El 'grooming' se cuela como una amistad en las redes: 4 de cada 10 adolescentes hablan con desconocidos

El mecanismo de un groomer suele ser siempre el mismo: ganarse la confianza de un niño o adolescente a través de sus hobbies, de un videojuego o de hacerle creer que es una persona de su misma edad interesada en su vida. Y, una vez bajan la guardia, es cuando llega el chantaje, el control, la sexualización o la manipulación emocional.
Casi el 40% de los adolescentes reconoce haber mantenido una relación con alguien que no conocía en persona y haber compartido con él datos importantes como su nombre, gustos y aficiones, su colegio, el número de teléfono y, en menor grado, incluso la ubicación de su casa, fotos suyas y datos familiares.El grooming, que es la manipulación de un adulto a un menor con el objetivo de extorsionarle sexualmente, ha existido siempre. El problema es que ahora se ha vuelto una práctica mucho más fácil e invisibilizada ya que ha pasado a realizarse a través de Internet.
Sobre esta problemática alerta el primer estudio sobre grooming realizado en España por la fundaciónSOL y la Guardia Civil y cuyos datos se han presentado este miércoles junto a varios expertos que trabajan en distintos ámbitos de protección a la infancia. La investigación alerta de esta práctica, como "una variante más de acoso sexual a menores" y "una realidad creciente en España y en todo el mundo" que, no obstante, todavía pasa desapercibida por la sociedad.El estudio —que recopila datos obtenidos luego de encuestar a más de 1.500 niños y adolescentes de 5º de Primaria hasta 1º de Bachillerato— evidencia que el 39% del alumnado de Secundaria y el 14% de los de Primaria afirman haber mantenido contacto por Internet con personas a las que no conocían previamente en el ámbito presencial.
Asimismo, el 12% del alumnado de ESO y el 4% de Primaria declaró haber recibido alguna vez mensajes de contenido sexual no solicitados. "La confianza se construye a base de likes, halagos, de establecer una relación con ellos.
No necesitan validar de manera objetiva la identidad de la persona que tienen en frente. Pueden hablar con adultos durante meses que no conocen, jugar con ellos, sin la necesidad de tener que validar quién es", ha explicado la directora de la fundaciónSOL, Claudia Caso, durante la presentación de los resultados, en la que se ha puesto de manifiesto también la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención con los chavales para que no acaben cayendo en estas redes de embaucamiento.
El riesgo, según han expresado los propios menores de 10 a 17 años en la encuesta, no se percibe durante las fases iniciales de contacto. Aunque las vías sean distintas según la edad —los de Primaria se conectan más a través de la tablet, con videojuegos; mientras los de Secundaria lo hacen ya con el móvil y las redes sociales— el modus operandi del groomer es el mismo: establecer ese vínculo emocional hasta que consigue desactivar las "barreras naturales" del menor.
Es solo cuando aparecen peticiones de fotografías íntimas, chantajes, presión o control cuando la mayoría de los menores identifican claramente que se encuentra ante una situación de peligro.Una "patria potestad digital"En el acto han intervenido varios expertos, entre ellos la fiscal de Sala Coordinadora de Menores, Teresa Gisbert, que ha señalado que el mayor peligro reside en el proceso de aislamiento que ejercen los agresores: "Empiezan con fotos y puede acabar perfectamente en una agresión sexual". Asimismo, ha insistido en que los menores deben saber que bloquear al agresor no es suficiente.
"Los delitos se denuncian", ha subrayado Gisbert, que ha resaltado la importancia de conservar las pruebas digitales y acudir a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. La fiscal también ha defendido la necesidad de abordar el problema desde la prevención, con una mayor formación para las familias sobre control parental, así como una regulación más estricta del acceso de los menores a las redes sociales y una verificación de la edad en páginas para adultos.
Asimismo, ha explicado que hay "señales" y cambios bruscos de comportamiento a los que los progenitores deberían estar atentos, porque podrían ser un indicativo de que está siendo víctima del grooming. "Si no se comunica tanto, si cada vez pasa más tiempo recluido o no quiere hablar de lo que hace, si le llega algún regalo que no queda claro de quién es, si utiliza algún lenguaje totalmente ajeno a su edad...", ha apuntado.
Para ella, es crucial tener en cuenta que las familias ostentan ya también una "patria potestad digital" que les obliga a monitorizar el acceso de los menores a Internet y protegerles de los riesgos. Luchar contra el silencioPor su parte, el jefe de Psiquiatría Infantil y Adolescente del Hospital La Paz, Celso Arango, ha señalado que los menores con mayor vulnerabilidad psicológica o social —bien porque presentan trastornos del desarrollo, problemas de salud mental o soledad no deseada— tienen un riesgo más elevado de caer en estas dinámicas de manipulación.
Aun así, el psiquiatra ha señalado que la mayor barrera para luchar contra estas prácticas es el silencio, ya que muchos menores nunca cuentan el abuso sufrido. Por ello ha defendido que uno de los mejores factores protectores es mantener la comunicación familiar con algo tan sencillo como "cenar juntos" y "sin pantallas".
En esa línea, el capitán jefe del EMUME de la Guardia Civil, Daniel Moreno, ha contado que a los menores "les está costando mucho pedir ayuda" porque suelen ser delitos sexuales que generan "vergüenza" y "miedo". Ante esta situación, ha defendido, las familias deben cambiar la actitud y centrarse en acompañar y escuchar antes que "controlar" y "reprochar", ya que, como demuestra el estudio, el temor a las consecuencias familiares, al castigo o a que le requisen el móvil suele convertirse en una barrera para denunciar.
También él ha resaltado la importancia de "no borrar nada". "Muchas veces se tiende a querer desaparecer, pero nosotros para investigar los hechos necesitamos esas evidencias digitales", ha señalado Moreno, que ha incidido igualmente en que, antes que nada, lo importante es "no responder" y "no seguir el juego" a estas personas.
La jurista Beatriz Izquierdo también ha querido poner el foco en el sentimiento de culpa que experimentan muchas víctimas y ha defendido que es necesario revertir esa percepción. "El responsable de lo que ha pasado no es el menor, sino el adulto que lo ha manipulado", ha aseverado, antes de insistir en que "la mejor aplicación de control parental" son las familias.
Information from 20 Minutos. Edited by: Noticias Today.
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