SANTA FE.— En lo que representa un sacudón absoluto para el tablero geopolítico internacional, el presidente de los Estados Unidos , Donald Trump, adelantó este sábado de manera oficial que está prevista para este domingo la histórica firma de un acuerdo de paz con la República Islámica de Irán. La sorpresiva resolución no solo promete reconfigurar las siempre complejas relaciones en Medio Oriente, sino que traerá aparejada de forma inmediata la reapertura total del estratégico estrecho de Ormuz, un canal vital para el comercio de petróleo a nivel global que permanecía bajo constante tensión.

El rol clave de Pakistán y la "firma electrónica" La confirmación por parte de Washington llegó pocas horas después de que el gobierno de Pakistán , país que asumió el rol formal de mediador estratégico entre ambas potencias, deslizara públicamente que el entendimiento definitivo estaba a las puertas de concretarse luego de febriles negociaciones. 'Estamos más cerca que nunca de un acuerdo de paz. Con la finalización probablemente en las próximas 24 horas, Pakistán se prepara para la firma electrónica del acuerdo inmediatamente después, seguida de conversaciones técnicas la próxima semana', precisó el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, en un mensaje que sacudió la agenda de este sábado.

Poco después, el propio Trump ratificó el escenario desde su red Truth Social: 'Está planeado que se firme el acuerdo mañana, e inmediatamente después de eso, el estrecho de Ormuz estará abierto para todos'. Las condiciones de Washington: uranio y "costo cero" Fiel a su característico estilo de negociación, el mandatario norteamericano se apuró en trazar las líneas discursivas de lo pactado, marcando una fuerte diferenciación con la doctrina de gestiones demócratas previas.

Al respecto, afirmó que Irán aceptó renunciar de manera definitiva a sus aspiraciones de desarrollar o adquirir armamento atómico, remarcando especialmente que el Tesoro estadounidense no desembolsará fondos en el marco de la negociación. 'Ya no quieren un arma nuclear, ni la tendrán, ya sea mediante compra, desarrollo o cualquier otra forma de adquisición. Nuestra relación con Irán es muy diferente y mucho mejor que la que tuvieron administraciones anteriores.

A diferencia de los cientos de miles de millones de dólares que Obama les entregó, incluidos US$ 1.700 millones en efectivo contante y sonante, no habrá intercambio de dinero', fustigó Trump. Asimismo, explicó un aspecto operativo crucial que implicará el despliegue de personal en Medio Oriente: las fuerzas estadounidenses ingresarán a territorio iraní 'cuando todo esté en calma' para recuperar el uranio remanente, con el objetivo de trasladarlo y destruirlo de forma definitiva, ya sea en suelo persa o en los propios Estados Unidos.

Entre la diplomacia y la "alternativa definitiva" A pesar del optimismo reinante por el inminente entendimiento de este domingo, la Casa Blanca no dejó margen para las concesiones y acompañó el anuncio con una drástica advertencia militar, en caso de que Teherán decida dar marcha atrás a último momento. Trump fue categórico al señalar que Washington posee una 'alternativa definitiva' lista para ser implementada contra Irán, una clara alusión a una ofensiva militar a gran escala si naufraga la vía diplomática en las próximas horas.

Con el reloj corriendo hacia un domingo que puede ser histórico, el presidente estadounidense optó por cerrar su mensaje con una mirada de largo plazo, matizada por la cautela que imponen estas horas decisivas: 'Esperamos trabajar junto a Irán y a todo Oriente Medio durante muchos años en el futuro. Ojalá todo este proceso se desarrolle de forma rápida, sencilla y sin contratiempos'.