El ancla fiscal resiste: pero la recaudación lleva 10 meses en baja: las señales cruzadas de una economía en transición

Por un lado, el equilibrio fiscal —la columna vertebral del programa económico— se mantiene firme. Por otro, lo hace a costa de una recaudación que ya encadena diez meses consecutivos de caída.
Mientras tanto, las expectativas de los consumidores muestran su mejor repunte en más de medio año y las inversiones de gran escala empiezan a materializarse. Conviene repasar estos datos uno por uno.El resultado de las cuentas públicas confirma que el ancla fiscal sigue siendo el activo más cuidado de la gestión.
Entre enero y mayo de 2026, el Sector Público Nacional acumuló un superávit primario equivalente al 0,7% del Producto y un superávit financiero —ya descontado el pago de intereses— del 0,2%. Sostener ambos resultados en azul es, en sí mismo, un logro que pocas administraciones argentinas pudieron exhibir.
Pero la composición de ese resultado revela las tensiones que se acumulan por debajo de la superficie.El dato que enciende la luz amarilla es la recaudación. En mayo, los ingresos tributarios se contrajeron 4,1% real en la comparación interanual, lo que marcó el décimo mes consecutivo de caída, con un retroceso acumulado del 4,3% en lo que va del año.
Que los recursos del Estado se reduzcan de manera sostenida en términos reales es la contracara de una actividad que no termina de despegar. Sin crecimiento que expanda la base imponible, la recaudación languidece.
Frente a esa realidad, se remarcó el superávit de la única manera posible (recortando el gasto). El gasto primario volvió a ceder 2,2% real interanual en mayo y acumula una baja del 3,1% en el año.El detalle de dónde se aplicó la tijera es revelador de las prioridades oficiales.
El recorte fue encabezado por el gasto de capital —es decir, la obra pública—, que se desplomó 28% interanual y acumula una caída del 7,6%. Lo siguieron los subsidios económicos, que cayeron 20% real en el mes, aunque todavía se mantienen 19% por encima en la medición acumulada, y los gastos de funcionamiento del Estado, que retrocedieron 7% en el mes y 9,4% en el año.
En el extremo opuesto, dos partidas se preservaron del ajuste. Las prestaciones sociales se mantuvieron prácticamente sin cambios en términos reales, y las transferencias a las universidades fueron la única partida con un alza marcada, trepando 79% interanual en el mes y 11% en el acumulado.
La fotografía es nítida. El ajuste recae sobre la inversión pública y el funcionamiento estatal, mientras se procura blindar el gasto social y, en esta ocasión, el financiamiento universitario.En el frente de los precios mayoristas y los costos, los datos de mayo mostraron una dinámica algo más alta que la del índice minorista.
El sistema de índices de precios mayoristas registró una suba del 2,5% mensual, acumulando 34,5% interanual y 14,4% en lo que va del año, con los productos nacionales avanzando 2,5% y los importados un 3,1% algo mayor. El costo de la construcción en el Gran Buenos Aires, por su parte, aumentó 2,7% en el mes —29,0% interanual—, traccionado sobre todo por la mano de obra, que subió 3,5% como consecuencia del acuerdo del gremio de la construcción homologado en abril, y por los gastos generales, que escalaron 4,0% al incorporar los nuevos cuadros tarifarios eléctricos y las actualizaciones de agua y gas.
Los materiales, en cambio, treparon apenas 1,6%, bastante por debajo del promedio del rubro.La nota más alentadora de la semana llegó del lado de las expectativas. El Índice de Confianza del Consumidor avanzó 6,4% en junio, su mayor incremento desde noviembre y el segundo aumento consecutivo, hasta alcanzar los 42,71 puntos.
La mejora fue asimismo generalizada. Abarcó las tres dimensiones que componen el indicador —la evaluación de la situación personal, la perspectiva sobre la marcha de la macroeconomía y la disposición a comprar bienes durables—, y tuvo su epicentro en el Gran Buenos Aires, donde el salto fue de un contundente 10,01% mensual.
La cautela, de todos modos, sigue siendo necesaria. Pese a esta recuperación, el índice todavía se ubica 6,1% por debajo del nivel que registraba en junio de 2025.
La confianza mejora, pero parte de un piso bajo y aún no recuperó lo perdido.El cuarto eje de la semana confirma que la apuesta del programa por las inversiones de gran escala empieza a dar frutos concretos. El régimen de incentivos para grandes inversiones sumó la incorporación formal del proyecto Vicuña, una mina de cobre, oro y plata ubicada en San Juan, que implica un desembolso de 9.700 millones de dólares.
Con esta incorporación, el total de inversiones aprobadas bajo el régimen asciende a 39.800 millones de dólares, una cifra equivalente al 6,1% del Producto proyectado para 2026. El reparto de esos capitales es revelador del perfil productivo que el país busca apuntalar.
Aproximadamente la mitad se destina a la minería y la otra mitad al sector energético, los dos pilares sobre los que descansa buena parte de la expectativa de crecimiento estructural de la Argentina.Finalmente, los indicadores financieros de alta frecuencia cerraron la semana con relativa calma. Las reservas brutas del Banco Central terminaron el viernes en 47.368 millones de dólares, con una leve disminución de 51 millones respecto de la semana anterior, una variación menor que no altera la tendencia.
Y la inflación de las últimas semanas siguió cediendo. El relevamiento semanal mostró un alza de apenas 0,1% en los siete días, con lo que el promedio móvil de cuatro semanas descendió a 1,9%, perforando otra vez el umbral del 2% mensual y reforzando la expectativa de que la desaceleración de precios mantiene su curso.El balance de la semana deja, entonces, una imagen de claroscuros que resume bien el dilema de fondo del programa.
La consolidación fiscal es real y se sostiene, pero descansa cada vez más sobre el recorte del gasto que sobre el crecimiento de los ingresos, una ecuación que tiene límites a medida que el ajuste se profundiza. La desinflación avanza y la confianza repunta, lo que sugiere que el humor social comienza lentamente a mejorar.
Y las grandes inversiones en minería y energía dibujan un horizonte de crecimiento estructural prometedor. La pregunta que articula todo el escenario sigue siendo la misma.
Si la recuperación de la actividad llegará a tiempo para reactivar la recaudación y aliviar la presión sobre un ajuste que, por ahora, sigue siendo la única herramienta que sostiene el equilibrio.
Información de El Cronista. Edición y redacción: Noticias Today.
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