La Organización de Estados Americanos (OEA) expresó su preocupación y condena a la situación que prevalece en Nicaragua por la violación a los derechos humanos de la población, el socavamiento sistémico del orden democrático, y las instituciones, caracterizado por la eliminación de la separación de poderes y el cierre del espacio cívico, bajo la dictadura de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. Recordó que los abusos generalizados de los derechos humanos ya fueron documentados por los mecanismos internacionales establecidos por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, algunos de los cuales, según el último informe podrían constituir, prima facie, crímenes de lesa humanidad.

A través de una Declaración aprobada durante la primera sesión plenaria de la 56ª Asamblea General, que se lleva a cabo en la ciudad de Panamá, el organismo multilateral instó al Estado de Nicaragua a cumplir con sus obligaciones nacionales e internacionales en materia de derechos humanos, a cooperar y retomar el diálogo con los mecanismos internacionales y regionales pertinentes, y a adoptar todas las medidas necesarias para prevenir, poner fin e investigar las violaciones y abusos de los derechos humanos, restablecer el respeto por las libertades fundamentales y adoptar medidas que habiliten el ejercicio legítimo y democrático del poder. Los estados representados en la OEA señalaron su particular condena al uso de la detención arbitraria, la desaparición forzada y la tortura contra quienes se manifiestan por la situación en el país centroamericano.

De forma particular, expresaron su profunda preocupación por la muerte de Brooklyn Rivera, el pasado 30 de mayo, bajo custodia estatal, pese a las medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las medidas provisionales ordenadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, mediante las cuales se requirió al Estado de Nicaragua informar sobre sus condiciones de detención y garantizar la protección de su vida e integridad personal. En esa línea, instó al gobierno sandinista a respetar la libertad de religión o de creencias, incluyendo el cese de y la protección contra actos de persecución, hostigamiento o restricciones indebidas contra líderes religiosos y miembros de comunidades de fe.

En esta Declaración, al Estado de Nicaragua se le pide cesar las medidas para despojar o negar la ciudadanía a sus nacionales, y a garantizar el retorno seguro de los nicaragüenses fuera del país y en exilio que desean retornar a Nicaragua; a asegurar el pleno respeto de sus derechos humanos y libertades fundamentales, incluidos los derechos a la nacionalidad, a la libertad de movimiento y al retorno a su propio país sin temor a represalias, persecución o restricciones arbitrarias, tal como se reconoce en los instrumentos interamericanos aplicables. Finalmente, la OEA hizo un llamado a Nicaragua para que retorne al organismo reiterando la disposición de los Estados Miembros a facilitar dicho proceso, en cumplimiento de lo dispuesto en la Carta de la OEA y de conformidad con los principios de la Carta Democrática Interamericana.

CUBA Y VENEZUELA Sobre la situación en Cuba y Venezuela, adicional a lo que ocurre en Nicaragua, la Secretaría General de la OEA reconoció con preocupación la necesidad de restaurar la democracia en estos países y de garantizar el respeto de los principios interamericanos compartidos en materia de democracia y derechos humanos. “La OEA subraya la necesidad de que existan sistemas democráticos plenamente funcionales en estos países que permitan a los ciudadanos expresar libremente su voluntad y participar de manera significativa en la vida pública como condiciones esenciales para un hemisferio pacífico y próspero”. Advirtió que la situación de los presos políticos en Cuba, Nicaragua y Venezuela es incompatible con los principios y compromisos del sistema interamericano. “En las Américas no hay lugar para la persecución política ni para el encarcelamiento basado en opiniones o en la disidencia”.

Recordó que la Organización está preparada para acompañar procesos que contribuyan a la ampliación del espacio democrático y cívico, faciliten el diálogo y la construcción de consensos sobre el camino a seguir, la celebración de elecciones, la protección de los derechos humanos y la reconstrucción de la confianza en las instituciones públicas.