Luego de más de 20 años de observaciones de algunos de los fenómenos más violentos del universo, el Observatorio Neil Gehrels Swift enfrenta una amenaza inesperada. El telescopio espacial pierde altitud de forma acelerada y podría reingresar a la atmósfera terrestre antes de lo previsto.Para evitar ese escenario, la NASA impulsa una misión de rescate que incluye el lanzamiento de una nave robótica diseñada para localizar al observatorio, capturarlo y elevar nuevamente su órbita.Lanzado en 2004, Swift nació con el objetivo de detectar explosiones de rayos gamma, eventos capaces de liberar en segundos más energía de la que emitirá el Sol durante toda su existencia.Según datos divulgados por Space.com, el observatorio detectó más de 2.000 explosiones de rayos gamma desde el inicio de su misión.

Asimismo, aportó información relevante para comprender el origen de elementos pesados como el oro y el platino.Cuando inició operaciones, el telescopio orbitaba a unos 600 kilómetros de altitud. No obstante, con el paso de los años su trayectoria se degradó de forma gradual.

En la actualidad se encuentra a aproximadamente 370 kilómetros sobre la superficie terrestre.La expectativa original era mantenerlo activo hasta inicios de la década de 2030. No obstante, el ciclo solar más reciente resultó más intenso de lo estimado.Durante los periodos de mayor actividad solar, la atmósfera exterior de la Tierra se calienta y se expande.

Ese fenómeno aumenta la resistencia sobre satélites y telescopios que operan en órbita baja. Como consecuencia, la pérdida de altitud de Swift se aceleró.La situación se agravó porque el observatorio nunca recibió un sistema de propulsión propio, indispensable para corregir o elevar la órbita de una nave espacial.En 2024, los responsables de la misión determinaron que el problema era más serio de lo previsto.

En lugar de contar con varios años de operación, el telescopio podría disponer únicamente de algunos meses.Ante ese panorama, la NASA seleccionó en setiembre de 2025 a la empresa Katalyst Space Technologies para desarrollar una nave de rescate robótica llamada LINK.El vehículo espacial se construyó en apenas siete meses. Ese plazo se considera extremadamente corto dentro de la industria espacial.El lanzamiento de LINK está programado para el 27 de junio a bordo de un cohete Pegasus XL.Luego de completar una etapa inicial de pruebas, la nave iniciará una serie de maniobras para alcanzar al observatorio.

Si la operación resulta exitosa, utilizará brazos robóticos para conectarse con Swift y elevar gradualmente su órbita durante varias semanas.La misión enfrenta desafíos importantes. Swift nunca se diseñó para recibir asistencia de este tipo.

Por esa razón, las maniobras de aproximación y captura presentan una alta complejidad técnica.Los ingenieros también deben considerar posibles fallas de funcionamiento, daños estructurales derivados del envejecimiento del observatorio y nuevas tormentas solares que podrían acelerar aún más su descenso.El factor tiempo representa uno de los principales riesgos. Si Swift desciende por debajo de aproximadamente 300 kilómetros de altitud, la nave de rescate podría perder la capacidad de alcanzarlo.En caso de éxito, la misión extendería en cinco años la vida útil de uno de los observatorios más importantes para el estudio de fenómenos cósmicos extremos.El astrónomo Daniel Perley indicó a la revista Science que no existe otro telescopio espacial con la flexibilidad necesaria para observar objetivos con la misma frecuencia y capacidad de respuesta que Swift.

Debido a esa relevancia científica, consideró que vale la pena intentar salvarlo.*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión.

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