Quién es Luca Zidane, el criticado arquero de Argelia que recibió un hat-trick de Lionel MessiCómo era Messi antes de ser Messi: el adolescente que leía la biblia, veía el Chavo y su anécdota favorita era su viaje a LimaResulta curioso que el héroe del Mundial de fútbol más hermoso de la historia, Diego Armando Maradona, no haya parado de quejarse mientras lo jugaba. Al pibe de Fiorito no le gustaba levantarse muy temprano y como los partidos que jugó Argentina en México 86 eran al mediodía, debía estar en pie casi al alba.

Y eso, para un dormilón consuetudinario, era una afrenta. LEE: “Quise meterle un patadón a Messi, pero no lo agarré nunca”: El goleador de Copa Perú que se cruzó con el astro argentino y Cristiano RonaldoPero había otra razón que fastidiaba al Diego: la asfixiante combinación de los 2,240 metros de altura del DF y el infernal calor del mediodía (“¡Era la hora de los ravioles, no del fútbol!”, decía en su autobiografía).

Por eso es que Bilardo, como cuenta Andrés Burgo en El Partido, mandó a sus asistentes a comprar camisetas más delgadas antes del choque con Inglaterra. Las playeras de la época eran tan gruesas como chalecos de cartón y hacían sudar a chorros a los jugadores.

Si a Carlos no se le hubiese ocurrido hacer el cambio, quizás el 10 hubiera bajado la mano en el salto con Shilton y minutos después no habría zigzagueado para anotar el gol más hermoso de la historia.A lo largo de los años, la FIFA ha impulsado diversas maneras para proteger la integridad de los jugadores. Pero el ‘cooling break’ es la más hipócrita y mercantilista de todas.

Las pausas de rehidratación son solo pretextos para meter una recatafila de comerciales, el sueño húmedo de los amigos de la tesorería de Infantino. En estos días de Mundial ya hemos visto cómo el ritmo frenético de algunos partidos entra en pausa en nombre de la nueva promo de la cajita feliz.Si bien los mundiales suelen tener un efecto anestesiante sobre el planeta, hay un aspecto que al buen Gianni y su brother Donald se les ha pasado entre las piernas: hay 16 mil periodistas acreditados.

Esconder tantas costuras sueltas, la basurita que antes se metía bajo la alfombra, es mucho más difícil. Parafraseando a Orderique, “sí va a salir”.“Relax”, ha dicho Infantino, mientras al mejor árbitro africano lo devolvían a su casa después de un trato vejatorio, cacheaban como delincuentes a la delegación uzbeka y cerca al Azteca decenas de manifestantes protestaban por la violencia desmedida, las desapariciones forzadas y la miasma del narcotráfico que infesta las instituciones mexicanas.

Relax, forzaba la sonrisa don Infa, mientras las primeras tribunas desnudas empezaban a aflorar por el alto costo de los boletos, impagables para un hincha común y corriente que quiere ser parte del espectáculo más esperado de todos. Relax, mostraba la pelada Gianni, abrazado de Ronaldo y Ronaldinho, relamiéndose por los 9 mil millones de dólares que se espera entren a las arcas de la FIFA, imaginando que en cuanto la pelota ruede con mayor velocidad, la gente olvidará al ICE, los precios exorbitantes y las mil promesas incumplidas.

Porque el fútbol, finalmente, es eso: un desvío en medio de un camino complejo, un paréntesis entre la ruidosa amenaza del lío, un sedante que nos permite viajar al territorio de los sueños y olvidar todo lo demás. Porque solo importa la pelota.

Así que, relax.