De Norteamérica a Jacó: esta es la desvergonzada ruta de la prostitución revelada por quienes la viven

Quizás sin quererlo, unos amigos combinan con sus mullets y camisas de lino. A paso lento, ignoran decenas de portones metálicos y se dirigen a un local cuyas luces neón se mezclan con el humo del interior. “She gets fucked 10 times a day by 10 different men!”, comenta uno, sonriente; “¡10 hombres diferentes se la cogen 10 veces al día!“, en español.A sus espaldas, se escucha al océano Pacífico reventar.
A sus pies, los adoquines que pisan al menos 500 trabajadoras sexuales cada fin de semana en Jacó. Muchas son ticas y otras del istmo centroamericano; y aunque no siguen un arquetipo, su denominador es haber nacido en los 2000.La tarifa mínima es de $100, el promedio de $200 y algunas cobran más de $300 por media hora de sexo.
Entre más joven más cara, asegura un taxista.“Acá en Jacó es algo muy natural, digamos que es parte del pueblo. Es parte del día a día, nada que te llame la atención”, cuenta una vecina de este distrito de Garabito, el epicentro del turismo sexual en Costa Rica, donde una mujer puede ganar más de $1.000 la noche si se prostituye.Sus clientes van desde veinteañeros que celebran una despedida de soltero hasta octogenarios que varias fantasías quieren cumplir. “Las chicas caminan por las piscinas semidesnudas y los clientes llegan, las escogen, se las llevan para la habitación, les pagan lo acordado y eso sería”, relata Xiomara, quien ejerció comercio sexual en las cercanías del hotel y casino Cocal. “Es un mercado de carne viva”.También es selectivo, dice Xiomara, porque rara vez ha visto que dejen entrar a costarricenses a ciertos hoteles. “Si no sos prostituta, si no sos un potencial cliente o si ven que no tenés plata y que solo vas a ir a tomar algo, no te dejan.
Tienes que ir a hacer negocio”. Este hotel, que en su sitio web detalla tener 4 estrellas, está rodeado por dos calles que llevan al mar y unas palmeras envueltas en chillantes luces blancas.
Sus paredes, altas y con cámaras de seguridad en las esquinas, bloquean la vista a la totalidad del complejo turístico; no obstante, desde la arena se aprecian decenas de mujeres con maquillaje vistoso y ropa mínima en sus corredores, quienes se pierden en un pasillo que da a las piscinas que menciona Xiomara. Un equipo de Revista Dominical intentó ingresar al local, pero se le indicó que debía pagar $500 en la entrada para canjearlos por fichas de casino.
A los turistas, en cambio, parece que se les levanta ese requisito, ya que ingresan sin pagar.RD contactó por teléfono y correo electrónico al Hotel y Casino Cocal para preguntarle acerca de estos testimonios. Mediante una llamada, la asistente administrativa Karol Rivera indicó que el gerente Allan Umaña “no tiene nada que decir”.“En Jacó lo que más se vende son las operadas, pero igualmente hay de todo.
Hay pedófilos que llegan buscando chicas de 12 años”Daniela, trabajadora sexualDesde San JoséDesde que sus padres la abandonaron cuando era una niña, Daniela vivió intermitentemente en distintos albergues de San José. A sus 15 años conoció a un hombre, que entonces era mayor de edad, y se hicieron novios.A los meses quedó embarazada y el papá de su bebé le ofreció vivir en la misma casa.
Le pareció lo mejor, porque quería que creciera en una familia, pero después del parto su suegra la llevó a Jacó sin explicarle que la explotaría sexualmente. “Me expresó que él no me iba a dar nada (de dinero), que tenía que trabajar”, recuerda Daniela.Y de lo que ganaba al acostarse con centenares de hombres, su suegra se llevaba una alta porción. Le dejaba lo mínimo para el hospedaje y alimentación, y le exigía más para el bebé, que seguía viviendo en la capital.Lo ilegal en su caso no fue la prostitución, porque no es un delito en Costa Rica, pero sí el proxenetismo del cual fue víctima, que está castigado con dos a cinco años en prisión, al igual que la explotación sexual infantil, penada con cuatro a diez años cuando se trata de relaciones sexuales o eróticas remuneradas con menores.Cuando ahorró lo suficiente para abandonar la zona costera, Daniela vio una “salida” en la Gran Área Metropolitana y se enrumbó a barrio Amón.
