Si la política británica fuera una película de terror (y la verdad es que con frecuencia lo parece, incluso aspirante al Óscar), su título sería El zombie y el fantasma . Porque a los célebres zombis de La noche de los muertos vivientes hay que añadir el de Keir Starmer como residente de Downing Street (a la espera de ser guillotinado), y a los fantasmas famosos como el de la ópera, el de Ana Bolena que pulula por la Torre de Londres, el del holandés errante o el de Abraham Lincoln en la Casa Blanca, hay que sumar ahora el de Peter Mandelson.Seguir leyendo...