Detrás de una cifra de más de 2,000 empleos hay más de 2,000 historias distintas. Está la historia de Stephanie Barba, planificadora de Mantenimiento de Flota Minera y oriunda de Chitré, provincia de Herrera, quien encontró una oportunidad para continuar desarrollando la carrera que eligió.

Está la de Salomón Miranda, operador de Planta de Energía proveniente de Río Caimito, en Donoso, Colón, quien hoy aporta su experiencia mientras contribuye al bienestar de su familia. Y están las historias de miles de panameños más que comparten algo en común: la oportunidad de construir una nueva etapa en sus vidas a través del trabajo.

Stephanie y Salomón forman parte de los más de 2,000 panameños que se han incorporado a Cobre Panamá durante los últimos meses de 2026 como parte de las labores de Preservación, Mantenimiento y Gestión Segura. En poco tiempo, esta fuerza laboral ha reunido a hombres y mujeres de distintas edades, profesiones y regiones del país, quienes aportan cada día su talento, conocimientos y experiencia mientras construyen nuevas oportunidades para sus familias y comunidades.

Cada oportunidad tiene un significado distinto. Para algunos representa el inicio de una carrera profesional.

Para otros, la posibilidad de retomar su oficio, aplicar años de experiencia o seguir creciendo en el campo que les apasiona. Para muchos, significa estabilidad, nuevas metas y la tranquilidad de poder seguir construyendo bienestar para sus familias.

En la actualidad, esta fuerza laboral está integrada por operadores de equipo pesado, mecánicos, electricistas, soldadores, bomberos, supervisores, especialistas en seguridad industrial y técnicos de diversas disciplinas que contribuyen al desarrollo de las actividades contempladas dentro del plan. Las oportunidades han llegado a panameños de distintas regiones del país.

Coclé y Colón concentran la mayor cantidad de personas incorporadas, seguidos por Panamá, Panamá Oeste, Chiriquí, Veraguas, Herrera, Bocas del Toro y Los Santos, reflejando el alcance nacional de estas oportunidades laborales. Las comunidades cercanas a la mina han sido las más beneficiadas, con más de 1,000 personas incorporadas provenientes de poblaciones ubicadas dentro del área de influencia del proyecto, definida en el Estudio de Impacto Ambiental y Social (ESIA), que identifica a las comunidades que mantienen una relación directa con la operación.

Pero el impacto de estas oportunidades va mucho más allá de quienes ocupan los puestos de trabajo. Cada empleo representa ingresos que llegan a los hogares, movimiento para los comercios locales, actividad para transportistas, oportunidades para proveedores y un impulso para pequeños emprendedores que dependen de la dinámica económica de sus comunidades.

En pocos meses, más de 2,000 panameños se han sumado a estas labores, generando un efecto positivo que se extiende a cientos de familias y negocios en distintas regiones del país. Es una muestra de cómo la generación de empleo formal puede convertirse en un motor de desarrollo que trasciende a los propios trabajadores.

El interés generado por estas oportunidades también refleja la necesidad de empleo formal en Panamá. A la fecha, más de 70 mil personas han presentado sus hojas de vida para participar en los procesos de selección asociados a estas vacantes, una cifra que evidencia el valor que tienen este tipo de oportunidades para miles de familias panameñas.

Más allá de las estadísticas, estas más de 2,000 historias tienen algo en común: representan personas que encontraron una oportunidad para avanzar, crecer profesionalmente y aportar al bienestar de sus familias. Son historias que nacen en comunidades, ciudades y provincias distintas, pero que hoy comparten un mismo punto de partida: la posibilidad de construir un mejor futuro a través del trabajo.