Un equipo del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) logró por primera vez el nacimiento de tres ejemplares de Capra pyrenaica -especie endémica de la Península ibérica- mediante fecundación in vitro. Luego de conseguir embriones viables en el laboratorio a partir de ovocitos fecundados con espermatozoides procedentes de cabras monteses post mortem, estos fueron transferidos a hembras receptoras.

Esta técnica, aplicada por primera vez a un íbice (cabra salvaje), supone un avance para la conservación de esta especie, según ha informado el CSIC. Los gametos -ovocitos y espermatozoides- fueron obtenidos a partir de ovarios y testículos recogidos post-mortem en la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz, en Madrid, y la Reserva Andaluza de Caza de las Sierras de Tejeda y Almijara, en Málaga.

Posteriormente, el equipo formado por componentes de los grupos de Ingeniería Genómica Animal y de Fisiología y Tecnologías de la Reproducción en Especies Silvestres aplicaron distintas técnicas de reproducción asistida para conseguir el nacimiento de las cabras monteses. En primer lugar, emplearon criopreservación de espermatozoides procedentes de ejemplares fallecidos en nitrógeno líquido, a temperaturas cercanas a los -200 grados y sin deteriorarse.

Esta técnica permite almacenar semen que puede emplearse para inseminar hembras. Posteriormente, los investigadores obtuvieron ovocitos de ovarios recogidos post-mortem, los maduraron in vitro y los fecundaron con los espermatozoides descongelados en un medio de cultivo llamado TALP, desarrollado originalmente para la reproducción bovina.

Transcurrida la fecundación, fueron cultivados en un entorno que reproduce las condiciones del aparato reproductor y logra que los cigotos se desarrollen hasta el estadio de blastocisto, cuando fueron criopreservados a la espera de ser transferidos a una hembra receptora. El procedimiento de criopreservación de espermatozoides señalado por Santiago Moreno, desarrollado en 2006, planteaba una limitación: tan solo permitía generar una reserva genética exclusiva de los machos, pero no de las hembras.

No obstante, la técnica actual permite desarrollar una reserva genética completa, incluyendo a las hembras, ya que la fecundación in vitro de ovocitos obtenidos post-mortem y la criopreservación de los embriones resultantes posibilita la reconstitución de la población completa. Una vez obtenidos los embriones, estos se congelan mediante un proceso llamado vitrificación, una técnica de congelación ultrarrápida que protege las células al evitar la formación de cristales de hielo.

Este logro abre la puerta a la creación de bancos de embriones criopreservados obtenidos mediante fecundación in vitro a partir de gametos de animales abatidos o muertos por causas naturales. Finalmente, los embriones vitrificados se descongelan y se transfieren al útero de hembras receptoras sincronizadas hormonalmente para que su ciclo reproductivo se encuentre en el momento adecuado para aceptar el embrión.

El éxito de la implantación permite a la hembra receptora llevar la gestación como si fuera su propia cría, aunque genéticamente pertenezca a los animales donantes. Luego de aplicar la técnica a ovocitos de cabra montés, el equipo investigador transfirió los embriones criopreservados a cinco hembras receptoras.

El resultado fue el desarrollo completo de las gestaciones y el nacimiento de tres ejemplares.