En esta zona abundan las tiendas de masajes, pensiones, night clubs y otros negocios que han hecho que el sitio gane la reputación de epicentro de prostitución.Una fuente que trabaja con víctimas de turismo sexual en Costa Rica, consultada por Revista Dominical, expresó que de los alrededores de avenida 11, en San José, parten busetas que viajan por las noches hacia Jacó con turistas que buscan mujeres prostitutas.A 14 kilómetros de la entrada a Jacó, un rótulo publicitario con la imagen de dos mujeres con vestidos escotados dice: “The party starts and ends at Taormina” (La fiesta inicia y termina en el hotel Taormina).“(El Taormina) es el que reina todo lo que es San José. Cuando quizás ahí no hay clientes es porque todos están en Jacó.
De aquí todas las chicas brincan para allá y así van”, relata Daniela.Revista Dominical contactó vía correo electrónico al gerente del Hotel y Casino Taormina, Berny Cascante; y al gerente del Hotel y Casino Cocal, Allan Umaña. A ambos se les solicitaron reacciones con respecto a presuntos casos de proxenetismo o explotación de menores en las zonas aledañas a sus negocios y la presunta ruta que toman personas desde San José a Jacó.
También se les consultó si, en caso de haber detectado casos de proxenetismo o menores de edad prostituyéndose en sus instalaciones, interpusieron denuncias ante la policía o el OIJ.Cascante afirmó que el Taormina no tiene conocimiento de que en su negocio ocurra comercio sexual. “Nosotros vendemos o participamos únicamente en servicios de hospedaje, alimentación y juego legal, así consta en nuestra página web y redes sociales. Lo que cada persona haga en la intimidad de una habitación, como en cualquier hotel del mundo, es totalmente ajeno a nuestro conocimiento o gestión, porque no podemos poner cámaras ni micrófonos en las habitaciones, tampoco tenemos la facultad legal de interpelar o juzgar a la gente por apariencias al momento de su ingreso al edificio, ya que de hacerlo nos pueden poner un recurso de amparo por discriminación.
Lo que sí revisamos es que no tengan armas de ningún tipo, y asimismo que sean personas adultas con documento de identidad al día”, comunicó a través de un correo electrónico.El gerente del Taormina añadió que no han detectado la presencia de proxenetismo ni menores de edad relacionados con el comercio sexual. “Los menores de edad que han ingresado es únicamente al área de restaurante así como en hotel siempre y cuando vengan acompañados de las persona encargada de la patria potestad, padre o madre, como cualquier hotel en el mundo (...) (Sobre el proxenetismo) no hemos tenido ningún indicio al respecto. Pero si lo tuviéramos de inmediato no solamente denunciaríamos a las personas involucradas sino que asimismo les prohibiríamos el ingreso, de inmediato”, indicó.Asimismo, sobre la presunta ruta entre San José y Jacó, el hotel asegura que “esos otros hoteles que usted menciona no forman parte de nuestro conglomerado empresarial.
Le hemos dado servicio de transporte a buenos clientes que no disponen del mismo y que nos lo requieren, pero únicamente para promover la afluencia turística hacia las playas o la capital”.Por su parte, RD también contactó al Hotel y Casino Cocal a través de correos electrónicos y llamadas telefónicas. Mediante una llamada, la asistente administrativa Karol Rivera indicó que el gerente Allan Umaña “no tiene nada que decir”.Reclutamiento en colegiosA juicio de la fuente especializada, el turismo sexual ha ganado mayor tracción en Jacó y barrio Amón en el último lustro porque los jóvenes se enteran del “negocio” en las escuelas y colegios.
Por lo general, se reclutan entre sí: las niñas en la prostitución y los niños en su delito hermano, el narcotráfico.Por eso, las chicas que se prostituyen en Jacó suelen venir de Guadalupe, Hatillo, Curridabat, Parrita, Orotina... Al igual que los chicos, encargados de cobrarles a los clientes cuando no quieren pagar por los servicios sexuales.En abril de 2025, la Dirección del Colegio Técnico Profesional (CTP) de Parrita publicó una alerta en sus redes sociales sobre la posible existencia de una red que estaría reclutando adolescentes para fines de explotación sexual en el Pacífico Central, puntualmente en Jacó, Parrita y Quepos.RD consultó al Ministerio de Educación Pública (MEP) el 3 de junio si han recibido reportes sobre estudiantes involucrados en el comercio y/o explotación sexual entre el 2016 y 2026, así como las directrices, reglamentos o protocolos que aplica en caso de que reciba una alerta de esta materia, pero al cierre de esta edición no contestó.Por su parte, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) remitió estadísticas de la Coalición Nacional contra el Trafico Ilícito de Migrantes y la Trata de Personas (Connatt) cuando se le consultó si ha recibido casos de menores de edad víctimas de explotación sexual, violencia y/o trata de personas.Entre 2010 y 2025, la Connatt atendió 234 casos de personas menores de edad víctimas directas de la trata de personas o dependientes de un adulto mayor víctima.Las golpean, las insultan, las quemanFiorella, una trabajadora sexual oriunda de un barrio capitalino, recibió una invitación de una amiga para “hacer buena plata” en Jacó.
