El Consejo de Ministros aprobó este martes, 16 de junio, el Real Decreto que establece el Certificado Profesional en Asistencia Clínica en Centros Veterinarios. La nueva formación se integra en la familia profesional Agraria y contará con un currículo propio y con diferentes ofertas formativas de grados B y A dentro del sistema de Formación Profesional.La medida, ya publicada en el BOE, supone un cambio importante para los profesionales que realizan tareas de apoyo en clínicas y hospitales veterinarios.

Por primera vez se crea una formación oficial específica, con contenidos, competencias, requisitos para el profesorado y condiciones mínimas para los centros que quieran impartirla."Es algo que venimos pidiendo desde hace veinte años", explica Mariano Bergaz, veterinario, director del área veterinaria de la Escuela del Henares y evaluador del examen de reconocimiento de competencias profesionales por la Comunidad de Madrid. "Los formadores y las escuelas que enseñamos seriamente a nuestros auxiliares llevamos mucho tiempo reclamando una formación homologada, regulada y de calidad".Esta victoria para el sector veterinario, aunque es un gran avance, tan solo es el principio de una época de transición, ya que la creación del certificado no implica que las personas que llevan años trabajando como auxiliares obtengan automáticamente la nueva acreditación oficial.

Quienes hayan adquirido sus conocimientos mediante la experiencia laboral o mediante cursos privados deberán recurrir al procedimiento de acreditación de competencias profesionales de cada comunidad autónoma."Los que ya son auxiliares tienen que optar al proceso de acreditación de competencias", señala Bergaz. Para hacerlo, podrán justificar "su formación no oficial, es decir, el curso que hayan realizado (si cumple los requisitos), o acreditar la experiencia acumulada en una clínica veterinaria".No hay que tenerle miedo a este examen, [...] para una persona bien formada y que lleva tiempo trabajando no es difícilEste procedimiento está pensado para reconocer las capacidades adquiridas fuera de una formación oficial.

Generalmente incluye una fase de inscripción, un periodo de asesoramiento y una evaluación final. "No hay que tenerle miedo a este examen", defiende el veterinario.

"Simplemente consiste en demostrar tus conocimientos y tu forma de trabajar", explica el veterinario y evaluador de competencias en los procesos de la Comunidad de Madrid. "Para una persona bien formada y que lleva tiempo trabajando no es difícil".No obstante, una de las principales preocupaciones de Bergaz es que se produzca una acumulación de solicitudes en los procedimientos de acreditación.

"Puede haber un estallido de gente intentando acreditar las competencias de golpe", advierte. "Hemos tenido varios años para ir haciéndolo más despacio, pero hay mucha gente que no lo ha hecho".Por este motivo, considera necesario que las comunidades autónomas habiliten suficientes convocatorias y recursos.

"Espero que la Administración sea responsable, establezca un plazo adecuado y abra los procesos de acreditación suficientes para que nadie se quede fuera", desea.Centros privados y titulación oficialLa situación también genera dudas entre las personas que están estudiando en la actualidad un curso privado de auxiliar veterinario, la habitual, hasta ahora, para acceder a estos conocimientos debido a la ausencia de un certificado profesional específico."La gente que está haciendo ahora mismo el curso tendrá que acreditar sus competencias al terminar", explica Bergaz. "Por muy parecido que sea el temario y por mucho que siga las indicaciones del borrador previo al Real Decreto publicado, sigue sin ser el mismo título, a priori".Por tanto, los alumnos que terminen una formación privada en un centro todavía no autorizado deberán presentar posteriormente sus conocimientos y su formación ante el correspondiente procedimiento de acreditación.

"No bastará con indicar que el temario del curso coincide con los contenidos del certificado", aclara Bergaz.La situación será distinta para los alumnos que se matriculen en centros autorizados para impartir directamente el certificado profesional. En esos casos, la superación del curso permitirá obtener la acreditación oficial sin tener que pasar después por un procedimiento independiente.Pero, ¿pueden los centros privados convertirse en centros autorizados?

La respuesta es afirmativa. Centros como la Escuela del Henares, que llevan años ofreciendo cursos de auxiliar veterinario podrán seguir desempeñando un papel en la formación, pero tendrán que solicitar a la Administración autonómica la acreditación necesaria para impartir el certificado oficial.La gente que está haciendo ahora mismo el curso tendrá que acreditar sus competencias al terminar"Los centros privados pueden ser habilitados o acreditados por las autoridades para impartir certificados profesionales", explica Bergaz.

Para ello deberán cumplir requisitos relacionados con "el equipamiento, las instalaciones, el profesorado, los materiales y el temario".Una vez autorizada, una escuela privada podrá impartir directamente la formación oficial. "Para entendernos, la escuela se convertiría, a estos efectos, en una especie de instituto privado", señala.

"Podría conceder directamente el título, siempre sometida a las inspecciones y al control de las autoridades".Las escuelas que llevan años adaptando su programa a las cualificaciones profesionales anteriores podrían partir con ventaja; mientras que los cursos de pocas horas o aquellos que no puedan garantizar una formación práctica suficiente tendrán más dificultades para ser autorizados. En cualquier caso, esa transformación podría tardar entre meses y años, dependiendo de la agilidad administrativa.Una formación de 690 horas y carácter dualEl certificado tendrá una duración total de 690 horas y estará integrado por módulos relacionados con las principales tareas que se realizan en los centros veterinarios.

