La segunda vuelta colombiana y los límites de la analogía estadounidense

(Análisis) La intervención de Donald Trump en la campaña colombiana reabrió el debate sobre la influencia de los respaldos internacionales. Este análisis explora qué enseñan experiencias comparables y qué hace diferente el caso colombiano.El presidente estadounidense Donald Trump asiste a una sesión de trabajo en el Hotel Royal durante la cumbre del G7.
YOAN VALATDos días después de la inesperada victoria de Abelardo de la Espriella en primera vuelta, Trump publicó su “respaldo absoluto y total” al candidato en Truth Social. Elogió a “El Tigre” por su “apoyo político hacia mí, personalmente”, y llamó a Iván Cepeda “marxista de izquierda radical”.
De la Espriella prometió fortalecer lazos con Washington “como nunca antes”; Cepeda denunció el “tono intervencionista”; Petro advirtió que la intervención extranjera mata la libertad.De la Espriella es republicano registrado con doble nacionalidad colombiana y estadounidense, lo que dota al respaldo de cierta simetría. Los paralelos con Trump son evidentes —sorpresas en encuestas, polarización, desgaste del oficialismo— pero se quiebran al analizarse.
Los respaldos no crean condiciones electorales; son las condiciones las que deciden si amplifican, rebotan o simplemente generan ruido.¿Ayuda un respaldo de Trump? La respuesta es ternaria.
A veces amplifica: Asfura en Honduras, Milei en Argentina. A veces rebota: su retórica anexionista eligió a Carney en Canadá; su presión arancelaria cerró filas en torno a Lula.
Y a veces es ruido: Orbán, su aliado más fiel, perdió de todos modos.La sorpresa y el reflejoEl error de las encuestas colombianas les resulta familiar a los analistas estadounidenses. Guarumo e Invamer ubicaban a Cepeda hasta diez puntos arriba en mayo; De la Espriella aparecía tercero.
El 31 de mayo, “El Tigre” terminó primero —43,74% frente al 40,90% de Cepeda— y los comentaristas señalaron a las encuestadoras, invocando el relato del “votante tímido” o avergonzado de Trump de 2016 y 2024.Ese relato es atractivo porque es transportable, y por eso mismo está errado aquí. La sorpresa fue un error de asignación, no de medición: la derecha se consolidó detrás de De la Espriella cuando Valencia se desplomó en la recta final, más rápido de lo que las encuestadoras recogían en campo.La distinción importa: si fue medición, De la Espriella sigue subestimado de cara a la segunda vuelta; si fue asignación, la sorpresa ya se agotó y las encuestas actuales pueden leerse a valor nominal.
La evidencia favorece la asignación.La continuidad contra el techoLa analogía del “desgaste de dos mandatos” falla en sus propios términos: Colombia abolió la reelección en 2015 y no existe precedente doméstico de desgaste oficialista. Lo que sí funciona es el registro regional.
Scioli intentó prolongar el kirchnerismo con Cristina abajo del 40% de aprobación y perdió; Sheinbaum ganó aplastante con López Obrador en los sesenta. El 45% aproximado de Petro queda en el ambiguo punto medio: demasiado alto para ser lastre, demasiado bajo para ser motor.El techo del petrismo es la restricción más dura.
El 50,4% de la izquierda en 2022 fue una marca máxima en condiciones óptimas —presidente impopular, energía del estallido de 2021, rival débil— hoy desaparecidas. Guarumo encontró que el 42,2% de los votantes jamás votaría por Cepeda, frente al 17,9% que dice lo mismo de De la Espriella.
Es un antipetrismo estructural, equivalente al antifujimorismo que le puso techo a Keiko elección luego de elección. Cepeda enfrenta un muro que ninguna campaña puede levantar.Polarización sin partidosLa polarización colombiana es la semejanza más nítida.
El voto estratégico es reconocible: centroderecha consolidándose detrás de un candidato que representa algunas pero no todas sus posiciones, como los republicanos con Trump. La geografía refuerza el paralelo: Cepeda ganó en las costas y Bogotá; De la Espriella se llevó el interior andino, incluidas Medellín y Bucaramanga —el mismo mapa de 2022 y el plebiscito de 2016, que apunta a una presidencia pendular donde cada ganador desmonta el proyecto anterior.Pero la comparación descansa sobre una institución que Colombia no tiene.
La polarización estadounidense corre por dos partidos centenarios con continuidad organizativa; la colombiana corre sobre vehículos desechables. De la Espriella tendrá cuatro curules en el Senado; el Pacto Histórico orbita alrededor de Petro, no de una estructura duradera.
El análogo preciso no es Estados Unidos sino el Brasil de 2018: Bolsonaro, un outsider, bancada insignificante, ganador de todos modos. Colombia tiene la intensidad de la polarización estadounidense montada sobre maquinarias prescindibles.El centro sin casa y el cordón que no existeEl centro colombiano está sin casa por desempeño, no por diseño institucional: Fajardo, López y Oviedo sumados no alcanzaron la mitad de lo que obtuvo cada finalista por separado.El paralelo pertinente es europeo.
