Una retrospectiva de la mexicana Frida Kahlo abre sus puertas el 25 de junio de 2026, en el Tate Modern londinense, siendo la exposición con más entradas vendidas por adelantado en la historia del famoso museo de arte contemporáneo. La galería confirmó que se han vendido más de 41.000 entradas para ‘Frida: The Making of an Icon’ (‘Frida: La construcción de un ícono’), superando el récord anterior de 32.000 vendidas de forma anticipada en la exposición de 2017 sobre el artista británico David Hockney, fallecido a los 88 años el pasado 11 de junio. “Esta exhibición habla de la historia, de cómo llegamos a Frida como ícono como artista, como personaje mexicano o internacional.

Hoy es la artista mujer más famosa. Está en este nivel con Picasso, Van Gogh o Warhol”, explica el comisario principal de exposición, Tobias Ostrander.

El estadounidense, que lleva 25 años viviendo en México, es el comisario principal de arte latinoamericano dentro del programa internacional del museo. La exposición, abierta al público hasta el 3 de enero de 2027, reúne 32 cuadros de la mexicana (1907-1954), para un total de aproximadamente 250 trabajos, destacando obras de otros pintores sobre la artista, o influenciados por Kahlo.

La muestra también incluye fotografías y objetos personales de la artista.Frida repite en el Tate ModernEl Tate Modern abre por segunda vez sus puertas a Kahlo, después de una primera retrospectiva en 2005. Esta nueva exposición trata de “cómo llegamos a este momento de tanta fama, de tanta iconización de Frida.

Porque desde 2005 hasta hoy su fama ha crecido muchísimo. Cada década hay más y más interés en su obra”, señala Ostrander.

El estadounidense es uno de los dos comisarios de la exposición junto a la española Beatriz García Velasco. “Hay muchas exhibiciones de Frida, pero ésta es única en su perspectiva. Es la única que está enfocando sobre ella como un fenómeno cultural.

Realmente investigando o construyendo cómo llegamos a este momento de tanta visibilidad, tanto amor, tanta atracción a la historia y arte de Frida”, señala Ostrander.Las obras de Kahlo y del resto de artistas que siguieron su estilo o se vieron influenciados por el mismo están divididas en diez salas en la exposición del museo.Kahlo está considerada como una creadora del surrealismo, aunque ella no se identificaba plenamente con ese movimiento, con una obra muy personal, simbólica y autobiográfica. La artista mexicana pintaba principalmente su propio cuerpo, el dolor, la identidad y la experiencia emocional.

Entre lo más destacado de la exposición se incluye una selección de sus pinturas más icónicas, como “Autorretrato con vestido de terciopelo” (1926) y “Autorretrato con el cabello suelto” (1938) “con los que abraza su herencia mexicana, su autoimagen queer, sus ideales feministas y su experiencia como mujer con discapacidad”, según el museo. Entre las obras de otros artistas en la muestra destacan “Retrato de Frida Kahlo”, por Diego Rivera (1935), y “Sueño y presentimiento” (1947), de María Izquierdo. - Ícono mexicano - Kahlo se ha convertido en un ícono del arte, del feminismo y de la identidad mexicana, especialmente a partir de finales del siglo XX, y su obra se ha convertido en parte de la cultura popular mundial.La exposición, que pasó antes por la ciudad estadounidense de Houston, reúne obras principalmente de México y Estados Unidos, aunque también de Europa o Japón. “Pienso que ella inauguró un estilo de autoretrato que ha tenido una influencia mundial en la historia del arte muy profunda.

Su manera de pintarse a ella misma, con fortaleza, con sufrimiento, con símbolos y referencias a pintura religiosa, pintura colonial de México, referencias prehispánicas, logra una mezcla de culturas, de estilos, que ha tenido una influencia muy fuerte. Pienso que es un símbolo de muchas cruces de identidad”, explica Ostrander.

A finales de los años 60, el movimiento mexicano de Estados Unidos adoptó a Kahlo como un poderoso símbolo de orgullo cultural y resistencia política, celebrando su creatividad. “El híbrido en su identidad es parte de su fama. Siempre estaba proyectando esta visión de una identidad compleja, múltiple desde su época”, añade Ostrander.