Hacía ya un tiempo que los hermanos Ingrid y Sverre de Noruega, segunda y tercero en la sucesión del trono, respectivamente, se preparaban para asumir las consecuencias de los últimos vaivenes que han golpeado a su familia. Con su madre, la princesa heredera Mette-Marit, recién trasplantada de un pulmón; el perfil cada vez más bajo de sus abuelos, los reyes Harald y Sonia —con recientes problemas de salud—, y la reciente sentencia a cuatro años de prisión de Marius Borg Høiby planeando, los dos jóvenes príncipes han tenido que acelerar su paso a primera fila de representación institucional.

Ante el impedimiento de viajar de sus padres, su debut internacional como las caras visibles de la cara real nórdica —al menos para él, ya que ella viajó brevemente a Finlandia el pasado enero— ha sido en el Mundial de fútbol. Este lunes, ambos asistieron al partido que disputaron las selecciones de Noruega y Senegal en el MetLife Stadium en Nueva Jersey, Estados Unidos, y que se saldó con la victoria de los primeros por 3-2.

Un estreno amable que los dos hermanos han parecido disfrutar desde las gradas, donde se les ha visto animados y volcados con su equipo como dos aficionados más. El de Noruega está siendo uno de los equipos más populares de la competición por la narrativa que están construyendo entorno al espíritu vikingo.Seguir leyendo