Un doble sentimiento, la rabia contra el poder establecido (el voto antisistema) después de una crisis económica devastadora, y el rechazo a los inmigrantes, alimentó el apoyo al Brexit, hace ahora una década. El 23 de junio de 2016, un 51,9% de los británicos eligió romper amarras con la Unión Europea, frente a un 48,1% que intentó desesperadamente permanecer en ese club.Seguir leyendo