El distrito de Jacó, en Garabito de Puntarenas, es uno de los sitios preferidos de los estadounidenses y canadienses para el turismo sexual. Así lo revelan decenas de comentarios en foros de Internet, donde plantean que en Costa Rica existe una escueta legislación a comparación con sus países de origen.Ante este panorama, Gerald Campos, ministro de Seguridad Pública, confirmó que existe una “alerta” en relación con el turismo sexual en Jacó.

También aseveró que el crimen organizado está presente en la zona y que lo están “atacando en coordinación con la policía judicial”.En entrevista con Revista Dominical, el jerarca también indicó que el narcotráfico y el proxenetismo están vinculados a través de actividades delictivas como el lavado de dinero.Si bien la prostitución no es un delito en Costa Rica, sí lo es el proxenetismo, el cual está castigado con dos a cinco años en prisión. Por su parte, la explotación sexual infantil está penada con cuatro a diez años cuando se trata de relaciones sexuales o eróticas remuneradas con menores.Al consultarle por el rol que tiene la Fuerza Pública en las calles, donde pueden ocurrir presuntos casos de proxenetismo y/o explotación sexual de menores de edad, Campos indicó que “cuando nos llega el conocimiento, le pasamos las informaciones a la policía encargada de la investigación (Organismo de Investigación Judicial)”.“Si la persona nos pide ayuda porque está siendo agredida de un delito, perfecto.

Y si no, simplemente por sospechas es coordinar con la policía judicial (...). Yo no puedo detener por eso porque no investigo, no puedo allanar por eso porque no investigo, no puedo pasar un informe por eso porque no investigo, salvo que sea algo en flagrancia”.Al plantearle un caso hipotético, de una posible menor de edad que ingrese a un prostíbulo con un grupo de hombres, se le consultó si la policía puede hablar con ella para indagar sobre su situación.

Su respuesta fue: “Nosotros no estamos para hablar (...). Recuerde que si es una menor nos pueden acusar de un montón de cosas”.“¿Cómo voy a exponer yo a los policías si esa menor, que usted menciona que puede ser menor, no dice que está siendo víctima de un delito? (...).

Yo tendría que estar parando a todo menor para preguntarle qué está haciendo y si yo no veo ningún comportamiento donde esté cometiendo algún delito en flagrancia, no puedo actuar“.“Yo no puedo asumir funciones que la ley no me da”, agregó.Asimismo, el jerarca alegó desconocer la frecuencia de los operativos que realizan en la zona.“No sé cómo se hacían antes. Le estoy diciendo que ahorita estamos trabajando con otro tipo de enfoque y de hecho los operativos los estamos realizando con base en los mapas de calor en los delitos que en este momento le interesa al Ministerio de Seguridad, que son atacar las bandas de crimen organizado”, comentó.Sobre la presunta ruta de turismo sexual entre Jacó y San José -revelada por quienes la viven en un reportaje de RD-, así como de los locales donde pueden ocurren estos presuntos delitos, el ministro no se refirió porque “la labor de investigación la lleva la policía judicial”.RD solicitó una entrevista con el OIJ para conversar sobre el turismo sexual en Jacó y las estrategias de seguridad o líneas de investigación que aplican en el área, pero su oficina de prensa indicó que “no estamos autorizados, ni nosotros como Oficina de Prensa, ni las y los agentes, para indicar si una persona física o jurídica está en investigación.

Por lo que en este caso no podemos ayudarle”. Testimonios recopilados por esta revista reflejan que hombres norteamericanos, que van desde veinteañeros que celebran una despedida de soltero hasta octogenarios, visitan Jacó en busca de la prostitución.

Por al menos media hora de servicios sexuales, algunas mujeres cobran entre $100 y más de $300. Se estima que alrededor de 500 trabajadoras sexuales transitan las calles de Jacó los fines de semana.