Le expresó que solo ocupaban quedarse tres días para obtener ganancia y, si no podían todas las semanas, les bastaría con viajar las quincenas.Sonaba provechoso y superior a cualquier otra dinámica de comercio sexual de Costa Rica: si una mujer hace $1.000 la noche, y al menos 500 trabajan en el sitio, en Jacó se puede mover, como mínimo, un millón de dólares entre sábados y domingos.Pero aún frente a esos números, Fiorella decidió apartarse de la zona luego de vivir el crimen en carne propia.“Ahí por cualquier cosita se prende. Si usted no conoce la zona y no conoce gente ni nada, mejor ni se arrime, porque es peligroso”, cuenta. “Uno no puede llegar de entrada, porque si no le pegan a uno, la verdad es eso.
Le pegan y lo echan”.En 2025 se cometieron 51 asaltos y ocho homicidios en Jacó, según estadísticas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Una de las víctimas mortales fue amigo de Fiorella.
Raquel, otra trabajadora sexual, también dejó de viajar a Jacó por cuestiones de seguridad. Acostumbraba quedarse por tres meses, con un estadounidense que le pagaba por servicios sexuales, hasta que la violencia se puso “insoportable”.Y aunque ya no frecuenta Jacó, es una de las muchas mujeres que han sido víctimas de coacción en la capital.“Terminamos lo acordado y entonces él me encañonó aquí (la frente).
Él vivía en un apartamento y yo le dije ‘si me va a matar por ¢25.000, se va a pegar el hueco de que suene el disparo y deshacerse de mi cuerpo, es problema suyo’. Luego como que el mae reaccionó y yo salí, pero de la casa hasta la calle yo iba caminando y sentía que en cualquier momento me daban por la espalda, yo sentía el disparo”, relata.Greta, quien por 40 años se dedicó al trabajo sexual -en su mayoría en la zona roja de San José-, añade una anécdota de violencia sexual.Recuerda que, a sus ventitantos años, un cliente la llevó al tercer piso de un local prácticamente desalojado.
Una vez que se afirmó de que nadie la pudiera escuchar, le robó, le pegó, la ahorcó y la violó.“Una vez que ellos te pagan, actúan como que son tus dueños, tenés que hacer lo que ellos digan (...). Las golpean, las insultan, las queman, básicamente lo que ellos quieran”.Fuente que trabaja con víctimas de turismo sexual en Costa RicaMinistro de Seguridad: ‘No puedo actuar’Para vecinas como Mirabel, el narcotráfico lleva años inmerso en Jacó.
Ha visto cómo el dueño de un restaurante, que tenía la reputación de un “chinchorro” por hospedar cucarachas, se convirtió en pocos meses en propietario de un lujoso hotel y dos comercios más. “Uno dice: ¿En serio, a punta de hamburguesa y cucarachas? ¿De dónde te sacaste la plata para construirte un imperio?
Son torres de 25 o 30 pisos, ni en San José se ve eso”, comenta.“Es un secreto a viva voz. Hay crimen organizado alrededor de la explotación sexual de mujeres, que es una de las industrias más lucrativas en el mundo.
Jacó se ha convertido en esto y sabemos que el crimen organizado está ahí y que hay alianzas entre la empresa privada e instituciones gubernamentales para que eso se lleve a cabo”, afirmó la fuente especializada.Gerald Campos, ministro de Seguridad Pública, confirmó a Revista Dominical que el crimen organizado está presente en Jacó y que lo están “atacando en coordinación con la policía judicial”. También indicó que el narcotráfico y el proxenetismo están vinculados a través de actividades delictivas como el lavado de dinero.No obstante, al consultarle por el rol que tiene la Fuerza Pública en las calles, donde pueden ocurrir presuntos casos de proxenetismo y/o explotación sexual de menores de edad, indicó que “cuando nos llega el conocimiento, le pasamos las informaciones a la policía encargada de la investigación (OIJ)”.“Si la persona nos pide ayuda porque está siendo agredida de un delito, perfecto.
