INCan anuncia incorporación de nueva tecnología contra el cáncer

En un país donde el cáncer cobra más de 220 vidas cada día, el Instituto Nacional de Cancerología (INCan), principal centro público especializado en la atención oncológica, fortaleció su capacidad de respuesta con la incorporación de un acelerador lineal Halcyon y un tomógrafo simulador 4D.Dichas tecnologías permitirán ofrecer tratamientos más precisos, seguros y oportunos, reducir secuelas y aumentar las posibilidades de preservar la calidad de vida de pacientes provenientes de todo el país.El proyecto fue posible mediante un esquema de corresponsabilidad entre filantropía, sociedad civil organizada e inversión pública que supera los 209 millones de pesos.La Fundación Gonzalo Río Arronte destinó 76 millones de pesos para adquirir el acelerador lineal Halcyon, mientras que el Patronato del Instituto Nacional de Cancerología aportó 14 millones de pesos para la compra del tomógrafo simulador 4D. Asimismo, el propio instituto invirtió 119 millones de pesos para adecuaciones, instalación, operación y mantenimiento durante cinco años.
En conjunto, la inversión asciende a 209 millones de pesos para fortalecer la radioterapia pública en uno de los hospitales de referencia más importantes de América Latina.“Dos donaciones extraordinarias que transformarán de manera definitiva la atención oncológica en el Instituto Nacional de Cancerología y, por lo tanto, la vida de cientos de pacientes en toda la República Mexicana”, aseveró Óscar Gerardo Arrieta Rodríguez, director general del INCan.“A la Fundación Gonzalo Río Arronte por la posibilidad del acelerador lineal Halcyon. Este es un sistema de radioterapia de última generación, que no simplemente es un equipo médico; es una promesa cumplida para cada paciente que llega a nuestras puertas cargando el peso del diagnóstico de cáncer”, explicó.
Asimismo, se explicó que el Halcyon permitirá administrar tratamientos de radioterapia con una precisión extraordinaria, dirigiendo la energía exactamente donde se necesita, protegiendo el tejido sano y maximizando la eficacia terapéutica.De igual forma, añadió que lo que este equipo representa en términos humanos es invaluable, pues se trata de un equipo que ofrece sesiones más cortas, menos carga física para el paciente, mayor comodidad durante el tratamiento y, sobre todo, la posibilidad de atender a más personas en menos tiempo. "En este instituto, donde la demanda de atención supera con frecuencia nuestra capacidad instalada, contar con un equipo de estas características significa que los pacientes no tendrán que esperar más de lo necesario para empezar su tratamiento”, declaró.En la ceremonia oficial de la donación y placa conmemorativa, Arrieta Rodríguez dejó en claro que “en oncología el tiempo no solamente es un recurso; el tiempo es vida”, ya que al otorgar un tratamiento óptimo y oportuno “se reduce el riesgo de recurrencia, se mejora la calidad de vida y se reducen complicaciones serias por el cáncer”.“Este equipo es el punto de partida para cada tratamiento de radioterapia.
Como complemento del equipo de radioterapia adquirido por la Fundación Gonzalo Río Arronte, es la herramienta que nos permite planificar con exactitud el campo de radiación, identificar con precisión los volúmenes a tratar y diseñar un plan terapéutico personalizado para cada paciente”, aseveró.“Esto se traduce directamente en mejores resultados clínicos, menos efectos adversos y una mejor calidad de vida durante y después del tratamiento”, destacó ante Francisco González Albuerne, así como directivos, médicos, especialistas e integrantes de la sociedad civil.Por su parte, Sandra Rocha Nava, jefa del Departamento de Ingeniería Biomédica del INCan, recordó que el instituto pasó de depender de equipos de cobalto que irradiaban amplias zonas del cuerpo a tecnologías que siguen en tiempo real el movimiento del tumor y administran la dosis exacta donde se necesita.Una evolución que refleja cómo la innovación tecnológica puede traducirse en tratamientos más seguros, menos secuelas y mayores oportunidades de vida para miles de pacientes con cáncer.La evolución tecnológica culmina ahora con la incorporación del acelerador lineal Halcyon y del tomógrafo simulador 4D, equipos de radioterapia que permiten tratamientos más rápidos y precisos.“Se traduce en 30 por ciento más de utilización comparativamente con el resto de los aceleradores”, destacó Rocha Nava.Asimismo, explicó que se puede llegar a tener una reducción de hasta dos minutos por sesión, gracias a su capacidad de rotación de 360 grados.Entre sus ventajas destacan la disminución de la toxicidad, tratamientos guiados por imágenes obtenidas en menos de 15 segundos, una alineación automatizada del paciente y la posibilidad de instalarse en espacios reducidos debido a su blindaje integrado.A esta innovación se suma el tomógrafo simulador 4D, adquirido con recursos del Patronato del INCan, capaz de capturar el movimiento respiratorio del paciente para planear con mayor exactitud la radioterapia y reducir el daño a tejidos sanos. Una alianza de más de dos décadasLa presidenta de la Fundación Gonzalo Río Arronte, Marta Mejía Montes, recordó que la relación entre ambas instituciones inició hace más de dos décadas bajo la premisa de contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas, especialmente aquellas que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad y que no cuentan con seguridad social.“Por ello, para la Fundación Gonzalo Río Arronte es un honor y una responsabilidad haber acompañado al Instituto Nacional de Cancerología a lo largo de más de dos décadas", expresó.
