Los mexicanos en Harvard viven el Mundial entre clases, exámenes y el orgullo por su país.

Estudiar en Harvard ya representa un reto reservado para unos cuantos. Hacerlo mientras se vive la pasión por un Mundial de futbol, convierte la experiencia en algo todavía más especial para los estudiantes mexicanos que hoy forman parte de una de las universidades más prestigiosas del planeta.
Cada año, se estima que alrededor de 150 mexicanos llegan a las distintas escuelas de la Universidad de Harvard, ubicada en Cambridge, Massachusetts. Jóvenes que dejaron atrás a sus familias, sus ciudades y hasta las tradicionales reuniones para ver futbol, con el objetivo de perseguir un sueño académico.
No obstante, ni la exigencia académica, ni las largas jornadas de estudio logran apagar la pasión por el balón. A miles de kilómetros de casa, los mexicanos encuentran en el Mundial una oportunidad para sentirse más cerca de sus raíces. “No se toca tanto el tema del Mundial en las clases, pero si nos mandaron un correo de qué si íbamos a ir a los partidos, había que solicitar un permiso, aunque ya tengas tus boletos.
Hay materias en las que puedes reprobar si no asistes un día”, indicó Ana Sofía en charla con Excélsior. Las aulas de Harvard son conocidas por reunir a algunos de los estudiantes más brillantes del mundo.
Las jornadas suelen comenzar temprano y extenderse hasta altas horas de la noche entre clases, investigaciones, proyectos y actividades extracurriculares. La presión académica es constante y el nivel de exigencia obliga a desarrollar disciplina y capacidad de adaptación.
Pese a ello, durante la Copa del Mundo el ambiente cambia. Banderas, camisetas y reuniones improvisadas para ver los partidos se convierten en una constante entre los estudiantes internacionales.
Los mexicanos no son la excepción. Muchos organizan encuentros para seguir a la Selección Mexicana, compartir comida típica y recrear, aunque sea por unas horas, el ambiente que se vive en su país. “Tengo un profesor alemán que es muy fan del fútbol.
Me ha sorprendido no sé si para bien o para mal que no sea un tema relevante el futbol en Estados Unidos. Yo planeo junto a un amigo que también es mexicano y está estudiando bienes raíces, ver el partido de México en un bar o algún restaurante”, indicó Tawfiq, mexicano de nombre libanés.
Para estos jóvenes, Harvard representa la posibilidad de abrir puertas en cualquier parte del mundo. Pero el Mundial les recuerda que, sin importar qué tan lejos estén o cuán prestigiosa sea la institución en la que estudian, hay cosas que nunca cambian: el orgullo de ser mexicanos y la pasión por el futbol. “Yo he tenido muy buen balance de vida y he crecido mucho desde que estudio aquí.
Iré a ver el juego con todos los mexicanos. Creo que influye mucho el tema de que sean tres países mexicanos y que no veamos esa fiesta como se acostumbra en los mundiales”, comentó Diego Cuevas.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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