La esperanza de vida alcanza los 84 años en España, dos más que la media de la Unión Europea, pero con "brechas" entre grupos sociales, según se ha puesto de manifiesto en la XLIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), que se celebra estos días en Pamplona.En el encuentro se ha puesto de manifiesto que la salud de la población "ha mejorado de forma innegable en las últimas décadas, pero no todos los países, territorios ni grupos sociales avanzan al mismo ritmo".La esperanza de vida al nacer alcanza los 84 años en España, dos más que la media de la Unión Europea, situada en 81,7 años. No obstante, "las diferencias entre países europeos llegan a casi 8 años y, dentro de cada sociedad, las oportunidades de vivir más y mejor siguen condicionadas por factores como el sexo, la educación, la renta, las condiciones laborales, la vivienda o el lugar de residencia".A estas "desigualdades tradicionales" se suman asimismo "nuevos retos que amenazan con ampliar las brechas existentes".

Las listas de espera, el crecimiento de la sanidad privada, la brecha digital, el cambio climático o la "falta de inversión en salud pública luego de la pandemia" son algunos de los desafíos que centran el debate de la XLIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y el XXI Congresso da Associação Portuguesa de Epidemiologia (APE), que se celebran en Pamplona hasta el 26 de junio bajo el lema Avanzando con equidad por una Salud Pública para toda la población.Estas cuestiones protagonizan tanto la conferencia inaugural del congreso, que arranca este miércoles, a cargo de Isabel de la Mata Barranco, exconsejera principal de Salud y Gestión de Crisis de la Comisión Europea, como la mesa de clausura (que tendrá lugar el próximo viernes, 26 de junio) dedicada al Sistema Nacional de Salud, en la que participarán Rosa María Urbanos Garrido, catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, y Vicente Ortún Rubio, catedrático emérito de la Universidad Pompeu Fabra.Una de las brechas más relevantes es la que se observa entre esperanza de vida y años de vida en buena salud. De la Mata ha destacado que las mujeres viven más que los hombres en la Unión Europea (83,3 años frente a 77,9), pero cuando se analizan los años de vida en buena salud las diferencias "prácticamente desaparecen": 62,8 años en mujeres frente a 62,4 en hombres.Las mujeres no solo viven más tiempo con enfermedades y discapacidad al aumentar la edad, sino que también tienen menos recursos financieros para sus necesidades""Las mujeres no solo viven más tiempo con enfermedades y discapacidad al aumentar la edad, sino que también tienen menos recursos financieros para subvenir a sus necesidades de salud y de cuidados de larga duración", ha apuntado.La desigualdad, por tanto, "no se expresa únicamente entre países, sino también dentro de ellos".

"Las desventajas sociales, tales como el sexo, el estatus económico, la educación, las condiciones de trabajo, de alojamiento y también el lugar de residencia, o el hecho de formar parte de algunos grupos de población, son determinantes conocidos de desigualdad en salud", advierte De la Mata.A su juicio, "el reto no consiste solo en reconocer estas desigualdades, sino en medirlas mejor y traducir ese conocimiento en políticas públicas efectivas".Listas de esperaLa reflexión sobre la equidad continuará en la clausura del congreso con una mesa dedicada al Sistema Nacional de Salud (SNS) en un año especialmente simbólico: el 40º aniversario de la Ley General de Sanidad.Urbanos y Ortún destacan entre los avances del sistema sanitario "la descentralización sanitaria y la universalización progresiva de la cobertura". Mientras que la universalización ha permitido "no dejar a nadie atrás", la descentralización "contribuyó a aumentar la oferta de servicios, mejorar la distribución territorial de los centros y reducir barreras geográficas de acceso".No obstante, advierten de que "persisten déficits importantes, especialmente en relación con las listas de espera, que afectan ya también a la Atención Primaria".

"Las listas de espera tienden a reducir la confianza de los ciudadanos en el sistema, y son el primer motivo que estos aducen para adquirir seguros privados", señalan.Según ambos expertos, "reducir las demoras requiere recursos en algunos casos, pero también estrategias de gestión de las listas, revisión periódica de pacientes en espera y priorización según la adecuación de la indicación y la gravedad".Crecimiento del seguro médico privadoEl crecimiento del seguro médico privado será otro de los asuntos centrales del debate. Sin contar mutualistas, 11,2 millones de residentes cuentan con seguro privado, prácticamente el 23% de la población.

En 2019, ese porcentaje era del 18,7%, mientras que en Madrid y Barcelona se acerca ya al 40%.Para Urbanos y Ortún, las principales razones que explican este crecimiento son las listas de espera y la posibilidad de acceder directamente al especialista sin pasar por Atención Primaria. "Ambas razones son malos síntomas: el sistema no asegura atención sanitaria en un tiempo razonable a muchos pacientes, y la primaria se ve como un obstáculo en lugar de percibirse como un enorme valor añadido, que es lo que aporta al sistema", advierten."Nuevas amenazas" para la equidadJunto a los "retos clásicos" del sistema sanitario, los expertos han señalado "nuevas amenazas que pueden agrandar desigualdades ya existentes".

Urbanos y Ortún apuntan a la brecha digital y al cambio climático como dos factores que "inciden de forma desigual en la salud".El acceso a herramientas digitales, incluidas las relacionadas con la salud, "depende de forma significativa de la edad, el nivel educativo y la renta, lo que puede generar nuevas barreras para personas mayores, personas con menos recursos o población con menor alfabetización digital".La pandemia, "asimismo, evidenció la necesidad de reforzar la salud pública y la prevención a nivel global". De la Mata ha considerado que "no se ha reforzado suficientemente la inversión en prevención y salud pública luego de la crisis sanitaria".

"Hemos tenido una pandemia y, no obstante, todavía seguimos manteniendo los mismos niveles de gasto en salud pública. Decimos que prevenir es mejor que curar, pero se nos olvida a la hora de dedicar presupuestos a prevención", ha apuntado.Urbanos y Ortún comparten este diagnóstico y consideran que "el ritmo es muy lento", citando como ejemplo "el retraso de la puesta en funcionamiento efectiva de la Agencia Estatal de Salud Pública".En la misma línea, insisten en que las políticas públicas "más decisivas" para reducir desigualdades "no se limitan al sistema sanitario".

"Garantizar un nivel de vida digno a todo el mundo y una educación de calidad son políticas que deberían ser prioritarias, también desde la perspectiva de la salud", concluyen.Este debate se enmarca en la XLIV Reunión Anual de la SEE y el XXI Congresso da APE, que reúnen en Pamplona a cerca de 700 profesionales de la epidemiología, la salud pública, la investigación y la gestión sanitaria. Durante cuatro jornadas, el programa abordará cuestiones como salud mental, enfermedades crónicas y transmisibles, vacunación, cribados, cáncer, vivienda y salud, salud ambiental, cambio climático, inteligencia artificial, comunicación científica, sistemas de información, brecha digital y enfoque One Health.El congreso ha sido inaugurado con la presencia de Almudena Sánchez Villegas, presidenta del Comité Organizador del Congreso; Inês Fronteira, presidenta de APE; João Forjaz, presidenta de la SEE; Fernando Domínguez Cunchillos, consejero de Salud del Gobierno de Navarra; y Ramón Gonzalo García, rector de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).