"Las dinámicas de los museos no pueden obedecer a los gobiernos del momento"

Rafael Tamayo, director del Museo de Arte Moderno de Medellín, se posesionó en diciembre de 2025. En entrevista para El Espectador, habló sobre su cargo, la gestión de la colección de Débora Arango y el rol de estos recintos hoy.Rafael Tamayo asumió el rol de director del Museo de Arte Moderno de Medellín el 1 de diciembre de 2025.Cortesía MAMM - Santiago BustamanteHan pasado poco más de seis meses desde que asumió el rol de director del museo...
Ha sido un período muy activo: al llegar al cargo se inauguró la exposición de Débora Arango en el Museo Santa Clara, que era parte de un proceso de circulación y visibilización de su obra. Durante la primera parte de 2026 estuvimos preparando todo el ciclo expositivo de este año.
Han sido meses de mucho aprendizaje en la manera en la que el museo tradicionalmente produce y gestiona sus exposiciones desde el punto de vista no solamente museográfico, sino también administrativo. En un año como este, de elecciones y con la Ley de Garantías, siempre es un reto convocar a la gente.¿Cuál cree que es el lugar que los museos deberían ocupar en Colombia?
En este momento en Colombia tenemos museos muy disímiles, y me refiero a dos figuras: una de financiación pública y otra completamente privada. El Museo Nacional y la red de museos, que tienen una financiación relativamente pequeña para todas las actividades que tienen que hacer, cuentan con un presupuesto que proviene del Ministerio de las Culturas.
Tenemos una situación que no es tan buena: museos pensándose en unas dinámicas principalmente políticas y en seguir unos lineamientos que obedecen a procesos que son temporales: los gobiernos del momento. Me parece que ese es un gran riesgo, sobre todo en los museos públicos.
Lo que creo que debería suceder es tener programas de mediano y largo plazo, con más independencia por parte de las direcciones o los equipos que permitan de verdad reflejar los procesos de creación de los artistas locales y su diálogo con los artistas internacionales. En los museos privados tenemos una gran lucha por seguir siendo sostenibles, no solamente desde el punto de vista financiero, sino también institucional.
En este caso, la alianza público-privada es clave, porque la cultura nos permite sobrepasar asuntos políticos y trabajar realmente por la visibilización de los artistas y por los públicos.Le sugerimos: Gobierno expidió el decreto para reglamentar contratos en el sector cultural y de las artes View this post on Instagram ¿Cuáles son los desafíos más grandes a los que se enfrenta el MAMM? Lo principal es que necesitamos asentarnos en términos administrativos y financieros.
Creo que hay una base importante en cuanto a infraestructura, equipo de trabajo y demás, pero todavía hay un trabajo por hacer para que esa sostenibilidad no sea una preocupación cotidiana. Asimismo, otro reto al que nos enfrentamos tiene que ver con la ciudad y su público.
El Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) es reconocido por un grupo poblacional que suele ser de jóvenes adultos, pero la ciudad crece rápidamente y debemos repensarnos alrededor de esos cambios que nos llevan hacia la música y lo audiovisual, de manera que la gente siga sintiendo que es un espacio para encontrarse, hablar y presentar sus proyectos. La idea es poderle enseñar y demostrar a un público creciente, que cada vez es más digital y rápido, que lo que sucede en un museo solamente puede suceder ahí y que no se logra reemplazar con ningún otro tipo de experiencia cultural en otras instituciones.
En 2025, el museo enfrentó la polémica por la posible enajenación de dos obras de la colección Débora Arango y, poco después, se anunció la creación del Fondo Débora Arango. ¿Cómo ha evolucionado este asunto?
Lo que sucedió es que en la búsqueda de la sostenibilidad financiera en algún momento el museo había considerado la enajenación de dos de las obras a colecciones muy serias. Finalmente, no se realizaron las ventas y, con el Ministerio de las Culturas, se planteó la circulación de las obras en diferentes espacios para que eso nos ayudara a atraer más públicos y algunos recursos derivados de esas exposiciones.
