Uno de los principales motivos por el que las personas deciden vivir en autocaravanas es debido al aumento en el precio de los alquileres o la falta de poder adquisitivo de los trabajadores. Y es que, aunque apenas sean poco más de ocho metros cuadrados, cada vez hay más gente que lo prefiere en su estilo de vida.Irónicamente, en algunas zonas, como Sacaba Beach, en la ciudad andaluza de Málaga, las autocaravanas se suelen posicionar frente a edificios de lujo con pisos que se venden por millones de euros.

En otro orden, en zonas como el Hospital Costa del Sol de Marbella, existen profesionales sanitarios que han decidido hospedarse en el aparcamiento.Más de un centenar de vehículos componen el asentamiento de la playa de Sacaba, donde los vecinos han explicado que su decisión se debe a los "salarios bajos", los trabajos "precarios" y los alquileres "que no dejan de crecer".Los habitantes de este nuevo "poblado", como ellos lo denominan, han relatado que el número de personas "se ha duplicado en los últimos seis meses" y que es "rara" la semana en la que no se acercan "mínimo dos familias a preguntar cómo vivir así".Rafa, trabajador del aeropuerto, ha explicado que vive "más dignamente" en su autocaravana, a pesar de las dificultades para adaptarse, que cuando lo hacía en un piso, donde se veía obligado "a tirar de tarjeta de crédito para subsistir".Este hombre, que optó por la autocaravana luego de la ruptura de su matrimonio, ha detallado que antes vivía "al día" y ha defendido que aunque desde fuera muchas veces se les ve como "hippies", la única diferencia entre quienes le ven así y él "es un divorcio".La necesidad es el punto en común de la mayoría de los habitantes de este asentamiento, y Jesús -nombre ficticio-, uno de los veteranos en el lugar, ha relatado que "lo que hace falta es que traigan alimentos" y les atiendan las organizaciones y entidades municipales.Jesús ha asegurado también que más de la mitad de quienes residen en las autocaravanas son "pobres" y ha expuesto que "no todo el mundo tiene 800 euros para un alquiler".Futuro inciertoLos vecinos, que están asentados en el solar de una antigua planta de envasado de gas butano, han dicho que no pueden estimar el tiempo que les queda allí, ya que "no se sabe" si les pueden echar.En el caso de Lola -nombre ficticio-, ha lamentado que no le gusta "nada" su estilo de vida y ha señalado que va a menudo a buscar "lo que sea" de trabajo y algo de comer. Desde su autocaravana, "la peor de todas" según ella, ha asegurado estar "sufriendo mucho" por la falta de limpieza y la escasez de agua, ya que allí no se pueden "ni bañar".Otro vecino, que cuida a mujeres mayores y tuvo que dejar la habitación en la que vivía porque no podía pagarla ha lamentado que "la clase baja y la media no pueden vivir" y ha pedido un lugar a donde ir si les obligan a desalojar ese suelo.

"Claro que dejaría de vivir aquí si pudiera, creo que lo haríamos todos", ha afirmado. Ha sido crítico con las instituciones nacionales, regionales y municipales por el precio de los alquileres y por el salario base medio.Aunque la mayoría de los residentes del asentamiento han llegado a esta situación por necesidad, hay quienes eligen este estilo de vida al considerarlo más sostenible y sentirse "más libres", aunque todos los vecinos coinciden en la sensación de abandono.Es el caso de Silvio y María, una pareja argentina que llegó a España hace más de 25 años y que decidió tomar esta "elección de vida", aunque lamentan que esté "tan mal visto" y con mala fama.

Ambos coinciden en que para vivir de esta forma "no hay que ser joven, solo tener los servicios necesarios", y han destacado los intercambios culturales como uno de los rasgos que más les gusta de vivir sobre ruedas.