Y si no, simplemente por sospechas es coordinar con la policía judicial (...). Yo no puedo detener por eso porque no investigo, no puedo allanar por eso porque no investigo, no puedo pasar un informe por eso porque no investigo, salvo que sea algo en flagrancia”.Al plantearle un caso hipotético, de una posible menor de edad que ingrese a un prostíbulo con un grupo de hombres, se le consultó si la policía puede hablar con ella para indagar sobre su situación.
Su respuesta fue: “Nosotros no estamos para hablar (...). Recuerde que si es una menor nos pueden acusar de un montón de cosas”.“¿Cómo voy a exponer yo a los policías si esa menor, que usted menciona que puede ser menor, no dice que está siendo víctima de un delito? (...).
Yo tendría que estar parando a todo menor para preguntarle qué está haciendo y si yo no veo ningún comportamiento donde esté cometiendo algún delito en flagrancia, no puedo actuar“.“Yo no puedo asumir funciones que la ley no me da”, agregó.Asimismo, el ministro aseveró que sí “hay una alerta” de que Jacó es un sitio de turismo sexual, pero alegó desconocer la frecuencia de los operativos que realizan en la zona.“No sé cómo se hacían antes. Le estoy diciendo que ahorita estamos trabajando con otro tipo de enfoque y de hecho los operativos los estamos realizando con base en los mapas de calor en los delitos que en este momento le interesa al Ministerio de Seguridad, que son atacar las bandas de crimen organizado”, comentó.Sobre la presunta ruta de turismo sexual entre Jacó y barrio Amón, así como de los locales donde pueden ocurren estos presuntos delitos, no se refirió porque “la labor de investigación la lleva la policía judicial”.RD solicitó una entrevista con el OIJ para conversar sobre el turismo sexual en Jacó y las estrategias de seguridad o líneas de investigación que aplican en el área, pero su oficina de prensa indicó que “no estamos autorizados, ni nosotros como Oficina de Prensa, ni las y los agentes, para indicar si una persona física o jurídica está en investigación.
Por lo que en este caso no podemos ayudarle”. En 2025, una fuente del OIJ confirmó a RD que el hotel Taormina está bajo investigación.Esta revista también solicitó una entrevista con Francisco González Madrigal, alcalde de Garabito, quien solicitó las preguntas de antemano.
Cuando se le brindaron los temas -gestión de la municipalidad sobre el turismo sexual en Jacó, las estrategias de seguridad en el cantón y la coordinación que sostienen con el gobierno central-, no respondió más.En 2019, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH (ONUSIDA) estimó que alrededor de 800 personas entre 15 y 19 años y 2,7 mil entre 20 y 24 años eran trabajadores sexuales en Costa Rica. Las que menos gananAunque una mujer puede obtener $1.000 por noche al prostituirse en Jacó, sigue siendo quien menos gana dentro del engranaje del turismo sexual, del cual sacan provecho los vendedores de estupefacientes y dueños de hostelería.Asimismo, conforme el tiempo les ensancha las arrugas, las mujeres se ven desplazadas fuera de las zonas turísticas.
Según cuenta Greta, la zona roja ahora es el paradero de las trabajadoras sexuales mayores de 35 años que ya no logran “competir” en Jacó ni en barrio Amón.Y mientras la nueva generación puede conseguir clientes por redes sociales, las mayores se quedan en esas cuarterías insalubres donde las sábanas no se lavan entre rondas, obligadas a enjuagarse la vagina con una vasenilla.Por lo general cobran ¢10.000 por el servicio y, para ganarse un poco más de dinero, algunas toman extras. “Eso es que piden más por hacerlo sin condón o por detrás”, cuenta Raquel, quien también frecuenta la zona roja.Otras mujeres, que sobrepasan los 50 años, cobran ¢5.000 por hombre. “Si no hubiera clientes no habrían prostitutas. Estos hombres definitivamente se alinean a a sostener todo este sistema de violencia”Carol Ma, directora de Casa MintA ello se le suma la exposición a enfermedades de transmisión sexual.
