La selección española de fútbol consigue encontrar y reunir en torno al sentimiento de pertenencia y unidad, a un país entero. En cada rincón, en cada pueblo, ciudad, plaza, hogar o cafetería, millones de españoles de todas las edades, residencias, culturas o procedencias diversas se abrazan en torno al grito de ánimo a 'La Roja'.En una España cada vez más polarizada hay una emoción capaz de ilusionarnos a todos, hacernos vibrar con cada gol y llevarnos juntos a empujar a nuestra selección.

Un equipo que refleja a la perfección el país diverso y plural al que representa. Jóvenes y menos jóvenes, de todos los rincones de España, religiones o ideologías distintas y de toda condición social.Unos jugadores que han optado en algunos casos por el inmenso honor y responsabilidad que supone representar a la rojigualda.

No hay mayor orgullo para un futbolista que representar a su país ante el mundo y hacerlo portando su elástica. Ellos decidieron que su prioridad era llevar el escudo de nuestro país en el pecho, defender a España, y eso debería ser una lección impagable para quienes tienden a dividirnos, diferenciarnos y enfrentarnos.Lamine tamal, Nico Williams, Robin Le Normand o Aymeric Laporte, podían haber optado por enfundarse la camiseta de Marruecos, Ghana o Francia, en el caso de los dos últimos, y su "prioridad nacional" ha sido España.

No sé si a alguien puede parecerle poco. Este gesto simboliza la realidad de un país hoy, que algunos se han empeñado en no querer reconocer y lo que puede resultar peor, esconder u obviar.Los que se empeñan en sembrar odio ante la diversidad nacional saldrán igualmente a celebrar sus triunfos.Este vestuario se asemeja de manera fiel a la sociedad actual, una España plural, diversa y abierta.

Y es lo que constituye en sí una de las grandes fortalezas de este equipo. Vamos a disfrutar de la oportunidad que nuestros futbolistas nos ofrecen.

Vivamos con intensidad lo que siempre hemos demandado, el fútbol como elemento transmisor de valores dentro y fuera del campo. Aprendamos del ejemplo que ellos nos ofrecen.

El vínculo emocional fraguado entre los españoles y su selección a través de vivencias y triunfos va a vivir estos días con especial intensidad en el escaparate mundial de México, EEUU y Canadá.Nuestro primer partido chocó con el pundonor de un veterano Vozinha que mostró al mundo que en 11 futbolistas contra 11, la ilusión, el esfuerzo y la entrega encuentra recompensa. Cabo Verde nos ancló al suelo como en Sudáfrica lo hizo la modesta, sólo en términos deportivos, Suiza.

En aquel 11 de Julio de 2010 fuimos capaces de conseguirlo, nos trajimos la estrella junto al escudo de La Roja como campeones del mundo. Estos futbolistas sueñan en grande.

Volvamos a soñar con ellos. Los arranques difíciles pueden conducir a triunfos extraordinarios.

Y el próximo 19 de Julio en el MetLife Stadium en Nueva Jersey podemos volver a lograrlo. Este domingo toca Arabia Saudí!

Vamos La Roja!