"Desde el primer donativo otorgado en 2002 para la adquisición de un equipo de ultrasonido especializado para procedimientos de braquiterapia, hasta el proyecto que hoy nos reúne, la relación entre ambas instituciones ha estado fundada en una misión común: fortalecer la capacidad pública de atención oncológica en beneficio de la sociedad mexicana”, expresó Montes.De igual forma, explicó que la fundación ha otorgado donativos al INCan que en conjunto suman 286 millones de pesos actualizados. El donativo autorizado por el Patronato de la Fundación para el actual proyecto asciende a 76 millones de pesos destinados a la adquisición de un equipo de radioterapia.
Este apoyo se concretó en el marco de un esquema de cofinanciamiento que expresa una de las políticas más importantes de la Fundación: trabajar mediante alianzas transparentes, con rendición de cuentas y que ofrezcan resultados sociales verificables.“En este proyecto, el Patronato del Instituto Nacional de Cancerología llevó a cabo una aportación de 14 millones de pesos para adquirir un equipo de tomografía necesario para la simulación de radioterapia. A su vez, el propio instituto destinó 119 millones de pesos para adecuar las áreas, realizar la instalación del equipo y asegurar su mantenimiento y operación durante los próximos cinco años”, explicó Mejía Montes.Para la presidenta de la fundación, este modelo demuestra que “la suma y articulación de capacidades, liderazgo médico, conocimiento técnico y corresponsabilidad financiera contribuyen al desarrollo y actualización de las instituciones públicas de salud”.
Más de 40 mil personas beneficiadas cada añoA su vez, Alejandro Legorreta Hernández, presidente del Patronato del INCan, destacó que la magnitud del cáncer obliga a redoblar esfuerzos.“En México, más de 220 personas mueren de cáncer cada día. Mientras estamos aquí reunidos en esta maravillosa ceremonia, poco más de 20 personas habrán fallecido a causa de esta enfermedad.
Esa es la magnitud del problema frente al que estamos parados y es exactamente la razón por la que existe este Patronato”, expresó.En el año 2012, en colaboración con Francisco González Albuerne, nació el nuevo Patronato del Instituto Nacional de Cancerología, con una idea muy clara: que la prevención y la detección oportuna no fueran un privilegio, sino un derecho.“Hoy, con casi 15 años de historia, hemos invertido más de 200 millones de pesos en diversas acciones que han permitido prevenir esta enfermedad y acercar un tratamiento de mejor calidad a los pacientes del INCan. Desde campañas de prevención, espacios de tratamiento y análisis, becas de estudio, aparatos e insumos médicos, hasta la mejora de espacios para pacientes y residentes”, explicó.Por ello, consideró que “hoy es un día muy especial porque la razón principal de esta reunión es agradecer a la Fundación Gonzalo Río Arronte, a su presidenta Marta Mejía, a su director Javier Moctezuma y a todos los colaboradores de esa magnífica institución por sumarse a este enorme esfuerzo y entregar crucialmente un acelerador lineal y un tomógrafo de última generación”.Legorreta Hernández subrayó el impacto de esta alianza, al recordar que con este trabajo más de 40 mil personas se beneficiarán cada año.
Resultados que cambian vidasPara Federico Maldonado Magos, subdirector de Radioterapia del INCan, el verdadero éxito de esta inversión debe medirse en personas atendidas.“La radioterapia moderna exige precisión, oportunidad y capacidad de respuesta. Recuerdo al señor Gregorio, me tocó atenderlo con un cobalto.
Nunca dejó de vigilar su antígeno prostático, pero llegó con hemoglobina baja porque el recto quedó deshecho por la radiación. Son casos que se nos graban y en la actualidad con estos equipos esperamos no volver a ver más esta toxicidad”, aseveró.“Los resultados ya son visibles.
El tomógrafo simulador 4D fue instalado en junio de 2025 y llevó a cabo su primer estudio el 11 de julio de ese mismo año. Desde entonces y hasta el día de ayer, ha efectuado 6 mil 148 tomografías de simulación para pacientes que requieren radioterapia”, comunicó."Hemos colaborado estrechamente con el Hospital de la Mujer, realizando las tomografías de simulación necesarias para pacientes que requieren tratamiento oncológico.
Hasta el día de ayer, más de 300 mujeres han sido simuladas en este tomógrafo”, declaró.Asimismo, el INCan ha brindado apoyo al Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, al Instituto Nacional de Perinatología y al Hospital General 'Dr. Manuel Gea González', asimismo de fortalecer la colaboración con otras unidades de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad.
