En el extremo austral de Sudamérica, en una bahía golpeada por el viento y el frío, una expedición científica descendió bajo el agua para registrar por primera vez los bosques de algas de Bahía Inútil, en Tierra del Fuego. El resultado fue el primer inventario de macroalgas de esta zona subantártica remota: 72 taxones documentados en ecosistemas rocosos intermareales y submareales que hasta ahora no habían sido estudiados de forma sistemática.El trabajo, publicado en Biodiversity Data Journal, reunió a especialistas de instituciones de Argentina y Chile en el marco del programa marino de Rewilding Chile.

El estudio se centró en una pregunta básica, pero ausente en esta parte de la Patagonia: qué especies de macroalgas viven en estos fondos y orillas rocosas, y cómo se distribuyen entre la franja que queda expuesta con la marea y la que permanece siempre bajo el agua. Para responderla, el equipo recorrió seis sitios de muestreo en las costas norte y sur de la bahía durante marzo de 2025.

En la zona intermareal instaló transectos paralelos a la costa en tres niveles de marea —alto, medio y bajo— y registró foto-cuadrantes para documentar las especies presentes. En la franja submareal, los investigadores se sumergieron con buceo científico dentro de bosques de kelp y repitieron el mismo sistema de transectos y cuadrantes fotográficos, asimismo de recolectar ejemplares para confirmar la identificación de las especies.

La exploración encontró 32 taxones en el intermareal y 58 en el submareal, una diferencia que mostró una mayor riqueza bajo la superficie. En esos paisajes submarinos dominaron especies formadoras de dosel, como Macrocystis pyrifera y Lessonia flavicans, grandes algas pardas que estructuran el hábitat y crean refugio para otras formas de vida.

El inventario también registró especies extendidas en la región, como Ptilonia magellanica, y otras menos comunes, entre ellas Microzonia velutina.El artículo subraya que las macroalgas cumplen una función central en estos ecosistemas. No solo producen biomasa que alimenta redes tróficas marinas, sino que también modifican la estructura física del ambiente y pueden servir como indicadores del estado ecológico de la costa.

Sus cambios en cobertura, composición o biomasa ayudan a detectar perturbaciones ambientales y a seguir la salud de estos sistemas. Todos los ejemplares recolectados quedaron preservados en el herbario de Rewilding Chile, en Puerto Varas.

Para los autores, esta expedición llena un vacío biogeográfico en la Patagonia subantártica y deja una línea base para futuros monitoreos, detección de especies invasoras y planificación de conservación en Bahía Inútil.