La ciudad de Nueva York puso en marcha una nueva estrategia para enfrentar uno de los riesgos climáticos que más afecta a su población. El alcalde Zohran Mamdani firmó una orden ejecutiva para reforzar la protección de quienes desarrollan sus tareas en condiciones de calor extremo, con un enfoque que involucra a distintas agencias municipales y apunta especialmente a los más de 1,4 millones de trabajadores expuestos a las altas temperaturas en el verano boreal.Zohran Mamdani impulsa una nueva estrategia de protección frente al calorLa medida, presentada en el Ayuntamiento junto a sindicatos, organizaciones comunitarias, funcionarios y trabajadores, busca llenar un vacío en materia de protección laboral.

La iniciativa extiende a los empleados un esquema similar al que ya existía para la población general a través del programa Beat the Heat, coordinado por la Oficina de Gestión de Emergencias de la ciudad.Según comunicó la oficina del alcalde en un comunicado, el objetivo es que los trabajadores no tengan que poner en riesgo su salud para conservar sus ingresos en medio de fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.Durante la presentación, el alcalde Zohran Mamdani afirmó que la administración buscará colocar a los trabajadores en el centro de las políticas públicas.“Nadie debería tener que elegir entre su salario y su salud. Los trabajadores que construyen nuestro horizonte urbano, entregan nuestros paquetes, venden alimentos en las esquinas y mantienen esta ciudad en funcionamiento merecen volver sanos y salvos a sus casas al final de cada jornada”, aseveró el alcalde.También remarcó que, durante años, el peso del calor extremo recayó sobre los empleados sin que existiera una respuesta suficiente por parte de las autoridades. “Estamos cambiando eso porque la vida de cada trabajador merece ser protegida”, agregó.La nueva orden ejecutiva de Nueva York: qué medidas implementaráDe acuerdo con el comunicado oficial, la orden ejecutiva establece una serie de acciones que deberán desarrollar distintas dependencias municipales.Entre las principales medidas se encuentran:Elaboración y distribución de guías de seguridad ante el calor extremo en varios idiomas para trabajadores al aire libre.

Publicación de directrices específicas para trabajadores en espacios cerrados antes del 1° de marzo de 2027. Implementación obligatoria de planes de prevención de enfermedades relacionadas con el calor en todas las agencias municipales.

Desarrollo de nuevas investigaciones sobre la relación entre el calor extremo y las compensaciones laborales. Evaluación de la posibilidad de declarar las enfermedades por calor como una condición sanitaria de notificación obligatoria.

Revisión y fortalecimiento de los protocolos de seguridad en las obras de construcción antes del 1° de marzo de 2027. Refuerzo de protecciones ya existentes, como el acceso a baños y los mecanismos para reportar problemas en los lugares de trabajo.

Las agencias involucradas serán el Departamento de Salud e Higiene Mental, la Oficina de Gestión de Emergencias y el Departamento de Servicios Administrativos de la ciudad.El impacto del calor en los trabajadores de Nueva YorkSegún los datos difundidos por la oficina de Mamdani, más de 1,4 millones de personas, equivalentes a un tercio de la fuerza laboral de la ciudad, pasan largos períodos con trabajos al aire libre cada verano.Entre los sectores más expuestos aparecen:Trabajadores de la construcción. Jornaleros.

Vendedores ambulantes. Repartidores.

Conductores de camiones. Empleados de depósitos y centros logísticos.

El calor extremo provoca alrededor de 500 muertes al año en la ciudad y constituye uno de los fenómenos meteorológicos más mortales para los neoyorquinos.La vicealcaldesa de Salud y Servicios Humanos, Helen Arteaga, advirtió asimismo sobre las desigualdades que existen detrás de esta problemática. “Los neoyorquinos afroamericanos mueren por golpes de calor a una tasa dos veces superior a la de los neoyorkinos blancos, y los trabajadores latinos están desproporcionadamente expuestos en obras y depósitos de toda la ciudad. Ese no es un problema meteorológico, es un problema de justicia”, expresó.