todo tiene que tener pirotecnia, me gusta mucho pensar en dos pianos y en un lugar que viste el lugar y tocar, y que la gente pueda ser parte de eso y nosotros vivir un momento muy íntimo como músicos y encontrar el punto de encuentro, y ahí, de alguna manera, volvernos a conectar”, expresó Jay.

Si bien Jay tiene un legado musical impresionante entre las bandas con las que ha participado, en su etapa de solista y con quien ha hecho colaboraciones, Javier fue la primera máquina de chambeo musical en la familia de la Cueva. Su legado no se contabiliza en una lista cerrada de composiciones propias, sino en el inmenso acervo de temas que grabó como tecladista y pianista en la época dorada del rock en español.

La magnitud de su obra se distribuye entre Los Camisas Negras (1958-1961), considerado el primer grupo juvenil de rock and roll en México, y con quienes grabó versiones pioneras al español de éxitos como El Tigre y La Batalla de Jericó, asimismo de su único LP oficial. Luego de la desintegración de Los Camisas Negras, se integró a Los Hooligans donde grabó y dejó su huella en temas fundamentales del género como Agujetas de color de rosa y Acapulco rock.

Asimismo, Jay le produjo un EP de cinco canciones que se lanzó en 2024. “Aparte tiene mucho sonido autóctono, es como música azteca, pero también es un huapango, lo interesante es que esa letra, ese poema, nos hizo el favor de hacerlo el señor, que ya era un director de teatro prestigiadísimo, todavía no hacía cine, el señor Alejandro Jodorowsky. Es bellísima”, recordó Javier.