Greta, por ejemplo, tiene sífilis controlado, padeció papiloma humano y en una ocasión se le formó una bacteria en su cuello uterino que le tuvieron que remover quirúrgicamente.Y cuando tratan de romper el ciclo de explotación -que en la mayoría de casos viene desde la infancia, como le sucedió a todas las mujeres entrevistadas para este reportaje- a las trabajadoras sexuales se les tacha de “vagabundas”.Para conseguir una reinserción social exitosa, muchas tienen que alejarse de sus abusadores, que pueden ser familiares, y asegurarse de poder mantenerse a ellas mismas y a sus hijos.En los centros de salud las discriminan cuando dicen que son trabajadoras del sexo y su reputación hace que se les nieguen trabajos en tiendas de ropa, fábricas, restaurantes. “No nos ven igual”, dice Greta.“La mayoría lo hacemos por necesidad. No tenemos estudio, tal vez hemos tenido una infancia, una vida, una juventud difícil.
Son muchos factores”, agrega Fiorella.Y dentro de esa cadena, las más estigmatizadas son las mujeres transgénero y transexuales, que asimismo de ser discriminadas por dedicarse al comercio sexual, son juzgadas por su identidad.Vínculo con la drogadicciónMientras esperaba que finalizara una transmisión en un sport bar, una chica pasa el tiempo mirando el teléfono. Prende un cigarro y mira a los muchachos que gritan cuando alguien en la pantalla encesta un balón.Allá consumen licor, como es usual en algunos fanáticos de los eventos deportivos, y le ofrecen un trago para terminar de ver la partida.“A mí un tiempo también me agarraba que si yo no llegaba tapis a bretear no podía.
Yo sentía que no me daban ganas”, rememora Greta.Lo mismo le pasó a Raquel. Y cuando los tragos eran insuficientes, consumía cocaína o cualquier droga que le ofrecieran.
Incluso, a algunas las incentivan a tomar y vender alcohol para recibir fichas, entregadas por los meseros cada vez que uno de sus clientes compra un trago. Al final de la noche, les pagan ¢800 por ficha.De acuerdo con un estudio realizado por el Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) y Casa Mint -una organización que acompaña a mujeres en riesgo o en situación de calle-, las bebidas alcohólicas y la cocaína son las sustancias más consumidas por las trabajadoras sexuales de Jacó.El estudio, realizado en el 2023, señala que el 67% de las mujeres tomaba alcohol durante el ejercicio del trabajo sexual; de esta misma población, el 69% consumía sustancias psicoactivas para aminorar los síntomas del estrés, la ansiedad y la depresión.“No es que se meten porque quieren, sino también en una situación vulnerable en la cual están.
Las mantienen ahí y también eso es parte de la explotación”, indicó la fuente especializada.Atadas psicológicamenteMariliana Morales, directora de la Fundación Rahab -que maneja programas dirigidos a víctimas y familiares de explotación sexual comercial y trata de personas- explica que muchas mujeres no pueden alejarse del comercio sexual porque los proxenetas las amenazan con hacerle daño a sus familiares; encima, las hacen pagar deudas exorbitantes por su manutención.Asimismo, algunas son víctimas de trata de personas con fines sexuales, a quienes les secuestran sus documentos de identidad (si son extranjeras) para mantenerlas en el país. De acuerdo con la Connatt, el 46% de la población que atendieron en 2025 por trata de personas fueron explotadas con fines sexuales, que se traslapan con otros fines como mendicidad forzada, servidumbre doméstica, y trabajos y servicios forzados.De los casos que la Connatt ha atendido entre 2010 y 2025, 7 de cada 10 víctimas de trata de personas son mujeres.Wendy Fuentes, gestora de Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes de la Dirección General de Migración y Extranjería, indicó a RD que, en la actualidad, se encuentran revisando el marco técnico de la información y desagregándola de manera geográfica.
Por lo tanto, no confirmó si existen casos de trata de personas con fines sexuales en Jacó.“Lamentablemente ha habido un aumento de una zona (Jacó) donde hay mucha connotación de turismo sexual, de condiciones de esta índole. Es un lugar que obviamente es llamativo para poder trabajar todo el marco de prevención, todo el marco de operatividad y de reforzamiento y porque puede haber situaciones de detección”, indicó.Esta problemática no pasa desapercibida a nivel internacional.