Eso sucedió. De hecho, después de la exhibición en el Museo Santa Clara, en Bogotá, la Universidad Nacional nos propuso hacer otra en el Claustro San Agustín.
Hemos podido, desde diciembre del año pasado hasta hoy, tener casi 20 obras de Débora Arango expuestas en Bogotá de manera constante. El fondo se creó con la intención de que muchas de las personas que creen que es mejor que la colección esté completa en el MAMM nos ayuden a conservarla, cuidarla y demás.
Es un fondo pequeño, hemos tenido aportes de personas privadas y algunas instituciones, y nos ha dado la posibilidad de hacer un acuerdo con una caja de compensación en Antioquia que quiere una exposición itinerante de Débora Arango. Otra cosa que sucede con el fondo es que, al tener nosotros los derechos de imagen, otorgamos la licencia de uso de las obras.
Si la Filarmónica de Medellín quiere usar la imagen, la invitamos a donar. El fondo va bien; esperamos que siga creciendo porque es algo a largo plazo.
Podría interesarle: El duelo, la infancia y el mundo animal se abrazan en “Kibú” View this post on Instagram A nivel internacional, ¿hay alguna posibilidad de circulación? Estamos en conversaciones con el MALBA de Buenos Aires.
Ellos están interesados en tener una exposición colectiva el próximo año con algunas obras de Débora Arango. Nuestra gran limitación en este caso es que, dado que algunas obras de la colección son Bienes de Interés Cultural, el movimiento internacional debe ser autorizado por la Dirección de Patrimonio del Ministerio de las Culturas.
Por otro lado, a pesar de que el museo en Argentina asumiría los costos de transporte y seguros, no dejan de ser costosos. A veces los tiempos no nos benefician tanto en la intención de circular la obra tan rápido como quisiéramos.
Es un trabajo que se sigue haciendo, y creo que el fondo ha servido para que mucha gente interesada en la obra vea que hay una manera de ayudar. Es abogado y teólogo, y ha tenido experiencia en la gestión cultural.
¿Cuáles piensa que son las habilidades más importantes que ha adquirido en ese proceso de formación para liderar el MAMM? Por un lado, mi formación en derecho internacional y experiencia en procesos de internacionalización han generado unas conversaciones interesantes en el museo en estos meses, y esperamos que den fruto en los meses y años que vienen.
El MAMM era un museo de barrio, luego se convirtió en un museo de ciudad, ahora es un museo de país. En segundo lugar, algo que sucede en el sector cultural, no solamente en el de los museos, es que los temas administrativos y financieros normalmente se ven como algo de forma, porque el fondo es la actividad cultural.
Pero la experiencia y formación que he tenido me han mostrado que las instituciones culturales que cuidan de los procesos administrativos de una manera más detallada son las que tienen la posibilidad de tener más impacto cultural, porque logran solucionar ese día a día administrativo. Más allá de esto, estudié teología por interés académico y por “hobby”.
Eso, sumado a la historia, me ha convertido en una persona empática y tranquila en la manera de relacionarme con los demás. Creo que hay una gran responsabilidad social y cultural en las instituciones culturales, pero también hay una gran angustia, y eso a veces nos afecta a todos.
View this post on Instagram Estamos muy cerca de tener a un nuevo presidente. Gane quien gane, ¿cuáles cree que son las peticiones que habría desde el sector de museos para el nuevo mandatario?
Independientemente del resultado, creo que hay una petición fundamental del sector de los museos, o por lo menos desde el MAMM, y es la independencia. Es fundamental que los museos sean independientes, que sean libres y que no sean ni señalados ni censurados por nadie y mucho menos por el sector público.
Yo esperaría la grandeza para que estos recintos puedan congregar procesos de resistencia y diálogos que tienen que ver con el arte. Nunca hay un museo neutral, y el arte siempre es político.
El museo se entiende como una plataforma en la que deben suceder diálogos y donde se visibilizan voces de los artistas.Si le interesa seguir leyendo sobre El Magazín Cultural, puede ingresar aquí 🎭🎨🎻📚📖
Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
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