Los valores manifiestos de Manuel Belgrano, su inquebrantable vigencia y proyección actual

LA PLATA.— En estos momentos, cuando día a día seguimos gestando nuestra historia nos suele surgir como pregunta: ¿qué sucede con los valores en el devenir y el desarrollo de nuestra sociedad? En general, nos retrotraemos a tiempos anteriores, y recalamos en el ejemplo de algunos próceres, que son emblema de nuestra patria.
Surge sin duda la figura del General Don Manuel Belgrano, como uno de los pilares de la constitución y construcción de nuestra actual República. Quien dejó su sello con sus propósitos transformados en acciones y los valores expresados en su conducta.
Fue un hombre polifacético: abogado, economista, político, funcionario público, periodista, diplomático, militar. Fue un estadista pionero en la promoción de los Derechos Humanos, de la educación pública de niñas y niños; reivindicando el rol social de la mujer.
Los ideales de Belgrano, de tanta generosidad, trascendieron su propia vida y bienestar personal, entregándose a la causa de mayo, dejando su vocación de economista, para dar lugar al político y militar. Sin formación militar se transformó en un conductor y estratega extraordinario.
Como soldado, sembró el germen de la confianza y de la libertad. Como protector de los pueblos originarios nos legó la bandera de la "Libertad Civil".
Hechos que lo dignificaron como uno de los Padres de la Patria. Perteneciendo a una familia con posibilidades económicas, aprovechó esa circunstancia para aprender y capacitarse en lugares donde la educación estaba muy avanzada, donde nuevas ideas bullían, como en Europa. allí, absorvió aspectos políticos y sociales donde la libertad y la independencia encabezaban el conjunto de valores que él supo sintetizar.
Teniendo la posibilidad de aplicar los conocimientos adquiridos y sus capacidades para brillar en Europa primó el amor a su tierra natal donde los aplicó maravillosamente. De los valores mantenidos a lo largo de su vida y distintivos de una conducta ejemplar podemos destacar los que se detallan a continuación Patriotismo sin fisuras Belgrano veía más allá de las miserias que lo rodeaban.
No dejo nunca de reclamar acción política para avanzar en los temas que lo obsesionaban desde los tiempos del Consulado como la educación, la agricultura, la industria y el bienestar general. A esas políticas había logrado incorporarlas al programa revolucionario de mayo de 1810, pero fueron abandonadas por los gobiernos que siguieron a la Primera Junta.
De ahí su frase: "Me hierve la sangre, al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiese un poco de interés por La Patria". Ante los conflictos internos siempre buscaba una posible "pacificación", y se refería al enfrentamiento como "esta maldita guerra civil con que nos destruimos" .
Jamás lo movieron otras relaciones ni intereses que los de la Patria. Honestidad y templanza Cuando la Asamblea Constituyente de 1812 premió a jefes y soldados y obsequió a Belgrano un sable con guarnición de oro y cuarenta mil pesos señalados en valor de fincas fiscales por su destacada labor en la lucha por la Independencia y la defensa del territorio.
Belgrano respondió con abnegación y desinterés: el dinero -creía- degradaba la virtud y el talento entregado en defensa de la revolución. Expresó: "He creído de mi honor y de los deseos que me inflaman por la prosperidad de la patria, destinar los expresados cuarenta mil pesos para la dotación de cuatro escuelas públicas de primeras letras".
También indicó que cada una recibiera el capital de diez mil pesos para que del rédito anual de quinientos pesos se le paguen cuatrocientos pesos de sueldo al maestro. Y los cien pesos restantes debían ser destinados a papel, plumas, tinta libros y catecismos para los niños de padres pobres que no tengan como costearlos.
Si hubiera algún ahorro se empleará el sobrante en premios, con que se estimule el adelanto de los jóvenes. A comienzos de 1812, Manuel Belgrano fue designado al frente del Ejército del Norte, si se podía llamar ejército a ese grupo de hombres desarrapados, desarmados y mal alimentados.
El panorama era desolador con no más de mil seiscientos hombres ante un poderoso ejército español que se aproximaba ganando posiciones. Belgrano ordenó una retirada, no solo de las tropas, sino de toda la población jujeña.
La medida fue drástica, había que dejarles a los enemigos la tierra arrasada: ni casas, ni alimentos, ni animales de transporte, ni objetos de hierro, ni efectos mercantiles. La mayoría de la población colaboró, pese a que perdían todo, salvo lo que pudieran cargar con ellos, hecho que se conoce con la denominación de "éxodo jujeño" y Manuel Belgrano retoma el control de la región.
Valentía, compromiso, generosidad Lo que le importaba a Manuel Belgrano era que las personas encargadas de la ejecución de las ordenes de reclutamiento, sean honradas y patriotas a toda prueba, para que no se causen perjuicios por el interés, por relaciones u otros motivos que no faltan al nombre sin honor. Recordemos que los s
Información de El Litoral (Santa Fe). Edición y redacción: Noticias Today.
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