Casi 3 mil radioterapias en cuatro mesesEl acelerador lineal Halcyon inició tratamientos el 23 de febrero de este año, lo que ha permitido tratar completamente a 158 pacientes y administrar 2 mil 990 sesiones de radioterapia.“Detrás de cada uno de estos números existe una historia humana; existe una persona que pudo recibir atención de manera oportuna, existe una familia que encontró una alternativa terapéutica con tecnología de última generación, existe un paciente que pudo beneficiarse de tratamientos más precisos, más cómodos y potencialmente menos tóxicos en sus tejidos”, agregó.Para los especialistas, los 209 millones de pesos movilizados para este proyecto pueden resumirse en infraestructura, blindajes y tecnología de punta. También en 6 mil 148 simulaciones realizadas, 158 pacientes que concluyeron su tratamiento y 2 mil 990 sesiones de radioterapia administradas en apenas unos meses de operación.Pero detrás de cada número hay alguien que recibió tratamiento antes de que el cáncer avanzara, una familia que encontró una alternativa terapéutica o una persona que evitó complicaciones incapacitantes.“Este proyecto no celebra lo que se adquirió; celebra lo que ahora somos capaces de hacer”, resaltó Maldonado Magos.
Por su parte, Carlos Arturo Hinojosa Becerril, titular de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad, reconoció el liderazgo del instituto para compartir capacidad instalada y conocimiento especializado.“Este logro va a tener un impacto directo en lo que hacen aquí en el día a día, pero ese impacto va a trascender. No sólo es la aportación de un equipo, sino todo el proceso y todo el conocimiento”, subrayó.Los especialistas coincidieron en que, en un país donde el cáncer continúa arrebatando más de 220 vidas cada día, la incorporación de esta tecnología al principal centro oncológico público significa mucho más que modernizar un servicio: representa la posibilidad de iniciar tratamientos a tiempo, reducir sufrimiento, preservar la calidad de vida y ofrecer a miles de mexicanos una mejor oportunidad de sobrevivir.La historia de la radioterapia en el Instituto Nacional de Cancerología (INCan) es también la historia de la transformación del tratamiento del cáncer en México.
Desde la primera unidad de cobalto instalada hace 70 años hasta la incorporación del acelerador lineal Halcyon y un tomógrafo simulador 4D, el instituto ha transitado de terapias rudimentarias y poco precisas a procedimientos capaces de dirigir la radiación con precisión submilimétrica, reducir la toxicidad y acortar los tiempos de tratamiento.Igualmente, Sandra Rocha Nava, jefa del Departamento de Ingeniería Biomédica del INCan, recordó que el primer gran salto tecnológico sucedió en 1956, cuando en el instituto se instaló una de sus primeras unidades de cobalto para tratar lesiones oncológicas.“Este equipo presentó un gran avance en esta materia y en el tratamiento de las lesiones oncológicas”, explicó Rocha Nava.Con la inauguración de la sede de San Fernando 22, el instituto incorporó dos nuevas unidades de cobalto y su primer acelerador lineal de una sola energía.Apenas 14 años después, en 1992, el INCan recibió mediante una donación internacional su primer acelerador lineal de doble energía, ampliando las posibilidades terapéuticas para pacientes con tumores más complejos.Entre 1999 y 2000 se sustituyeron los primeros aceleradores por dos nuevos equipos, uno de los cuales acumuló más de dos décadas de funcionamiento. “El día que lo apagamos, pues vamos con tristeza también”, recordó la ingeniera.En 2005 llegó el primer tomógrafo simulador de 20 cortes, que permitió iniciar la planeación de tratamientos, aunque todavía sin integración directa con los aceleradores.Ese mismo año inició una de las primeras colaboraciones de la Fundación Gonzalo Río Arronte con el instituto, mediante la incorporación de sistemas de planeación y colimadores multiláminas que evitaron la fabricación manual de bloques de protección para la radioterapia. Entre 2006 y 2007 se construyó el primer búnker dedicado a braquiterapia y se instaló un acelerador de forma tripartita para apoyar a otras instituciones.
Posteriormente, las antiguas unidades de cobalto comenzaron a quedar rezagadas.“Esas unidades de cobalto ya no eran permisibles, realmente ya no daban la calidad de tratamiento necesarias”, aseveró Rocha Nava.Gracias nuevamente al apoyo de la Fundación Gonzalo Río Arronte, en 2015 el instituto recibió un acelerador lineal de baja energía que incorporó técnicas de intensidad modulada, mejorando la conformación de la dosis sobre el tumor.Con la construcción de la nueva torre de hospitalización, el área de radioterapia pudo ampliarse. Asimismo, se edificó un nuevo búnker para albergar un acelerador más avanzado, equipado con fotones, electrones, fotones sin filtro, asimismo de áreas de consulta y simulación.
AG
Information from Milenio (México). Edited by: Noticias Today.
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