SANTA FE.— Sentirse cansado sin motivo, subir de peso aunque “se coma lo mismo de siempre”, tener la piel más seca o una sensación de niebla mental constante. Muchas personas conviven con estos síntomas durante meses antes de recibir un diagnóstico de hipotiroidismo o de tiroiditis de Hashimoto, la causa autoinmune más frecuente de esta condición.

En el consultorio, una de las preguntas más habituales es siempre la misma: “¿Qué tengo que comer y qué tengo que evitar?”. La respuesta no es una dieta milagrosa, pero sí hay pautas nutricionales que pueden ayudar a acompañar el tratamiento y mejorar la calidad de vida.

Qué pasa en el cuerpo y por qué la alimentación importa El hipotiroidismo se produce cuando la glándula tiroides no genera suficientes hormonas para regular el metabolismo. En el caso de la tiroiditis de Hashimoto, el sistema inmunológico ataca por error a la propia tiroides, generando una inflamación progresiva que reduce su funcionamiento.

En términos simples, el cuerpo “ralentiza” procesos clave: energía, digestión, temperatura corporal y hasta el estado de ánimo. Los especialistas en endocrinología explican que la alimentación no cura estas enfermedades, pero sí puede ayudar a modular la inflamación, mejorar la absorción del tratamiento (como la levotiroxina) y reducir síntomas asociados como el cansancio o la hinchazón.

Posibles causas y factores de riesgo Aunque no siempre se puede identificar un único desencadenante, existen factores asociados: Predisposición genética Enfermedades autoinmunes previas Estrés crónico sostenido Cambios hormonales (embarazo, posparto, menopausia) Exceso o déficit de yodo en la dieta Alteraciones intestinales o disbiosis En Hashimoto, en particular, se observa una interacción entre sistema inmune, intestino y factores ambientales que aún se siguen investigando. Qué comer: alimentos que pueden acompañar el tratamiento No existe una “dieta única” para todos los pacientes, pero sí patrones alimentarios que suelen ser recomendados por profesionales de la nutrición y la endocrinología. 1.

Alimentos antiinflamatorios Una base antiinflamatoria puede ayudar especialmente en Hashimoto: Frutas y verduras variadas (especialmente de colores intensos) Pescados ricos en omega 3 (salmón, sardina, caballa) Aceite de oliva extra virgen Frutos secos y semillas (nueces, chía, lino) Legumbres, si no hay intolerancias Estos alimentos aportan antioxidantes y grasas saludables que colaboran con la regulación del sistema inmune. 2. Proteínas de calidad La tiroides necesita proteínas para producir hormonas.

Se recomienda: Huevos Carnes magras Pescado Legumbres combinadas con cereales Una ingesta insuficiente puede empeorar la sensación de fatiga. 3. Nutrientes clave para la tiroides Selenio: nueces de Brasil, pescado, huevos Zinc: carnes, semillas, legumbres Hierro: carnes rojas magras, lentejas, espinaca Yodo (con moderación): pescado, lácteos, sal yodada El exceso de suplementos de yodo puede ser contraproducente en Hashimoto.

Qué evitar o limitar: los alimentos que pueden empeorar síntomas La alimentación no es restrictiva en todos los casos, pero hay ciertos puntos de atención. 1. Ultraprocesados y azúcares Gaseosas, productos industriales, snacks y bollería pueden aumentar la inflamación y favorecer el aumento de peso, un síntoma frecuente en el hipotiroidismo. 2.

Exceso de soja y derivados En grandes cantidades, la soja puede interferir con la absorción de la medicación tiroidea. No se trata de eliminarla, sino de moderarla y evitar consumirla junto con el medicamento. 3.

Gluten: un tema sensible en Hashimoto No todos los pacientes necesitan eliminarlo, pero en personas con Hashimoto y sensibilidad o celiaquía asociada, el gluten puede agravar la inflamación intestinal y los síntomas. 4. Consumo inadecuado de crucíferas crudas Verduras como brócoli, coliflor o repollo son saludables, pero en exceso y crudas pueden interferir con la función tiroidea.

Cocidas, no representan un problema. Señales de alerta: cuándo prestar atención y consultar El hipotiroidismo puede avanzar lentamente, por eso muchas veces se confunde con estrés o cansancio cotidiano.

No obstante, hay señales que no deberían ignorarse: Cansancio persistente sin causa clara Aumento de peso inexplicable Sensación de frío constante Caída de cabello más intensa de lo habitual Piel seca y uñas frágiles Estreñimiento frecuente Trastornos de memoria o concentración Cambios en el ánimo (apatía, tristeza) En Hashimoto, asimismo, pueden aparecer períodos de “altibajos” hormonales, con síntomas que fluctúan. Cuándo consultar al médico y por qué no automedicarse Los endocrinólogos insisten en un punto clave: ningún cambio en la alimentación reemplaza el diagnóstico ni el tratamiento farmacológico.

Se debe consultar cuando: Los síntomas persisten o empeoran Hay antecedentes familiares de enfermedad tiroidea Se detecta un cambio brusco de peso sin explicación Existe fatiga crónica que afecta la vida diaria Se sospecha un problema hormonal El d