Un año más, Jaume Munar se marcha de Wimbledon con la cabeza alta. Aquel tenista prototípico de tierra batida, lucha, lucha y más lucha, ha encontrado en los últimos tiempos un juego más poliédrico y lo demuestra siempre que puede, ya sea en pista dura o sobre hierba.

Como en la temporada pasada, al español se le acabó el sueño en tercera ronda, esta vez ante Jiri Lehecka, por 6-4, 6-4, 4-6 y 6-4 en dos horas y 56 minutos de juego.