El front républicain le dio a Chirac el 82% en 2002, pero se deteriora —66% para Macron en 2017, 58,5% en 2022— y en las municipales de marzo de 2026 la Agrupación Nacional ya ganó en primera vuelta sin dejar segunda donde formar cordón. Un cordón requiere objetivo consensuado, elección binaria y disciplina de élites.
Francia pierde la tercera condición; Colombia nunca tuvo la primera. El 3 de junio, Oviedo se abstuvo de respaldar a cualquier finalista.Atlas Intel proyecta 50,3% frente a 42,6% para De la Espriella, con base en que el 76,4% de los votantes de Valencia migrará hacia él.
Pero ese bloque cayó de 4,4 millones en marzo a 1,6 millones el día de la elección: los desertores ya se fueron cuando Valencia escogió a Oviedo como fórmula. Los 1,6 millones restantes son desproporcionadamente moderados.
El efecto realista no es traslado hacia Cepeda sino inflación del voto en blanco. La ironía: Colombia tiene el formato que maximiza el cordón —segunda vuelta binaria— y ninguna de las maquinarias sociales que lo sostienen.Cuándo sorprende una segunda vuelta y cuándo la marea no lo esUna reversión requiere una coalición antiextremos o un repunte de participación.
El primero ya fue descartado. El segundo es improbable: la participación de primera vuelta rondó el 57-58%, ya al nivel de la segunda vuelta de 2022 y récord desde 1994.
La reserva de no votantes movilizables que Petro aprovechó entre vueltas está en gran parte ya dentro de la urna. La aritmética de La Silla Vacía es concluyente: incluso con el 100% del voto de Fajardo y López yéndose a Cepeda y solo la mitad del de Valencia a De la Espriella, Cepeda igual se queda corto.La marea global de derecha —el marco al que todos acudirán si gana De la Espriella— merece escepticismo.
Orbán perdió en abril luego de dieciséis años de mandato iliberal; Wilders no logró un gobierno duradero y colapsó su propia coalición; México eligió aplastantemente a una izquierdista popular. La variable que ordena estos resultados no es ideología sino oficialismo: votantes que castigan a quien gobierna en cualquier dirección.
Si De la Espriella gana, confirma el péndulo latinoamericano, no una marea derechista.El registro regional también impide leer su ventaja como coronación: Zuluaga lideró en 2014 y perdió; Kast en 2021 también, aunque revirtió esto en 2025. De la Espriella es más propenso al escándalo y menos probado que Hernández en 2022.
El escrutinio es la única rendija que queda, y lo único que ningún modelo puede cuantificar.El partido capturado y el trono vacíoLa analogía más exacta es lo que De la Espriella le hizo a su propio bando. Capturó la derecha como Trump capturó a los republicanos, arrastrándola desde la centroderecha institucionalista hacia un movimiento personalista, con el Centro Democrático plegándose la noche misma de la derrota de Valencia.
La dependencia se invirtió: De la Espriella no necesita a Uribe; el bloque de Uribe necesita a De la Espriella.Un presidente De la Espriella sin maquinaria legislativa gobierna de dos maneras: arrienda una coalición transaccional —el camino de Bolsonaro a través del centrão— o gobierna por confrontación y se estanca, como Castillo en Perú hasta su destitución a los diecisiete meses. Cepeda heredaría una coalición construida alrededor de Petro, no de una institución, con el riesgo adicional de que la influencia del expresidente limite su propia independencia decisional.Finalmente, como Trump desde 2020, Petro ha alegado fraude e irregularidades, sembrando desconfianza en las instituciones electorales incluso cuando Cepeda ha aceptado los resultados.
Quien gane el 21 de junio hereda un país cuyo perdedor podría no reconocer la legitimidad del sistema. Sea quien sea declarado ganador, las instituciones pierden.¿Viaja la figura del gran elector?El efecto más probable del respaldo de Trump es ruido sobre el resultado, con consecuencias reales sobre el margen y el relato del mandato: un gobierno de De la Espriella será leído por los suyos como retorno al respice polum y por los de Petro como subordinación centro-periferia.El escenario del búmeran no es nulo.
Una reacción soberanista en el Pacífico y el Caribe podría movilizar a los abstencionistas en la escala que Cepeda necesita, y Petro ya hace campaña sobre ese eje. Pero sigue siendo improbable: la participación casi récord de primera vuelta ya atrajo a la mayoría de los votantes disponibles.Colombia vive una elección de apariencia estadounidense que estructuralmente es enteramente suya.
Las categorías prestadas son útiles precisamente porque fallan. No obstante hay un punto en que la comparación es exacta, y es inquietante: un hombre que es literalmente un republicano apuesta a que Colombia se comportará como Honduras y no como Brasil.
El 21 de junio se define el desenlace.👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.El Espectador, comprometido con ofrecer la mejor experiencia a sus lectores, ha forjado una alianza estratégica con The New York Times con el 30 % de descuento.Este plan ofrece una experiencia informativa completa, combinando el mejor periodismo colombiano con la cobertura internacional de The New York Times.
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Information from El Espectador (Colombia). Edited by: Noticias Today.
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