Lo que hoy se vende como un enclave residencial de alto nivel junto al lago de Puigcerdà esconde una historia a las antípodas y mucho menos amable. La conocida como Villa San Antonio, rodeada de jardines y convertida en promoción inmobiliaria de segunda residencia, fue en realidad un campo de concentración franquista luego de el final de la Guerra Civil.

Así lo ha documentado una investigación reciente que recupera un episodio prácticamente olvidado durante décadas.Según el Diari de Girona, el historiador Marc Pont Fitó ha logrado localizar con precisión este recinto y reconstruir su funcionamiento a partir de archivos y testimonios. El estudio no solo confirma su existencia, sino que aporta fechas, cifras y nombres de algunos de los prisioneros que pasaron por allí.El campo operó en un momento clave, justo en el contexto de la retirada republicana y el colapso de la frontera con Francia.

Puigcerdà se convirtió entonces en un punto de paso estratégico, donde miles de personas cruzaban en ambos sentidos. Y ese tránsito, lejos de ser libre, estaba controlado por un sistema de internamiento que funcionaba a ambos lados de la frontera.Quienes huían hacia Francia acababan en campos en territorio francés, y quienes regresaban eran retenidos de nuevo en España.

La frontera, más que una línea de escape, actuaba como un filtro constante de control sobre la población.La principal novedad del estudio es la localización exacta del campo en la Villa San Antonio, una finca del siglo XIX situada en las afueras del núcleo urbano. Allí se habilitó un recinto vigilado donde los prisioneros eran retenidos de forma provisional, sin garantías judiciales, a la espera de ser clasificados y trasladados a otros destinos.Este sistema dependía de la estructura franquista de control de prisioneros, que decidía el futuro de cada detenido: desde campos como Miranda de Ebro hasta otros puntos del territorio.

En Puigcerdà, la función principal era precisamente esa, la de clasificar y redistribuir a los capturados.La investigación también amplía la cronología conocida hasta ahora. Frente a la idea de que el campo funcionó entre finales de 1939 y 1941, los documentos sitúan su actividad desde febrero de 1939, justo después de la entrada de las tropas franquistas, hasta finales de 1941.Las cifras ayudan a entender la magnitud del fenómeno.

Solo en los primeros días, cientos de personas eran retenidas a diario, en un contexto caótico y poco documentado. Algunos registros posteriores recogen centenares de nombres, aunque los primeros meses siguen siendo los más difíciles de reconstruir con precisión.Más allá del campo, el espacio de la Villa San Antonio concentra varias capas de memoria.

Antes de la guerra fue colonia infantil y hospital militar republicano; después, campo de concentración; y hoy, complejo residencial. Tres etapas que conviven en un mismo lugar sin apenas señalización pública.Durante años, buena parte de los vecinos desconocía este pasado.

No hay placas ni referencias visibles que expliquen lo ocurrido. La investigación de Pont Fitó pone ahora sobre la mesa una realidad incómoda, pero documentada, que devuelve a Puigcerdà a un mapa histórico del que nunca debió desaparecer.