Arab Barghouti (Jerusalén, 35 años) dice que “al acabar el día” no piensa en Marwan Barghouti como un político, ni como el líder palestino de la Segunda Intifada (2000-2005), condenado por Israel a cinco cadenas perpetuas en un juicio lleno de irregularidades hace 24 años. Lo hace como el hijo que quiere que su padre “vuelva a casa”.Seguir leyendo