"Una obra de impresionante madurez": nuestra reseña del nuevo álbum de Olivia Rodrigo
Steven Spielberg y su regreso al fenómeno ovni con una película que para él “ya no es ciencia ficción”Un diálogo con Olivia Dean, la nueva gran diva del pop: “Solo me gusta la atención cuando estoy cantando”Paul McCartney, el ídolo que no se desgasta lanza a sus 83 años uno de sus mejores álbumesAl final de “You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love”, el tercer álbum de estudio de Olivia Rodrigo, flota en el ambiente la sensación de haber presenciado un accidente aéreo. Es la crónica de una relación que en algún momento voló muy alto para acabar luego en el suelo, en llamas.
Este disco es esa caída, y Olivia nos obliga a verla entera, hasta que se apague el último fuego.MIRA: Roblox: lo que debes saber del juego que captura la atención de los niños y que ha llegado hasta a las aulasEl disco abre con “Drop Dead”, el single con el que anunció el álbum. Cuando la presentó hace unos meses parecía su canción más inocente, quizá demasiado ya.
Ubicada al inicio de la secuencia se entiende mejor: funciona como la altitud máxima antes del descenso. Pura euforia de enamoramiento, con secuencias y guitarras que empujan hacia arriba, una voz que todavía cree en lo que está sintiendo.
Desde ahí todo es un cuesta abajo emocional. “Cigarette Smoke”, la última pista, termina con una de las líneas más perturbadoras que ha escrito: “Tell me something honest so the memories turn dark” (“Dime algo honesto para que mis recuerdos se vuelvan oscuros”). Lo que pide es que alguien le arruine los recuerdos idealizados para poder soltar.
Es un disco que se construye deliberadamente para caer.Ese arco —del enamoramiento desenfrenado a la autodestrucción de la nostalgia— es lo que convierte a “You Seem Pretty Sad…” en el trabajo más ambicioso y más coherente de Rodrigo hasta ahora. En “Sour” y “Guts”, la artista operaba desde la herida abierta, desde la indignación inmediata de alguien que todavía está dentro del conflicto, ha sido traicionado y busca explicación y hasta venganza.
El pop punk era el vehículo perfecto para eso: ruidoso, visceral, poco interesado en el análisis. Aquí, en cambio, Rodrigo toma la distancia que los adultos tienen frente a las cosas que duelen.
Más que gritar, prefiere diagnosticar. Y para hacerlo necesitaba un sonido distinto.Ese nuevo tono lo encuentra en el new wave de principios de los ochenta.
Sin dejar de sonar rock, hay baterías programadas, sintetizadores brillantes y muchas guitarras bañadas en chorus y delay que dominan buena parte del disco. Puede parecer nostalgia decorativa, aunque quizá sea una decisión narrativa. “Maggots for Brains” y “u+me =
Information from El Comercio (Perú). Edited by: Noticias Today.
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