Los dos segundos que pudieron cambiar la historia

Dos segundos han sido el germen de una de las mayores broncas que el PP ha endilgado a Armengol en una sesión de control, los dos segundos que restaban a Feijóo para contestar a Sánchez en su cara a cara y que la presidenta del Congreso no ha considerado pertinente que agote. Venía la socialista de vetar con cuestionables argumentos dos enmiendas del PP y Junts para evitar que se escenificase que la mayoría que llevó a Sánchez a la Moncloa hoy le da la espalda.
Por tanto, la bancada popular interpretó esta nueva decisión como una auténtica afrenta y protestó de manera airada, y sus diputados sacaron a pasear los dedos índice y corazón: "¡Dos! ¡Dos!
¡Dos!", gritaban, como cuando Vinícius manda a Segunda a la afición rival. Claro que no se entiende que Armengol no otorgase la palabra a Feijóo y claro que en dos segundos es difícil cambiar la historia a no ser que seas Usain Bolt o un concursante de Pasapalabra.
Tal vez el presidente del PP hubiese dado la estocada final a un Gobierno debilitado, quién sabe si su prosodia habría hecho por fin reflexionar a Sánchez para ceder la palabra a la ciudadanía. Uno, luego de la sesión de control, se imagina al presidente enviando un mensaje a Armengol: "Gracias, esos dos segundos habrían acabado con el Gobierno de coalición progresista que gritó bien alto 'No a la guerra'".
Inició Feijóo recordando aquel día en el que Sánchez le preguntó a Máximo Huerta cómo pensaba que le recordaría la historia, esa época en la que en un Gobierno remozado traspasar ciertas líneas era aún un motivo de dimisión. "Se lo digo yo: por ser el presidente con más sospechas de corrupción de la democracia española", le ha dicho el popular.
Así, Feijóo le ha recordado que su "faro moral", "ese que iba de Gandhi español", José Luis Rodríguez Zapatero, estaba declarando en esos momentos en la Audiencia Nacional, y Sánchez no expresó, como en días anteriores, su apoyo total al expresidente del Gobierno. Sánchez lo ha llamado "Torquemada de la vida" y ha criticado la "atalaya moral" desde la que, dice, habla de la corrupción.
Entretanto, el PNV volvió a dar un pellizco al presidente. "Hablar de Presupuestos esta semana puede parecer una extravagancia teniendo en cuenta la agenda judicial de su entorno, que ni el Mundial de fútbol va a poder eclipsar", le expresó Maribel Vaquero, que le pidió convocar elecciones si no consigue los apoyos para aprobar las Cuentas de 2027.
Claro que para eso hay que presentarlas. Más tarde, puede que en una puñalada del subconsciente, Bolaños admitía de manera torpe la posible existencia de unas cloacas en el PSOE.
"En una cosa estoy de acuerdo con la señora [Ester] Muñoz: las cloacas no han funcionado. ¿Sabe por qué?
Porque las instituciones del Estado, con este Gobierno, han funcionado sin ninguna injerencia", afirmaba. Y después está Marlaska, que, como escribió David Mejía, en su día nos asombró que se convirtiera en ministro y cada vez está más cerca aquel otro en el que nos asombre que haya sido juez.
Ha reiterado su confianza en Mercedes González, directora de la Guardia Civil, y ha retado a Tellado a encontrar "un agente de la UCO" que haya manifestado la existencia de "interferencias" en las pesquisas policiales. Un tal Rafael Yuste, antiguo jefe de la unidad, ya ha declarado a los investigadores del caso Leire que el DAO de la Guardia Civil, el general Llamas, le expresó que se pusiera "de perfil" en las investigaciones sobre políticos.
Marlaska pide por AliExpress un agente y le llega un jefazo. Terminó Tellado, poeta de las Cortes, llamando a Bolaños "la Leire con corbata".
No era el día. Casi ningún ministro ha llevado hoy corbata.
Preguntaban algunos periodistas en los corrillos a qué se debía tal extraña imagen. Hace calor, contestaban.
"Hace calor". Eso da tiempo a decirlo en dos segundos.
Information from 20 Minutos. Edited by: Noticias Today.
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