El año pasado, Estados Unidos indicó que “el Gobierno de Costa Rica no cumple plenamente con los estándares mínimos para la eliminación de la trata de personas”.En su informe sobre la trata de personas de 2025, acotó que pese que se realizaron esfuerzos para identificar y asistir a las victimas, se “procesaron a menos sospechosos y condenaron a menos delincuentes”.El Instituto Nacional de Mujeres (Inamu) contestó a RD que no cuenta con programas específicamente dirigidos a trabajadoras sexuales: “Es altamente probable que en nuestros servicios de atención a la violencia contra las mujeres se haya atendido a alguna de ellas por situaciones de violencia pero no por haberla identificado por la actividad económica, sino porque se acercó a los servicios como cualquier otra mujer”.“Ahora bien, es diferente el tema de trata de personas con fines de explotación sexual que el trabajo sexual, en este último la participación de la mujer, en principio, no es forzada (aunque podamos inferir que dado que la violencia contra las mujeres es estructural, el trabajo sexual siempre estará atravesado por la violencia), la trata de personas siempre es forzada”, añadió.Aunque el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) no cuenta con estadísticas de cuántos turistas visitan Jacó, en 2023 se registraron 602.779 personas en el Pacífico Medio.Codiciada atracciónPor lo pronto, Jacó sigue siendo uno de los sitios preferidos de los estadounidenses y canadienses para el turismo sexual, según comentan en distintos sitios de Internet. Así ha sido por al menos cuarenta años, ya que acá encuentran escueta legislación -a comparación con sus países de origen- y numerosas mujeres con cédulas falsas.Como parte del atractivo, muchos llevan la fiesta hacia los apartamentos y propiedades de lujo, donde una noche les puede costar entre $200 y $2.000.
De los sport bars se montan en taxis y parten a las lujosas torres que parecen competir en altura.“La temporada alta en Jacó es de enero a abril, cuando se viene muchísimo el turismo familiar, vienen a pasear y todo es muy bonito”, explica Mirabel, vecina de Jacó que trabaja en este sector. “Pero ya cuando empieza la temporada baja, que sería la temporada de lluvias, es cuando empieza el turismo sexual”.Y como parte de un acuerdo tácito, las visitas solo pueden ingresar de 10 p. m. a 6 a. m. para “preservar la convivencia familiar”. En consecuencia, durante las noches decenas de chicas pueden estar desnudas en la playa, en los balcones, en los parqueos, en las piscinas.Es común, según cuenta, porque algunas “agencias” de turismo les colaboran antes de que aterricen en Costa Rica. “Te mandan un catálogo, como decirte un PDF, donde tienes las fotos de las chicas con sus respectivos precios y servicios.
Nada más seleccionas y cuando llegás a tu hotel, haces check-in y ya tenés todo servido”, explica Mirabel.En 2016, la Oficina Internacional de los Derechos del Niño indicó que el turismo sexual infantil y adolescente en Costa Rica tenía condiciones cambiantes, como el uso de alojamientos privados de alquiler, métodos de pago anónimos en linea y su utilización en la producción de material pornográfico.Para Carol Ma, directora de Casa Mint, dentro de los principales retos que Costa Rica debe afrontar ante la explotación sexual se encuentra cambiar la cosmovisión que se tiene sobre la prostitución.“Es una forma de ver el mundo en donde el principal mensaje es que la principal posición de esa mujer es ‘yo no sirvo para nada, no sé hacer nada’. Es una auto invalidez de su autoestima, de su valor como persona.
Eso viene de negligencia desde el hogar, porque las personas que debieron de haberlas cuidado, no las cuidaron. Viene desde ahí hasta todo un sistema machista patriarcal que estigmatiza a la prostituta y no a su cliente.“Un sistema que no solamente la estigmatiza, la discrimina.
La toma como basura, como mujer fácil, como mujer mentirosa, mala. Se aprovecha de ella y saca ganancias.
Le sirve mantenerla ahí desde muchos sentidos; cambiar esa cosmovisión en esa mujer es una tarea difícil porque se lo recalca la sociedad, su familia y todas las personas que serán beneficiadas”, agrega.En ello coincide Mariliana Morales, de la Fundación Rahab: “Aquí lo más importante es voluntad política y que se aplique, pero no la hay, no existe”.Quizás sin quererlo, una chica se sienta en un poyito a la 1 de la madrugada en Jacó. Abre unas papas tostadas mientras decenas de mujeres, a lo mejor mayores que ella, desfilan con ropa tallada.
Muchas van de la mano de hombres con camisas de lino y otras se pierden en los luminosos locales que siguen abiertos.Revista Dominical cambió los nombres de las víctimas entrevistadas para proteger su identidad. Los nombres que se utilizan son ficticios.La ayuda está al ladoSi usted o una persona que conoce se encuentra en riesgo de explotación sexual, puede acceder a las siguientes líneas de ayuda:Línea de emergencia 9-1-1OIJ: 800-8000-OIJ /800-8000-645Policía de Migración y Extranjería: 2106-4005 / 2106-4001
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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