La formación abarcará la atención al cliente y la gestión del centro, el análisis de muestras biológicas, los cuidados auxiliares, el apoyo en quirófano, la atención de animales hospitalizados, la asistencia en pruebas de diagnóstico por imagen y la prevención de riesgos laborales.Asimismo, el carácter dual del certificado permitirá combinar la enseñanza en el centro formativo con un periodo de aprendizaje en clínicas, hospitales u otras entidades veterinarias. "Todas las empresas o escuelas que lo quieran impartir tendrán que disponer de un aula o laboratorio con las instalaciones necesarias", explica el responsable del área veterinaria de la Escuela del Henares.Una base común para un sector muy desigualHasta la fecha, la ausencia de una formación oficial había permitido que convivieran perfiles profesionales muy distintos bajo la denominación de auxiliar veterinario.

Algunos trabajadores habían completado cursos extensos y prácticas en clínicas, mientras que otros habían adquirido sus conocimientos únicamente mediante la experiencia (incluso hay casos de personas contratadas sin una preparación específica)."Tener auxiliares en una clínica veterinaria es algo normal desde hace décadas, pero no existía una titulación reglada", explica Bergaz. "Podías tener a una persona trabajando sin formación y a otra que llevaba dos años estudiando, y la diferencia era muy grande".En esa línea, el certificado pretende establecer una base común de conocimientos y competencias.

El objetivo es que quienes realicen tareas de asistencia clínica dispongan de preparación en ámbitos como la consulta, el quirófano, el laboratorio, la hospitalización o las pruebas de imagen. "Es fundamental poder tener auxiliares con una formación mínima exigible", sostiene el veterinario.La medida también puede ayudar a reducir la contratación de personas sin cualificación.

"En muchas clínicas hay gente trabajando de auxiliar que no tiene ningún tipo de formación", asegura. "A veces es un amigo, un conocido o incluso un familiar del veterinario".No obstante, la nueva formación no fija directamente el sueldo de los auxiliares veterinarios, ni modifica sus jornadas, descansos o vacaciones, es solo a nivel formativo, dejando al convenio colectivo las condiciones que, tal y como considera Bergaz, tendrán que tener en cuenta esta nueva certificación."El certificado indica la formación que debe tener una persona.

Luego, el salario, los días libres y las demás condiciones los regula el convenio", explica. "Lo que sí, el reconocimiento oficial podría servir para definir mejor las categorías profesionales y para desarrollar mecanismos de progresión vinculados a la experiencia y a la formación continuada".No obstante, cualquier mejora dependerá del contenido del próximo convenio y no se deriva de forma automática de la aprobación del certificado.Las funciones del auxiliar seguirán dependiendo de la supervisión veterinariaPor otro lado, el certificado también define las competencias que formarán parte de la preparación de los auxiliares, pero no convierte esta actividad en una profesión regulada en el mismo sentido que otras profesiones sanitarias."Lo que se regula es un certificado profesional y una formación", aclara Bergaz.

"Esto no significa, en ningún caso, que se esté regulando por completo la profesión".Esto significa que la formación establece conocimientos y resultados de aprendizaje, pero no recoge necesariamente todas las tareas que un auxiliar puede realizar dentro de una clínica.Las funciones del auxiliar son distintas de las del veterinario, y que queden reflejadas ayuda a evitar confusionesLas funciones concretas continuarán dependiendo de la legislación aplicable, de los protocolos del centro y de las indicaciones o la supervisión del veterinario. "El hecho de que una actividad concreta no aparezca expresamente en la formación no significa necesariamente que un auxiliar no pueda realizarla en una clínica bajo supervisión veterinaria", explica Bergaz.Aun así, considera que el certificado permitirá distinguir mejor las responsabilidades de cada profesional.

"Las funciones del auxiliar son distintas de las del veterinario, y que queden reflejadas ayuda a evitar confusiones", añade.Un sector satisfecho, pero con numerosas dudasLa aprobación ha sido recibida como una buena noticia por buena parte del sector formativo y veterinario, aunque también ha provocado incertidumbre. "Hay una gran mezcla de todo", reconoce Bergaz.

"Existe mucho desconcierto: qué es la acreditación de competencias, qué tengo que hacer y cómo tengo que hacerlo".Las principales dudas se concentran en los cursos privados ya realizados, los alumnos que se encuentran a mitad de su formación, la autorización de las escuelas y los trámites que deberán completar los trabajadores con experiencia.Bergaz considera que el proceso administrativo puede parecer complejo, pero que resulta asumible cuando se explica correctamente. "Son muchos trámites y mucha burocracia, pero al final no es tan complicado", afirma.

"Ni la acreditación de competencias ni el certificado profesional son procesos que deban generar miedo".La aprobación del Real Decreto supone, en definitiva, el comienzo de una nueva etapa, pero no su aplicación inmediata y completa. Ahora, las administraciones autonómicas deberán organizar la oferta, autorizar centros y facilitar los procedimientos de acreditación; mientras que auxiliares, estudiantes y escuelas tendrán que analizar cómo encajan en el nuevo sistema."La noticia es muy positiva: es una formación que llevábamos mucho tiempo esperando y que puede mejorar la calidad de la preparación de los auxiliares.

Ahora hay que conseguir que la transición se haga bien", concluye.