Expresó Javier Ruiz que, en sus años de profesión, no había visto otra cosa igual a las puertas de la Audiencia Nacional. Se refería a la cantidad de periodistas esperando la entrada y la salida de José Luis Rodríguez Zapatero el día de su comparecencia ante el juez Calama.

Lo comentó en algún momento de las cuatro horas y pico que suele permanecer, sentado y de pie, con el nervio y la electricidad que le caracteriza, entre esas ráfagas de música que podrían servir para actualidad política y también para una final del Mundial. Cuerpos hipotensos como el mío agradecen estas cosas, aunque solo para un rato.

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