A cada paso aparecía un celular, una cámara o una petición de entrevista. El objetivo era Tim Payne, uno de los hombres del momento en el Mundial, que pasó de ser un futbolista anónimo a una celebridad mundial gracias a internet.

Después del empate 2-2 entre Nueva Zelanda e Irán. Mientras los jugadores abandonaban los vestidores del SoFi Stadium, los reporteros buscaban algunas palabras del futbolista que se ha convertido en uno de los fenómenos más insólitos de la Copa del Mundo.

El neozelandés avanzaba rodeado de curiosos. Pero cuando escuchó el llamado de la prensa mexicana, prefirió seguir de largo. “¿Un mensaje para México?”, le preguntó en inglés la prensa mexicana.

Tim Payne apenas giró el rostro y expresó “no, gracias” y siguió caminando. La respuesta sorprendió porque el neozelandés se ha ganado el cariño de aficionados de distintos países, incluido México, donde miles de usuarios se sumaron a la ola de seguidores que disparó su popularidad.

No obstante, para los medios nacionales no hubo declaraciones. Lo curioso llegó apenas unos metros después.

Payne se detuvo para atender a periodistas argentinos. Sonrió, respondió preguntas y dedicó varios minutos a quienes, indirectamente, lo ayudaron a convertirse en una estrella viral.

Después retomó el camino y volvió a frenar, ahora frente a los medios de Nueva Zelanda, con quienes también conversó sin problema. Los mexicanos no se rindieron.

Aprovechando una pausa más en su recorrido, volvieron a intentarlo. “México te ha apoyado mucho, ¿un mensaje para la afición?”. El defensor respondió con cortesía, pero manteniendo la distancia. “No, otro día, gracias”.

La historia de Tim Payne es una de las más peculiares del Mundial. Todo inició cuando el influencer argentino Valen Scarsini, mejor conocido como “Elscarso”, decidió encontrar al futbolista menos famoso del torneo.

El elegido fue el lateral del Wellington Phoenix, que apenas contaba con poco más de cuatro mil seguidores en Instagram. La dinámica explotó.

En cuestión de semanas, Payne pasó de ser un desconocido a reunir cerca de seis millones de seguidores, una cifra superior a la población de Nueva Zelanda. La fama le abrió las puertas de la viralidad mundial.

No obstante, cerró las de la prensa mexicana.