M+.- Antes del primer silbatazo del domingo 5 de junio, México e Inglaterra ya habían disputado un partido que inició hace dos siglos. No hubo estadio, árbitro ni tribunas; el escenario fueron las montañas de Hidalgo, donde cientos de mineros ingleses cruzaron el océano para buscar plata y terminaron dejando mucho más que tecnología para extraer minerales.