El Mundial pasará, la CNTE seguirá

La CNTE no va a ganar un concurso de popularidad. Sus amenazas no lograron amedrentar enteramente al supremo gobierno pero, directamente enfocadas a sabotear el Mundial de Fútbol, le agenciaron la animadversión de millones de aficionados para los cuales el balompié es punto menos que una segunda religión.Soberbios, encima, los mandamases de la belicosa organización: envalentonados desde siempre por haberles cedido los sucesivos gobiernos el monopolio de la fuerza bruta, se creyeron que esta vez se saldrían con la suya al formular la madre de todos los chantajes.Pues no, señoras y señores, no solo estaban de por medio los compromisos adquiridos, la propia imagen internacional de este país y las posibles pérdidas económicas sino algo mucho mayor, el futbol mismo como seña de identidad de toda una nación.¿Pensaron acaso que las cámaras de televisión iban a exhibirle al mundo entero la estampa de unas gradas vacías luego de que los augustos profesores bloquearan las calles y arterias que llevan al Estadio Ciudad de México?Vaya triunfo, en todo caso, el de perjudicar a personas, venidas tanto de tierras lejanas como de todos los rincones de nuestro país, que no tienen nada que ver con las turbulencias de la extorsión sindical.
Gente ilusionada de vivir una experiencia irrepetible, aficionados que esperaban, el pasado jueves, atesorar el recuerdo de una gran fiesta, no padecer las inclemencias de una ciudad ingobernable.Justamente, observamos aquí el patrón inmutable de la protesta social en México: pretextando todos los posibles agravios, los manifestantes terminan por perjudicar a sus conciudadanos antes que a nadie más. Por su parte, los funcionarios de turno no sobrellevan otra penalidad que la de tener que atender en su momento a los revoltosos y, llegada la situación de certificar un acuerdo, ceder en el apartado de soltarles la correspondiente tajada de los peculios del erario y consentirles las prebendas exigidas.Pero, miren, hay de manifestantes a manifestantes: una cosa son los agitadores de la referida CNTE y otra muy diferente son las madres buscadoras o los transportistas que se movilizan para denunciar las pavorosas condiciones de inseguridad que afrontan o los progenitores de niños privados de medicamentos para tratar el cáncer.
El régimen de doña 4T no quiere ser exhibido ni acusado y cuando se le aparece enfrente un colectivo de compatriotas auténticamente maltratados –víctimas directas de la violencia criminal o de la inaudita inoperancia del aparato de salud o de las flagrantes injusticias alentadas por el calamitoso sistema judicial— entonces sus responsables miran hacia otro lado o, de plano, se transmutan ellos en los denunciantes, tildando a los damnificados de “conservadores”, “fachos”, “complotistas” y otras lindezas.En fin, se jugarán en la capital otros cuatro partidos de futbol y habrá terminado así este capítulo del Mundial. Pero la CNTE seguirá ahí, en lo suyo, inamovible.
Information from Milenio (México). Edited by: Noticias Today.
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